Pese a las amenazas de Corea del Norte no habrá guerra

Reunión entre las dos Coreas. Fuente rtve.es

Madrid. La tensión entre las dos Coreas no es un algo nuevo, ya que desde la división de la península coreana en 1945 ha sido constante, a veces con menos intensidad y en otras en una situación prebélica, pero una guerra entre las dos partes es prácticamente imposible pese a que Corea del Norte amenace con atacar al Sur por activar los potentes altavoces fronterizos y luego la “cordura” del régimen norcoreano le hace retroceder y decide sentarse con Seúl para poner fin a la grave crisis militar que la propia Pyongyang ha provocado.

Los “tambores de guerra” vuelven de nuevo a la península coreana cuando Corea del Sur decidió el pasado 10  de agosto activar los potentes altavoces instalados en la Zona Fronteriza Desmilitarizada de Panmunjom (DMZ), en el paralelo 38, después de 11 años sin funcionar, como su “guerra psicológica” contra Corea del Norte a raíz de la explosión de tres minas antipersonas que ha mutilado a dos soldados surcoreanos, al parecer colocadas por Pyongyang, en la zona desmilitarizada de Paju (Corea del Sur).

La tensión se veía venir cuando Seúl concluyó que las minas fueron colocadas por militares norcoreanos, que sin ser vistos, se habrían internado unos 440 metros en territorio surcoreano entre el 26 de julio y el 1 de agosto, un hecho que niega Pyongyang pero que ha servido para que Corea del Sur haya contraatacado reactivando los altavoces de propaganda contra Corea del Norte que tanto molesta, inquieta y desactiva en parte al régimen de Kim Jong-un, igual que le sucede en otra guerra psicológica como es el uso de globos que llevan atados panfletos en contra del régimen comunista que lanzan activistas surcoreanos.

Corea del Norte es un país que suele reaccionar con duras amenazas a este tipo de acciones y otras similares o de mayor calado prebélico, pero el régimen norcoreano no esperaba que su vecino volviera a encender unos altavoces con mensajes críticos contra Kim Jong-un que ha puesto en pie de guerra a todo un país, cuyo Ejército disparó el pasado 20 de agosto varias ráfagas de artillería sobre la frontera, que fueron respondidas por el Sur sin que ambas partes sufriera ninguna baja.

Pese a que Corea del Norte advierte de que está preparada para una guerra total y tras haber desplegado en la frontera baterías móviles de artillería con las que podría lanzar un ataque contra los altavoces surcoreanos que emiten propaganda contra el régimen de Kim Jong-un, un enfrentamiento a gran escala es prácticamente imposible, ya que supondría la caída del régimen, que pese a tener una buena artillería, no podría mantener un conflicto militar con el Sur. O sea, la supervivencia de la dinastía de los Kim correría un gran peligro.

La desaparición del régimen norcoreano, de momento, no interesa a nadie, y por ahora la tensa situación con ambos ejércitos intercambiando fuego de artillería durante diez minutos  en la zona fronteriza, tal vez el incidente más grave en los últimos 15 años, se ha empezado a suavizar con la urgente reunión entre las dos Coreas para poner fin a una escalada militar con amenazas de guerra en la zona fronteriza de  Panmunjom.

La reunión es de alto nivel, lo que refleja la gravedad del asunto, pero todo terminará con un serie de acuerdos encaminados a no elevar más la tensión entre la dos Coreas. El Norte, en contra de la propaganda que le hace el Sur con los altavoces, habrá ganado otra “guerra mediática” que reforzará a Kim Jong-un y a su régimen,  pero los problema del país siguen estancados y con pocas perspectivas de grandes reformas políticas y económicas en Corea del Norte, que debe poner fin a su programa nuclear acudiendo a las conversaciones a seis bandas (China, EEUU, Japón, Rusia y las dos Coreas), suspendidas desde 2008.

Pero es obvio que la escalada de tensión –con más o menos intensidad y reiterada- en algún momento puede originar errores de cálculo que deriven en una confrontación que ni siquiera Corea del Norte desea ya que es el que más perdería y su régimen se tambalearía. El riesgo de guerra siempre está ahí pero de momento no la habrá.

Kim Jong-un ha sabido aprender de lo que hacía su abuelo y fundador del país, Kim Il-sung, y luego su padre, Kim Jong-il, quienes a lo largo de los años que estuvieron en el poder siempre arriesgaron con todo tipo de provocaciones y amenazas hasta el máximo límite, pero en cualquier momento puede desencadenarse un enfrentamiento más profundo que dé origen a una mayor contienda militar, sobre todo cuando el joven líder no tiene la experiencia de sus dos predecesores.

