¿Por qué protestan en Hong Kong?

Madrid. Cientos de miles de hongkoneses, la mayoría jóvenes estudiantes, han tomado las calles del Distrito Central de Hong Kong para pedir más democracia. Las manifestaciones, casi todas pacíficas, estallaron bajo la lluvia el viernes 26 de septiembre. Es la Revolución de los paraguas.

Los manifestantes piden reformas democráticas entre las que destaca la libre participación de candidatos en las elecciones para la Jefatura del Ejecutivo de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, que se celebrarán en 2017.

Estas protestas tuvieron su origen en agosto pasado, cuando se aprobó una norma que no permite comicios abiertos, y que faculta al Gobierno Central para nombrar los candidatos a gobernador.

Hong Kong, que volvió a la soberanía china en 1997 tras más de 150 años de dominio británico, mantiene una amplia autonomía. Con el cambio impuesto por Pekín, tienen derecho a voto todos los ciudadanos, pero a los candidatos los seguirá eligiendo un comité electoral.

Las protestas están dirigidas por “Occupy Central with Love and Peace” (Ocupa el Distrito Central con Amor y Paz), conocido como “Occupy Central”, un movimiento de desobediencia civil que toma su nombre del “Occupy Wall Street”, que en 2011 protestó en Estados Unidos contra la desigualdad social norteamericana.

La Ley Básica de Hong Kong, su constitución de facto, dispone que la antigua colonia coexista con China con la estructura de “un país, dos sistemas” durante 50 años, es decir, hasta 2047. Y que hasta entonces desarrolle su sistema democrático. Algo que los manifestantes consideran que no se cumple.

Gracias a ella, los hongkoneses tienen libertad de expresión y de manifestación de forma más amplia que el resto de los chinos, pero todavía no pueden elegir directamente a su gobierno. Sin embargo, sus protestas suelen tenerse en cuenta y servir para forzar los cambios.

El controvertido “Artículo 23” (ley antisubversiva de 2003), por ejemplo, fue retirado después de grandes manifestaciones en contra. También las llamadas “clases de educación patriótica” fueron retiradas en 2012 tras fuertes protestas populares.

Como era de esperar, las reacciones internacionales han sido inmediatas. El secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha dicho que Washington apoya a los manifestantes que piden elecciones abiertas. Y que las autoridades de esa región especial administrativa china deben ejercer la “contención”. Prácticamente lo mismo que Ma Ying-jeou, presidente de la República de China (Taiwán), quien ha pedido a las autoridades de la República Popular que escuchen las voces de los ciudadanos de Hong Kong y que respondan de manera pacífica y prudente.

A todos ellos, Pekín ha comunicado a través del ministro de Exteriores, Wang Yi, que Hong Kong es parte indivisible de China y que, por lo tanto, las protestas son asuntos internos. También ha dicho que China, como cualquier otro país, no tolerará actos ilegales que violen el orden público.

Que, sin embargo, no se haya utilizado el máximo grado de represión, como ocurrió hace 25 años en Tienanmen, revela que los dirigentes chinos ya no son los mismos de entonces, y que Hong Kong, una vez más, sirve de campo de experimentación para que Pekín ensaye nuevas reformas políticas con el fin de irlas aplicando paulatinamente en el resto del país.

Fernando Pastrano. El Pulso: http://www.elpulso.es/

 

 

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3 Respuestas

  1. 8 diciembre, 2014

    […] debe principalmente a las políticas económicas de acercamiento a China del presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, argumento  principal de cuando ganó las elecciones en 2008 y luego reelegido en 2012, que no han […]

  2. 13 diciembre, 2014

    […] Pese a concluir el fin de las protestas en Hong Kong, la “revolución de los paraguas”, que llegó a reunir a más de cien mil personas en las […]

  3. 27 julio, 2015

    […] Taiwán ha reforzado su presencia en Centroamérica con la reciente visita de su presidente, Ma Ying-jeou, a Nicaragua y Hondura y al mismo tiempo ha fortalecido su posición internacional con su periplo […]

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