Las islas Kuriles centrarán la visita de Vladímir Putin a Japón

Shinzo Abe y Vladímir Putin
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Madrid. La ciudad japonesa de Nagato (suroeste) acogerá en diciembre una nueva reunión entre el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el primer ministro nipón, Shinzo Abe, en aras de la solución pacífica al conflicto que el archipiélago de las Kuriles mantiene latente desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que impide la firma de un tratado de paz siete décadas después.

El ministro de Asuntos Exteriores japonés, Fumio Kishida, ultima junto a su homólogo ruso, Sergey Lavrov, una agenda marcada por la apuesta por la paz y la cooperación económica bilateral, e intensificada con sucesivas conversaciones por parte de los representantes de la política exterior desde la visita de Abe a la urbe rusa de Sochi el pasado mes de mayo.

La soberanía de las islas Etorofu, Kunashiri, Shikotan y Habomai, en posesión rusa desde 1945 tras su ocupación por las tropas soviéticas ante la caída del Imperio japonés, centra el contencioso que perdura el estado técnico de guerra entre las dos potencias.

El área en disputa, situada al sur del archipiélago, que separa el Mar de Ojotsk del Océano Pacífico, se extiende en una superficie de 5.000 kilómetros cuadrados, según cálculos del Gobierno Nipón.

Japón reclama la autonomía de las cuatro islas, a las que denomina ‘’Territorios del Norte’’ y excluye del archipiélago de las Kuriles, en base al Tratado de Comercio, Navegación y Delimitación suscrito en 1855 con Rusia, y reivindica que ‘’nunca habían estado en manos de países extranjeros’’ desde su descubrimiento en el siglo XIX.

El argumentario ruso, en cambio, alega que las ‘’Kuriles del Sur’’ -como designa al enclave- pertenecen a la Federación de Rusia, heredera de la URSS, partiendo del Tratado de San Francisco, no rubricado en 1951 por el ejecutivo soviético, pero cuyo texto legal aprovechó para consolidar la ocupación de la parte sur del archipiélago.

Las aguas colindantes albergan grandes reservas pesqueras, el principal sustento de la minúscula población rusa que habita el territorio, mientras estudios indagan la posible presencia de yacimientos de gas y petróleo aún sin descubrir.

Japón mantiene, además, litigios territoriales con China y Taiwán en las islas Senkaku (o Diaoyu, en chino), en el Mar de China Oriental, así como con Corea del Sur en la isla Takeshima (o Dokdo, en coreano), en el Mar de Japón (Mar del Este).

La recién concluida cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), celebrada en Perú, ha significado el último encuentro oficial entre ambos mandatarios previo al viaje que Putin tiene previsto realizar el próximo mes a la prefectura japonesa de Yamaguchi, siete años después de su visita a Tokio, en 2009.

El mandatario ruso señaló en Lima que ‘’la ausencia del tratado de paz es un anacronismo del pasado que nos impide avanzar y desarrollarnos’’, pero reafirmando las islas Kuriles como ‘’territorio soberano de Rusia’’.

Abe manifestó, por su parte, ‘’voluntad de avanzar las consultas hacia la firma del acuerdo, con una solución beneficiosa para ambas partes y bajo la relación de confianza recíproca’’.

Al margen quedan, por ahora, las desavenencias surgidas por el apoyo y la anexión de Japón a las sanciones de los países occidentales contra Rusia a raíz de la crisis de Ucrania, pero un nuevo frente se abre con el despliegue a corto plazo del sistema antimisiles THAAD en Corea del Sur, con el apoyo nipón y la oposición rusa, que puede dificultar cualquier acuerdo futuro.

Sergio Perea Martínez

Sergio Perea Martínez

Estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.

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