Las dos Coreas tensan sus relaciones por las maniobras militares y los lanzamiento de misiles

Donald Trump, Moon Jae-in y Kim Jong-un, en Panmunjom. | Casa Blanca

Madrid. Corea del Norte ha lanzado dos nuevos misiles balísticos de corto alcance en señal de protesta por las maniobras militares que llevan a cabo Corea del Sur y EEUU que pueden entorpecer la reanudación del diálogo entre Pyongyang y Washington y también podría resquebrajarse el entendimiento entre las dos Coreas por estas acciones de ambas partes.

Una interrupción definitiva del diálogo entre Corea del Norte y EEUU no se vislumbra, sobre todo cuando se especula con una cuarta cita entre Kim y Trump, pero si es cierto que Pyongyang reitera una y otra vez que los ejercicios militares no favorecen la confianza entre los dos países, tal como también ocurre con su vecino del Sur, al que acusa de ser “cómplice” de Washington en las maniobras que menoscaba los contactos entre las dos Coreas.

“Las maniobras militares son contrarias a la paz y estabilidad de la península coreana, tal como señala el régimen norcoreano, cuyas Fuerzas Armadas han disparado dos nuevos misiles balísticos de corto alcance que han caído en el mar de Japón (llamado mar del Este por las dos Coreas), lanzados desde la localidad costera norcoreana de Hamyong, que volaron unos 400 kilómetros a una altitud máxima de 48 kilómetros, que supone el quinto lanzamiento perpetrado por Pyongyang en las últimas semanas en un claro desafío a los ejercicios que llevan a cabo conjuntamente las tropas de EEUU y Corea del Sur.

Según un documento de la Embajada de Corea del Norte en Madrid, “los ejercicios bélicos conjuntos, desarrollados década tras década y siglo tras siglo por las autoridades surcoreanas, forman la causa principal de agravación de tensión de la península coreana y de impedimento del desarrollo de las relaciones Norte-Sur”. 

Todo indica que habrá más lanzamientos adicionales, en la medida en que Corea del Norte está realizando sus maniobras estivales y que hay ejercicios conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos, reconoció el Ejército surcoreano.

Corea del Norte denuncia que en el Acuerdo del Dominio Militar para aplicar la Declaración de Panmunjom, los dos países acordaron detener totalmente en tierra, mar y aire estos ejercicios, considerados como causa principal de tensión militar y choques armados, señala el comunicado de la Legación en la capital española.

Corea del Sur estima que el nuevo lanzamiento de misiles es una «aparente muestra de fuerza» contra las maniobras militares conjuntas entre Seúl y Washington, pero mientras Seúl pide que Pyongyang deje de lanzar misiles, ya que «puede aumentar las tensiones en la península coreana», Corea del Norte las considera una provocación y contrario a la paz.

Este nuevo lanzamiento de misiles tiene lugar después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara que ha recibido una «preciosa» carta de Kim Jong-un, en la que afirma que no está «contento» con las maniobras militares de los aliados.

Seúl y Washington iniciaron el pasado día 5 unos ejercicios castrenses en el Sur que se prolongarán durante unas tres semanas, y que se llevan a cabo con una escala más reducida que en ocasiones anteriores con vistas a favorecer el diálogo y la distensión en la península coreana, algo que no ha evitado las protestas de Corea del Norte. 

Kim «no estaba contento con esos juegos de guerra. Y ustedes saben que a mí tampoco me han gustado nunca», resaltó Trump, que abrió la posibilidad de un nuevo encuentro con el líder norcoreano

Una paz no exenta de dificultades, pero eso sí una paz que sustituya al actual armisticio firmado entre las dos Coreas que puso fin a la guerra coreana (1950-53) y al mismo tiempo contribuya a crear una infraestructura económica que se acerque al modelo de Vietnam, país que desde que adoptó las reformas del mercado la calidad de vida de los vietnamitas ha ido mejorando.

No obstante, la realidad es que el momento político que vive Corea del Norte no puede venirse abajo, dado que traería recuerdos del pasado y obviamente tanto EEUU como Corea del Sur lo saben, además de China, firme partidaria de la nueva estrategia política que está desarrollando Pyongyang.

En suma, un proyecto definitivo para la desnuclearización de la península coreana como un análisis sobre el levantamiento de las sanciones son claves para lograr cierta normalidad en la zona, pero sobre todo una normalidad que facilite confianza dentro del país y que el propio régimen disipe cualquier duda que pueda cuestionarlo desde el exterior, dado que el principal beneficiario es siempre la sociedad norcoreana, de ahí también que las maniobras militares deban tener cada vez menos recorrido en aras de cerrar definitivamente la única frontera de “guerra fría” que aún pervive en el siglo XXI.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso. Más información

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso.

Cerrar