Las conversaciones a seis bandas centran los debates del Foro de periodistas en Seúl

Journalist Forum for World Peace
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Seúl. Las armas nucleares de Corea del Norte formaron parte de los debates suscitados dentro de las jornadas de la desnuclearización de la península coreana, donde las conversaciones a seis bandas centraron parte del coloquio del Foro mundial de periodistas por la Paz entre las dos Coreas, en medio de intensos rumores de que Pyongyang tiene todo listo para hacer su quinta prueba nuclear.

Al menos 80 periodistas de 50 países asisten a estos debates del Foro que han sido inaugurados por el ministro de Cultura, Kim Jong-deok, y por el viceministro de Asuntos Exteriores, Lim Sung-nam, respectivamente, quienes valoraron la importancia de reactivar las conversaciones a seis bandas, suspendidas desde 2008.

Distintos periodistas insistieron en la desnuclearización de la península coreana, la cual ha sido siempre el mismo tema desde hace años, pero en especial desde la llegada de Kim Jong-un el desarrollo nuclear de Corea del Norte ha ido en aumento creando con ello una mayor militarización de la zona.

ASIAnortheast.com se interesó sobre el papel de las dos grandes potencias, China y Estados Unidos, como países con suficiente fuerza para obligar a Corea del Norte que acuda a las conversaciones a seis bandas y que cambie su política nuclear, a lo que algunos ponentes señalaron las pocas intenciones de Pyongyang en sentarse en la mesas de negociaciones.

No obstante, la insistencia de ASIAnortheast.com en el sentido de que pueden pasarse otros 70 años sin que cambie Corea del Norte, sería necesario que China y EEUU exigiesen más contundencia al régimen norcoreano para que acuda a las conversaciones, sobre todo Pekín, que muestra cada más cansancio con la política de Kim Jong-un.

Al mismo tiempo, en los distintos comentarios se analizaron con cierto escepticismo que no hay un interés generalizado en solucionar el verdadero problema nuclear, e incluso tampoco en una  hipotética reunificación de las dos Coreas, que siguen divididas desde 1948, poco después de finalizar la finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Por un lado, Estados Unidos tiene sus propios intereses, sobre todo desde el punto de vista geopolítico-militar con Corea del Sur, que tiene una gran dependencia militar estadounidense, luego Japón que piensa en un ataque norcoreano y que obliga a Tokio a tener cada vez más armas sofisticadas renovando la propia Constitución nipona para ejercer sus labores de defensa, aunque con mucha opinión pública en su contra y finalmente China contempla con preocupación cómo Pyongyang por el tema nuclear empuja cada vez más a una mayor militarización de la zona, donde Pekín dirime sus disputas en el mar Oriental y Meridional.

Todos esperan que las sanciones de la ONU den resultado, hasta ahora más bien no, pero mientras tanto dentro de esta militarización con más tensión en la zona hace también que China y Rusia sigan reclamando a EEUU suspender sus planes de instalar en Corea del Sur el sistema de defensa antimisiles THAAD.

China se encuentra cansada y aburrida de Corea del Norte, no es que quiera derrumbar el régimen, sino más bien le gustaría cambiar al líder Kim Jong-un por otros dirigentes que no hagan las mismas provocaciones nucleares de los últimos tiempos, un argumento que se mencionó entre los distintos periodista presentes en el Foro. La zona necesita estabilidad, y por ahora no la hay, sostuvieron otros.

Pero tanto China como EEUU tienen suficientes medios para presionar lo indecible a Corea del Norte para que modifique su política nuclear, sin embargo Pyongyang sigue en solitario actuando por su cuenta, aunque sí se planteó en los debates que es difícil que el régimen norcoreano pudiera por mucha amenaza que suele venir haciendo atacar a Corea del Sur o lanzar cualquier misil a Estados Unidos, dado que su respuesta supondría la desaparición del régimen comunista.

La caída hipotética del régimen sería una gran afluencia de refugiados, pero lo que si se constató que la realidad actual de Corea del Norte con sus frecuentes lanzamientos de misiles no conduce a ninguna solución.

La historia es ya muy larga y de puro hartazgo que ha supuesto que las preocupaciones sobre la unificación de las dos Coreas es ya una cuestión de perder o ganar, pues para las nuevas generaciones en Corea del Sur la reunificación significa poco o nada, porque atrás quedó el trauma de la guerra y la división del país y ahora los jóvenes están más ansiosos por conseguir mejores puestos de trabajo, viajar o innovar dentro de una sociedad altamente competitiva como la asiática y sobre todo cuando ven que todavía no quedó definitivamente resuelto la unión alemana y más cuando los “bolsillos” lo notaron lo suficiente para no repetir la experiencia germana.

A nadie se le escapa que Corea del Sur tiene un papel importante en la economía global y la responsabilidad que tienen sus ciudadanos para mantener en movimiento la maquinaria nacional que ha provisto al mundo de los mayores avances tecnológicas en los últimos treinta años y sobre todo un alto nivel de vida que no están dispuestos a quebrarlo por culpa de Corea del Norte, bueno, mejor dicho, diríamos de sus dirigentes que no aceptan la nueva realidad que se vive fuera del país norcoreano con el único perjuicio a sus 24 millones de habitantes.

Corea del Norte prepara desde hace meses el primer congreso en 35 años del Partido de los Trabajadores (PT), que se celebrará a primeros de mayo, un evento que busca fortalecer al partido y al propio Kim Jong-un, y que será el séptimo congreso del partido único de inspiración marxista-leninista desde su fundación en 1945 y en el que la rumorología dice que será la gran ocasión del régimen para anunciar importantes cambios de orientación estratégica en el país.

Las conversaciones a seis bandas (Rusia, EEUU, China, Japón y las dos Coreas) están encaminadas a detener el programa nuclear norcoreano a cambio de reconocimiento diplomático, petróleo para suplir su falta de energía y ayuda humanitaria, pero para retomar estas conversaciones tanto Pekín como EEUU e incluso Rusia tienen que presionar más al régimen comunista, ya no sólo para que asista sino que cambie su política nuclear y haga cambios en lo económico.

Ya lo único que falta y, al parecer, es que Corea del Norte lleve a cabo una nueva prueba nuclear subterránea, afirma el Ministerio de Defensa surcoreano, pues las sanciones de la ONU junto con las maniobras militares conjuntas de Seúl y Washington en Corea del Sur, que terminan el 30 de abril, han originado una alta tensión entre las dos Coreas, que viene lanzando amenazas y disparando al mar misiles de corto y medio alcance.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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