Shinzo Abe refuerza su poder en su visita a Rusia con posibles acuerdos políticos y económicos

Madrid. La reciente visita del primer ministro nipón, Shinzo Abe, a Rusia ha servido para certificar que Japón quiere recuperar lo antes posible el protagonismo internacional y económico perdido años atrás y ahora con el nacionalista Abe en la jefatura del Gobierno el país ha entrado en una nueva etapa tras ganar las elecciones en diciembre pasado.
Shinzo Abe, primer ministro japonés, y Vladímir Putin, presidente ruso
La primera visita oficial, en diez años, el pasado día 29 de abril, de un primer ministro japonés a Moscú ha tenido una gran transcendencia tanto política como económica, ya que Abe ha revitalizado las relaciones bilaterales entre los dos países que no han firmado todavía la paz desde la Segunda Guerra Mundial cuando la antigua URSS ocupó las  islas Kuriles.
Ahora lo que quiere Shinzo Abe es impulsar con Vladímir Putin un tratado de paz pendiente desde 1945 para que las relaciones económicas entre ambos países no frenen las inversiones niponas en Rusia, pero tampoco los rusos quieren verse perjudicados.
Moscú puede satisfacer la demanda de energía de Japón y a la vez estaría dispuesto a la extracción conjunta de hidrocarburos y la construcción entre los dos países de fábricas de gas licuado. Además, el monopolio exportador de gas licuado, Gazprom, podría suministrar gas en Japón e invertir en el sistema de gaseoductos japoneses y a desarrollar nuevas capacidades en la Federación Rusa para el suministro a Japón.
Pero Abe insiste en la necesidad de la devolución de las Kuriles como condición previa para invertir a fondo en la economía rusa y en el desarrollo de Siberia, pero Rusia reitera la prioridad de cooperar en el sector económico y humanitario antes de negociar el futuro de las Kuriles.
Mientras Japón considera que las islas Kuriles del Sur o Territorio del Norte son parte inalienable de su territorio y vincula la solución de este problema a la firma del tratado de paz, Rusia aboga por firmar el tratado pendiente antes de abordar el contencioso de las cuatro islas Kuriles (Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai, ricas en pesca y productos como oro, plata, titanio e hidrocarburos) bajo control ruso desde 1946 y cuya soberanía reclama Tokio.
No obstante, tanto Putin como Abe se han trazado como meta la firma de un tratado de paz ya que hay que cuidar el comercio bilateral entre los dos países que en 2012 fue de 33.000 millones de dólares y más cuando las inversiones de Japón en el exterior forma parte de uno de los muchos elementos para el crecimiento de su economía que lleva 20 años sumida en un bache del cual parece que el Ejecutivo nipón esta poniendo los mimbres necesarios para salir del agujero. No hay que olvidar que Japón es uno de los diez países que más invierten en la economía rusa, con unas inversiones que ascienden a 11.000 millones de dólares.
Abe tiene claro la necesidad de dar un giro a su política comercial con su pretensión de negociar acuerdos comerciales con grandes bloques mundiales: China, Corea del Sur, país que cada vez le pisa más los talones, la Unión Europea (UE) o la TPP (Acuerdo de Asociación Transpacífico), en el que participan, entre otros, EEUU, México, Canadá o Australia.
Así, con la entrada en este último bloque económico, el Gobierno nipón espera impulsar su economía en cerca de 3,2 billones de yenes (unos 32.200 millones de dólares), mientras que un posible acuerdo conla UE supondría la creación de un bloque comercial que aglutinaría más de un tercio del PIB mundial y aumentar las exportaciones europeas al país asiático en cerca de un 30 por ciento.
Pero lo que está claro es que Shizo Abe, que disfruta de los niveles de popularidad más altos desde que llegara al cargo de primer ministro gracias a su plan económico, quiere devolver a Japón su prestigio político, económico y militar y para ello no duda en convertirlo en un país fuerte en el que puedan confiar otras naciones del mundo, dijo recientemente.
Santiago Castillo
Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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4 Respuestas

  1. 8 marzo, 2014

    […] nueva ralentizacion en el crecimiento concede de nuevo bríos al banco de Japón (BoJ) a que impulse, uno más, un programa de estímulo monetario para intenta establecer una tasa de […]

  2. 18 marzo, 2014

    […] y al parecer, de momento, a Putin no le preocupan las sanciones económicas ni que le expulsen de G-8, ya que Rusia considera que esas medidas pueden afectar más a los países que las proponen, sobre […]

  3. 4 mayo, 2014

    […] un importante socio comercial de Pekín y se ha opuesto a algunos aspectos fundamentales del TPP, un pacto comercial entre 12 países, en el cual no está China, y precisamente el TPP ha sido uno […]

  4. 4 octubre, 2015

    […] dispuesta a ofrecer a Japón dos de las cuatro islas Kuriles del Sur, las más pequeñas, es decir, Habomai y Shikotan, si renunciaba Tokio a su reclamación territorial sobre el resto del archipiélago, al menos esa […]

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