Primer Nobel de Medicina para China

Tu Youyou, Premio Nobel de Medicina.

Pekín. Los principales periódicos chinos destacaron en sus portadas de esta semana con la foto de la octogenaria Tu Youyou (屠呦呦) la concesión del Premio Nobel de Medicina, fallado en Estocolmo, que ha sido motivo de orgullo nacional, pues no sólo se trata de la primera persona criada y educada en China que recibe este galardón, sino que también supone el reconocimiento internacional de la contribución de la medicina tradicional china al desarrollo de tratamientos contra la malaria y otras enfermedades.

A pesar de que la personalización del mérito de descubrir y desarrollar la artemisinina a partir de su extracción de la planta artemisia annua (ajenjo) resulta incómoda entre la comunidad científica china porque las investigaciones se llevaron a cabo en el marco de un proyecto colectivo promovido por el Estado socialista, los medios no han dudado en dar protagonismo a la galardonada.

La nueva Premio Nobel ha respondido con alabanzas al mérito colectivo, explicando en una entrevista con la cadena china de televisión CCTV que las investigaciones reflejaron el “espíritu innovador” del equipo y en su editorial de este mismo día, el diario Global Times también recordaba que el reconocimiento del comité de los Premios Nobel a una sola persona del equipo contrasta con la visión colectivista de la cultura china; si bien, “independientemente de ello, el Nobel es motivo de celebración porque abre una ventana de posibilidades para los científicos chinos”.

Tu Youyou, de 84 años, en todo caso, es una Nobel de Medicina atípica para el siglo XXI. La primera mujer procedente de China. En su casa no cuelgan títulos de maestría o doctorado, tampoco se observan estancias de investigación en el extranjero en su currículum académico y si por si fuera poco, no es miembro de ninguna academia nacional de prestigio, como la Academia de Ciencias o la Academia de Ingeniería.

Tu Youyou representa a la primera generación de científicos de la República Popular, una generación que vio truncada su carrera en los convulsos años de la Revolución Cultural. La suerte de Tu y su equipo vino del contexto internacional del momento.

En las décadas de 1960 y 1970, mientras las universidades se cerraban y aquellos calificados de intelectuales eran enviados al campo para ser reeducados en los valores del socialismo chino, un grupo de científicos trabajó en un proyecto de investigación farmacológica secreto para encontrar un tratamiento efectivo a la malaria que estaba diezmando a las tropas en la Guerra de Vietnam. El denominado Proyecto 523, creado en 1967, fue la respuesta de Mao Zedong a las llamadas de auxilio de su aliado Ho Chi Minh en Vietnam del Norte. 

Durante varios años, Tu lideró una línea de investigación basada en los remedios naturales contra las fiebres. Al estar formada en medicina tradicional, conocía las propiedades de diferentes extractos herbáceos que habían sido descritas en numerosos tratados a lo largo de la historia china, pero especialmente influyente para su investigación fue la obra de Ge Hong, que en el siglo IV había recopilado diferentes recetas para tratar la malaria a partir del ajenjo –conocido en China como “qinghao” (青蒿)– en su “Manual de prescripciones para emergencias” (肘後備急方).

La naturaleza secreta del Proyecto 523, sumada al contexto político y la escasa atención de la comunidad internacional que ha recibido una enfermedad de pobres como es la malaria, hicieron que los resultados de aquellas investigaciones se mantuvieran en la sombra hasta décadas recientes.

El hecho de que la farmacéutica helvética Norvartis adquiriera a finales de la década de 1990 una patente china relacionada con un derivado de la artemisinina dio impulso a los tratamientos antimalaria en el mundo y facilitó el reconocimiento internacional de la contribución china.

En los últimos años, no obstante, diversos científicos se han disputado los réditos intelectuales del descubrimiento. En un libro publicado en 2009, Tu Youyou se presentó como la persona que tuvo la idea de experimentar con la artemisia annua y explicó el arduo proceso de investigación que llevó al descubrimiento de la artemisinina.

El premio que le otorgó la Fundación Lasker de Estados Unidos en 2011 afianzó su mérito, pero también provocó críticas dentro de China. Otros miembros del Proyecto 523, como Li Guoqiao, también reclamaron para sí la autoría del descubrimiento a través de publicaciones.

La concesión del Nobel, vista en China como un reconocimiento a la comunidad científica y la tradición médica nacional, parece haber calmado los ánimos y enterrado el hacha de guerra por el bien común. “(El premio) demuestra que la investigación en ciencia médica de China ha merecido la atención de la comunidad científica internacional, lo cual me hace muy feliz”, expresó Tu Youyou tras recibir la noticia del Premio Nobel de Medicina, una reflexión que ha sido compartida con orgullo por el pueblo chino.

Alma López, periodista

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