Shinzo Abe, en caída libre

Shinzo Abe, primer ministro nipón
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Madrid. El primer ministro japonés, con un descenso de popularidad al 30%, no está pasando por su mejor momento. Desde que retomara el poder en el año 2012, Shinzo Abe ha recorrido un camino de luces y sombras, donde ahora predominan  estas últimas. Consciente de ello, el mandatario nipón ha renovado durante la semana pasada a un alto porcentaje de su gabinete de gobierno.

A finales de julio fue la dimisión de la ex ministra de defensa Tomomi Inada, la que salpicó al conservador gobierno de Abe, debido a que se demostró la ocultación de información sobre las operaciones llevadas a cabo por el rearmado Ejército japonés en misiones de paz de la ONU en Sudán del Sur. A pesar de que Imada, muy cercana al propio Abe, no estaba directamente involucrada en esta ocultación, sí se trataba del departamento que ella dirigía en esos momentos, por lo que presentó su renuncia a los pocos días, además de que tanto ella como el primer ministro han pedido disculpas públicamente ante el pueblo japonés.

Fumio Kishida, por aquel entonces ministro de Exteriores, pasó a sustituir temporalmente a Inada al mando del departamento de defensa. No obstante, la reciente remodelación de gabinete de Abe ha apartado de todos sus puestos a este popular miembro de gobierno. Y es que Kishida es el principal relevo político de Abe dentro de su partido (el PLD, Partido Liberal Democrático) de cara a próximas elecciones. Él mismo parece apoyar esta deriva, puesto que ya en abril comunicaba que “su era” (refiriéndose al primer ministro) tendría un final, por lo que habría que pensar qué estrategia seguir.

Entre las medidas logradas por Kishida más reconocidas se encuentran la pasada visita de Barack Obama a Hiroshima (donde Estados Unidos lanzó su primera bomba atómica) y la firma de un acuerdo con Corea del Sur sobre las denominadas “mujeres de confort”, las esclavas sexuales utilizadas por los soldados nipones durante su ocupación en la Península de Corea. Actualmente, las maniobras de Kishida siguen manteniendo a Japón en una posición favorable de cara a Estados Unidos (ahora con Donald Trump como presidente), y el acuerdo con Corea del Sur se mantiene en tensión tras la llegada de su nuevo mandatario, Moon Jae-in, el pasado mes de mayo.

Kishida ha sido sustituido en su puesto por el veterano Tarô Konô, dentro de los catorce nuevos nombramientos de Abe. Por su parte, el también experimentado Itsunori Onodera ha ocupado definitivamente el cargo dejado por Inada. De entre los “inamovibles”, destacan el viceprimer ministro y titular de Finanzas, Tarô Asô, y el ministro de Economía, Comercio e Industria, Hiroshige Sekô, principales responsables de las políticas económicas de Abe, conocidas popularmente como Abenomics, que tampoco están dando los resultados deseados en la que sigue siendo tercera potencia mundial.

Poco después del “escándalo Imada”, otro suceso ensombreció al gobierno, puesto que se filtró que Abe había estado prestando ayuda desde su posición como gobernante a un amigo personal, a través del otorgamiento de una licencia para la apertura de un departamento de veterinaria dentro de la universidad de Medicina. La institución educativa que finalmente salió ganadora para dirigir el proyecto, Kake Gakuen, es la que dirige Kotaro Kake, el amigo del primer ministro.

Si bien Abe siempre ha negado cualquier tipo de involucración en el asunto, lo cierto es que sus versiones han ido variando a medida que la oposición y los medios metían más presión, como que  no supo nada de la candidatura de Kake Gakuen hasta el 20 de enero (ya decidida la selección), cuando en realidad había sido visto junto a su amigo jugando al golf en fechas anteriores.

La caída de popularidad de Abe, si bien ha sido más estrepitosa en fechas recientes, viene desde antes, con medidas controvertidas como la reforma del artículo nueve de la Constitución nipona (que permite rearmar al Ejército) o la aprobación de una nueva ley antiterrorista el pasado mes de junio, que es vista como una forma de recortar libertades básicas. Dicha ley fue criticada incluso por la ONU, ya que supone un excesivo control por parte del gobierno sobre sus ciudadanos, bajo la premisa de impedir cualquier tipo de conspiración o intento de atentado.

Por lo tanto, en medio de casos de corrupción y de tensión ante una posible confrontación abierta con Corea del Norte (Japón se ha mostrado como principal apoyo de Estados Unidos ante las amenazas de Kim Jong-un), la estrategia inmediata de Abe ha sido la remodelación de su Gabinete, algo que, según Bloomberg, no evitará la caída de popularidad.

Sin embargo, según el mismo medio, es altamente probable que el primer ministro japonés se mantenga en su puesto hasta las próximas elecciones generales, previstas para finales de 2018. Fundamentalmente, por carecer de una oposición fuerte, incapaz de haber sacado provecho de la crisis en la que se encuentra sumergido el actual gobierno.

No obstante, el índice de aprobación del Gabinete del primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha aumentado en torno a 9 puntos porcentuales tras la remodelación del Gobierno acometida por el jefe del Ejecutivo precisamente ante su caída d de popularidad, cuya aprobación ha subido 8,6 puntos desde mediados de julio hasta el 44,4 por ciento, según una reciente encuesta de la  agencia japonesa Kyodo.

Ana Alonso Gimenez

Ana Alonso Gimenez

Licenciada en Historia (especialidad en antropología), directora de Fantasy Cloud S.L y colaboradora en varios blogs que versan sobre Japón

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