Eso sí, Corea del Norte tiene que demostrar siempre su fuerza y convicción, es su estrategia para reforzar su régimen y a su líder, de ahí que mientras negocia con el Sur soluciones para poner fin a la crisis militar actual, la mayor tensión en los últimos años, Pyongyang haya desplegado más de 50 submarinos militares, de los 70 que al parecer dispone, según las Fuerzas Armadas surcoreanas, y además haya reforzado sus tropas de artillería en la frontera, listas para el combate, como dice su líder, Kim Jong-un.

Ahora sólo falta cuándo será el próximo acontecimiento, y así años tras años pasando por todo tipo de aventuras, estrategias, conatos prebélicos, escaramuzas, incidentes fronterizos, altercados, acusaciones, amenazas, entre otra serie de sucesos y con una población subyugada por el régimen que vive permanentemente en “guerra” desde la división de la península Coreana, mientras la del Sur está harta, cansada y cada vez más lejos del Norte.

Todo hace indicar que la tensión actual disminuirá relativamente pero la realidad es que el régimen norcoreano y su líder, Kim Jong-un, tienen que reforzarse y dar una imagen a su pueblo de solvencia y seguridad, por lo que hasta posiblemente el 10 de octubre, una fecha importante para Corea del Norte, la fundación del Partido de los Trabajadores, la formación que gobierna el país desde 1948, los incidentes y altercados no desaparecerán.

El alto voltaje que ha originado Corea del Norte con su declaración de “estado de preguerra” con todas sus unidades desplegadas en la zona fronteriza ha servido también para que la  presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ordenase al Ejército surcoreano que responda con firmeza ante cualquier provocación de Pyongyang, pero aun así una guerra no se va a producir y sólo las distintas escaramuzas y altercados, ahora más graves, han conducido a los dos países a sentarse en la misma mesa en la Zona Fronteriza Desmilitarizada de Panmunjom (DMZ), para poner fin a esta nueva situación de tensión.

La DMZ es una de las fronteras más militarizadas del mundo, producto de una “guerra fría” que todavía no ha concluido pese a la caída del Muro de Berlín en 1989 a consecuencia del final de la Segunda Guerra Mundial, es decir, exactamente igual como ocurrió con la división de la dos Coreas tras la derrota de Japón, que colonizaba a toda Corea desde 1910.

La contienda mundial terminó con dos países divididos, cuando todo el pueblo coreano anhelaba una nación unida tras los años de dominio japonés, que luego con la guerra coreana (1950-53) ya no sólo se certificó la separación sino que hasta hoy la península coreana ha sido testigo de graves incidentes que impiden lo que todos los coreanos sueñan, cada vez con menos esperanzas y ganas, de ver una gran corea unificada.

Tanto Washington como Seúl, superiores en tecnología y eficacia armamentista, ya han asegurado que sus fuerzas militares conjuntas están preparadas para responder con severidad a cualquier provocación de Pyongyang, y además actualmente estadounidenses y surcoreanos realizan ejercicios militares, lo que facilitaría una mejor defensa ante un improbable ataque de Corea del Norte, que califica las maniobras como un ensayo para invadir Corea del Norte.

A modo de conclusión:  En un hipotético conflicto militar entre las dos Coreas está claro que Estados Unidos acudirá de  inmediato a defender a Corea del Sur, pero no está tan claro que posición tomaría China con Corea del Norte, sobre todo cuando Pekín y Seúl han hablado en “privado” de una hipotética reunificación de la península Coreana sin tropas estadounidense en la frontera y en especial cuando las relaciones económicas entre chinos y surcoreanos son de alto nivel con importantes intercambios comerciales, además del hartazgo del “gigante asiático” hacia Pyongyang por las constantes provocaciones norcoreanas que no gustan a Xi Jinping.

Las dos Coreas siguen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea (1950-1953), que concluyó con un armisticio nunca reemplazado por un tratado de paz.

Santiago Castillo, periodista, escritor, director de Asianortheast.com y experto en la zona

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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1 respuesta

  1. 1 septiembre, 2015

    […] asuntos como los de la península Coreana, cada vez con más vínculos con el Sur, cuya presidenta, Park Geun-hye, es una de las principales invitadas, en comparación con Choe Ryong-hae, alto funcionario de Corea […]

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