Los independentistas taiwaneses pierden los comicios municipales y China los avala

Ayuntamiento Taipei -Wikimedia Commons

Madrid. Los dos principales partidos taiwaneses, el Partido Demócrata Progresista (DPP-independentista) y el Kuomintang (cercano a las tesis de Pekín), compitieron en unas elecciones municipales, cuyos resultados hace indicar que la ciudadanía desea que el actual Gobierno de la isla quiere mejorar sus relaciones con la República Popular China.

Ahora y en algo más de un año, la actual presidenta de Taiwán, Tsai Ing Wen, quien ha dimitido como líder del DPP tras la debacle de los comicios, afrontará unas elecciones presidenciales que serán claves para la nueva relación con Pekín y al mismo tiempo para sondear la opinión de los taiwaneses después de cuatro años de un gobierno que ha marcado una política distinta a la China continental con sus consecuencias políticas y económicas.

Nada más conocerse los resultados, la República Popular China ha celebrado la nueva situación de Taiwán, donde el partido oficialista e independentista salió derrotado, y aseguró que continuará “fortaleciendo la solidaridad con los compatriotas” de la isla y aclarando que los comicios municipales demuestran que “la población taiwanesa quiere que su Ejecutivo mejore sus relaciones con Pekín”.

El gubernamental DPP ahora sólo tiene el control de seis ciudades y condados de la isla, en comparación con los más de 15 que pasa al control del  partido de la oposición y favorable a un estrechamiento con China, el Kuomintang (KMT), y al mismo tiempo también ha perdido uno de sus principales bastiones, la ciudad meridional de Kaohsiung, así como los vitales enclaves de ciudades como Nueva Taipei y Taichung)

La situación política, tras los comicios de este último fin de semana, es muy similar a lo sucedido en noviembre de 2014, cuando el entonces primer ministro taiwanés, Jiang Yi Huah, dimitió por los malos resultados de su partido, en este caso el Kuomintang.

China y Taiwán han tenido gobiernos diferentes desde el final de la guerra civil china que concluyó en 1949 con la victoria del Partido Comunista de China de Mao Zedong y la proclamación de la República Popular China.

Las fuerzas nacionalistas, lideradas por el Kuomintang de Chang Kai Shek, se vieron recluidas a la isla de Taiwán, la antigua Formosa, donde aún perdura formalmente la República de China (Taiwán).

Actualmente, EEUU no reconoce a Taiwán como un país independiente y la posible invasión china, dado que el “gigante asiático” sigue considerando a la antigua isla de Formosa parte de su territorio, planea siempre como una amenaza, pero, obviamente, de momento, una realidad utópica que se pueda producir dada las múltiples connotaciones políticas y económicas que ello supondría.

Por ahora, Pekín ha celebrado los resultados habidos en Taiwán, donde el partido oficialista e independentista salió derrotado, pero los líderes chinos están satisfechos, dado que la derrota del DPP, favorable a la independencia de la isla, y el rechazo en referéndum a que la antigua Formosa trate de cambiar su denominación en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio (2020) para participar como Taiwán y no como “Taipéi China”, suponen un respiro para la República a Popular China.

La presión china no ha cesado y ha endurecido su posición en los últimos meses hacia la isla, que se ha visto como varios países que reconocían la soberanía de Taiwán se hayan pasado a hacerlo a Pekín.

Estos resultados pueden significar una predisposición del interés de los taiwaneses por acercarse a China, donde el partido del Kuomintang aboga por mantener unas relaciones más cordiales con el “gigante asiático” y sin olvidar que la economía de Taiwán también tiene sus propias dependencias y, en opinión de analistas, hay parte de la población que ven incertidumbre en los planes progresista de la actual presidente Tsai, sobre todo cuando EEUU, pese al apoyo hacia la isla, no se “moja” como debiera para garantizar la auténtica soberanía taiwanesa frente a la República Popular China.

No obstante, China sabe que EEUU se opone a la reunificación dado que ello fortalecería la posición de Pekín en esta situación con la isla, y al mismo tiempo Washington no quiere quedarse al margen de los asuntos del estrecho con Taiwán bajo su influencia, que le puede servir para frenar la hegemonía china en la zona.

Ahora Pekín observará en los comicios presidenciales en 2020 si la victoria de estas elecciones municipales dan también la victoria al KMT y se hace con la presidencial de Taiwán y con ello iniciar una nueva etapa con Pekín, pero sin olvidar que una mayoría de taiwaneses se opone a una incorporación a China, de ahí que un cambio inmediato no se produzca, señala el Instituto de Estudios Europeos de Tamkang (Taiwán).

Por otra parte, según distintos analistas, no es necesario obtener muchas conclusiones, dado que estos comicios municipales son propensos a castigar a sus políticos por gestionar mal los asuntos taiwaneses.

Hay que destacar que la situación económica actual no pasa por su mejor momento, en especial para los jóvenes que no encuentran el trabajo que desean, además de otras partidas como la vivienda que es ya casi inaccesible por su coste económico, según señala la emisora de radio taiwanesa Hit FM, pero el “castigo” económico de Pekín a la isla alarma a la juventud.

En definitiva, las elecciones presidenciales de Taiwán en 2020 marcarán el nuevo rumbo político de la isla, en unos comicios en los que Tsai Ing-wen tratará de buscar la reelección o será el Kuomintang (KMT), quien obtenga la victoria y con ello su estrechamiento con China.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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