Larga vida a Xi Jinping

Xi Jinping, presidente de China
Xi Jinping, presidente de China

Madrid. Xi Jinping no está dispuesto a retirarse de la jefatura del Estado hasta que no logre la medalla de oro que posiblemente consiga en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022, que acaba de darle el testigo Pyeongchang, pero todo hace indicar que en ese año, cuando ya el nuevo “emperador” del “gigante asiático” haya acumulado doce años en el poder, tras los cambios constitucionales en los próximos días, se diseñara una nueva etapa política y económica que marcara el futuro de la que será la nueva potencia mundial en el siglo XXI.

Los Juegos Olímpicos de Verano 2008, cuyo gasto total, según cifras oficiales, fue de 40.000 millones de dólares, fue un acontecimiento vital, único, vivido en China como el punto de inflexión del país en el regreso al primer plano internacional, y ahora con la prolongación en el poder de Xi servirá para que tras los JJOO de 2022 la República Popular inicie el arranque definitivo para consolidarse cómo la referencia mundial en la que Pekín no deja de influir –nos guste o no- cada vez más en este mundo global, donde la nefasta política exterior de Donald Trump deja sola al “gigante asiático”.

Está claro que el Comité Central del Partido Comunista y la propia Asamblea Popular Nacional ratificarán los cambios constitucionales para que Xi Jinping siga en el poder “el tiempo que sea necesario”, pero la China actual no tiene que ver nada con la etapa de Mao Zedong e incluso con la de Deng Xiaoping, artífice de la política de reformas y apertura de China, de ahí las distintas voces de intelectuales chinos que han pedido a varios legisladores que se opongan a la abolición del límite de dos mandatos que podría perpetuar en el poder a Xi Jinping.

Sin embargo, el anuncio del cambio constitucional también ha servido en propulsar una enorme actividad bursátil, donde acciones de empresas cuyas marcas contenía la palabra “emperador” subieron vertiginosamente, mientras en las redes sociales la censura bloqueó todo aquello que originaba críticas a este cambio constitucional.

Xi Jinping va camino de lograr el mayor poder posible desde la época de Mao Zedong, quiere estar a la misma altura de Rusia y Estados Unidos, y así romper un sistema vigente cuando tras la muerte del “Gran Timonel”, en 1976, se estableció una normativa que limitaba a dos el número de presidencias, que tanto Jiang Zemin (1993-2003) como Hu Jintao (2003-2013) cumplieron escrupulosamente lo establecido.

Sin embargo, ahora China entra en una nueva etapa estratégica política, donde, como explica Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, la capacidad  -y la voluntad- para reflejar un mínimo de pluralidad se ha disipado por completo.

Para los expertos en asuntos chinos, este cambio constitucional para extender el mandado de Xi supone un retroceso en la pluralidad política, en la que el Partido Comunista de China (PCCh) sigue teniendo una gran influencia de todo lo que se mueve en el país, de hecho es una de las mayores organizaciones políticas del mundo. Y como resalta Xulio Ríos con este cambio constitucional se regresa a una época que parecía superada.

Lo que es evidente que la propuesta para extender el mandato de Xi Jinping, que podrá permanecer como presidente de China hasta 2023, ha generado cierto revuelo en Hong Kong, donde los hongkoneses quieren mayor independencia política para la antigua colonia británica, y Taiwán, en la que los independentistas taiwaneses acaban de anunciar el lanzamiento de una campaña para celebrar un referéndum sobre la independencia de China en abril de 2019, mientras EEUU ha evitado comentar el posible alargamiento del poder de XI.

Xi Jinping quiere “una nueva era para China y para su Partido Comunista”, con el objetivo de conseguir en 2050 que “el país sea una potencia líder, una gran nación socialista moderna”, tal como proclamó en el reciente 19 Congreso del PCCh, por lo que si permanece en el poder más allá de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 tendrá tiempo para ir planificando su nuevo proyecto político, donde no se producirán importantes cambios políticos, pero sabiendo que la sociedad china no es la misma incluso de hace una década que reclamará –habrá que verlo- reformas políticas que consoliden y fortalezcan las económicas.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso. Más información

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso.

Cerrar