Las maniobras militares y la presión de EEUU entorpecen la cumbre entre Kim y Trump

Madrid. Estados Unidos debe entender que las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur sólo contribuyen a un enfado lógico de Pyongyang, además de la presión de Washington sobre su programa nuclear, cuando el régimen norcoreano ha prometido desnuclearizarse y que podrían sentarse las bases de un “diálogo práctico” en la reunión entre Kim Jong-un y Donald Trump el próximo 12 de junio en Singapur.

La cancelación de una reunión de alto nivel entre las dos Coreas a causa de las maniobras militares entre Seúl y Washington argumentan al régimen norcoreano sobre su larga queja de que estos ejercicios son ensayos para invadir el país, pues si hay un clima de entendimiento y con toda la comunidad internacional esperando la cita histórica entre Kim y Trump, qué sentido tiene ahora estos ensayos: ninguno.

La confianza no se genera con este tipo de actos y Corea del Sur, en especial, su presidente, Mon Jae-in, debe tomar la iniciativa para suspender “cautelarmente” las maniobras militares para favorecer el diálogo y en el encuentro entre EEUU y Corea del Norte.

El encuentro del pasado 27 de abril entre las dos Coreas fue exitosa, y el texto hace referencia a la llamada “Declaración de Panmunjom” que  firmaron el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, en la que se establece un compromiso por la paz permanente y la “completa desnuclearización” en la península coreana.

La agencia oficial norcoreana KCNA considera que las maniobras Max Thunder, en las que participan las fuerzas aéreas de EEUU y Corea del Sur, son un ensayo para una invasión de Corea del Norte y “una provocación intencionada”. “Estados Unidos tendrá que sopesar cuidadosamente todo lo relacionado con la prevista cumbre con Corea del Norte, a tenor de estos provocadores ejercicios militares conjuntos con la participación de las autoridades de Corea del Sur”. Pyongyang estima que estos ejercicios vulneran la “Declaración de Panmunjom”.

Por otra parte, sería una grave equivocación pensar que Pyongyang esta “débil” y aceptará cualquier sugerencia que venga de EEUU, pues no hay que olvidar que China está detrás y Pekín no sólo quiere un gran acuerdo nuclear, que ahora Kim Jong-un está dispuesto a cumplir, sino estabilidad en la región y progreso económico para los norcoreanos.

Si el gobierno estadounidense “nos arrincona y nos pide unilateralmente abandonar nuestras armas nucleares no vamos a tener ningún interés en las conversaciones y vamos a tener que reconsiderar si aceptamos la futura cumbre”, declaró esta semana el viceministro de Relaciones Exteriores Kim Kye-gwan.

EEUU y, en especial, Donald Trump, que ahora parece que todos sus problemas internos y externos tienen que pasar por Corea del Norte, cuya popularidad sigue al alza y resistiendo el duelo judicial por su “Rusiagate”, deben valorar la buena predisposición de Corea del Norte, una actitud política nunca vista desde 1948, pero pretender de “golpe”, presionando a Pyongyang, para que  lleve a cabo una desnuclearización completa, verificable e irreversible en una primera cita e histórica puede ser un fracaso y con más responsabilidad de Washington.

Un posible acuerdo de “desnuclearización de la península coreana” llegará, pero antes hay que generar confianza y sobre todo una armonía entre dos países que se han odiado permanentemente, y también teniendo en cuenta que Corea del Norte necesita cambiar de rumbo político y económico, pero no es aconsejable arrinconar al régimen comunista.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, reiteró su apoyo a la desnuclearización de la península coreana y al diálogo entre Pyongyang y Washington durante un encuentro con una delegación de Corea del Norte, formada por miembros del Partido de los Trabajadores de Corea y liderada por Pak Thae-song, miembro del Buró Político y vicepresidente de su Comité Central, esta semana en Pekín.

Para Pekín, tiene que haber una “doble suspensión” para encontrar una solución política, es decir, fin de las pruebas nucleares norcoreanas a cambio del fin de las maniobras militares estadounidenses cerca de Corea del Norte, es la mejor realidad para comenzar un largo camino, no exentos de dificultades, para sellar acuerdos definitivos y la paz con Corea del Sur, tras el armisticio de 1953.

También Corea del Norte ha criticado al asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, por su propuesta de que la desnuclearización seguirá “el modelo libio”, pero Pyongyang considera que necesita armas nucleares para protegerse de una potencial invasión de Estados Unidos, una invasión que nunca se va a producir como tampoco el régimen de Kim Jong-un va atacar nuclearmente a nadie y bajo esta premisa la confianza debe ser total.

Está claro que el modelo libio asusta al régimen norcoreano viendo cómo terminó, después de renunciar a su programa nuclear, el líder libio Muamar Gadafi fue derrocado y murió en las revueltas apoyadas por la OTAN.

Es obvio que es otro escenario, pero no pasa desapercibido en Corea del Norte que sigue en sus planes al igual que EEUU de celebrar esta cumbre histórica, pero estos ejercicios militares como las presiones estadounidenses de cómo debe cerrarse el acuerdo nuclear tienen que esperar y ver qué sucede en las cita prevista.

Para los analistas, esta estrategia de Pyongyang tiene su propio táctica política, sobre todo cuando en un principio Kim Jong-un aceptó las demandas estadounidenses de la desnuclearización primero y ahora cuando la fecha del encuentro se va acercando el régimen está modificando su posición tras sus exitosos encuentros con Corea del Sur y China.

En definitiva, si EEUU con sus ejercicios militares y presiones sobre acuerdos nucleares hacen fracasar la cumbre, al final también tendrá su culpa Corea del Norte si da marcha atrás ante cualquier situación que lo justifique por lo que está viendo de la política estadounidense, y entonces China deberá tomar parte para que las expectativas, aun débiles, en la diplomacia entre Pyongyang y Washington no derrumbe un encuentro que puede ser histórico para la comunidad internacional y, en especial, para la península coreana.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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