La UE “teme” a China

Li Keqiang y Donald Tusk. | Unión Europea

Madrid. La Unión Europea (UE) tiene sus propias dudas respecto a China, pese a que Pekín ofreció igualdad en la relación a las empresas comunitarias que inviertan en su territorio en medio de una competitividad en la que el “gigante asiático” quiere sacar ventaja con los subsidios estatales y que el organismo europeo ve con cierto recelo.

China es ya preferente en todos los campos políticos, económicos, estratégicos y geopolíticos, de ahí que su poder es considerable y la UE, agobiada ahora por el Brexit, haya tratado de encarrilar unas relaciones comerciales que favorezcan a ambas partes, dado que el organismo comunitario ve con cierto escepticismo la enorme influencia que desarrolla el “gigante asiático” en el “viejo continente”, que pondrá en marcha su ya conocida política industrial, “Made in China 2025”.

No obstante, en esta cumbre de la UE y China el “gigante asiático” se ha comprometido con Europa a validar esta prioridad que a la postre es vital para la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y al mismo tiempo Pekín ha asegurado que las empresas europeas gozarán de igualdad de oportunidades, un trato que reclamó también para las firmas chinas en Europa, según indicó el primer ministro chino, Li Keqiang.

Entre otras muchas consideraciones, a la UE le preocupan los subsidios estatales chinos a la industria, las inversiones en infraestructura crítica europea a través de iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda o el papel crucial que pueden tener empresas chinas como la tecnológica Huawei en el desarrollo de las futuras redes móviles 5G.

La propia UE ha manifestado su preocupación que la multinacional Huawei puede incurrir en problemas de ciberseguridad y protección de datos si cumple con la ley china que obliga a ese tipo de empresas a compartir información con los servicios secretos del país. Li Keqiang ha pedido la “presunción de inocencia” en alusión a las acusaciones contra Huawei.

Eso sí, tanto la UE como China coincidieron en que “no debería haber transferencia forzada de tecnología” como precio para invertir, mientras otra de las preocupaciones de los europeos radica en resolver este mismo año los asuntos pendientes sobre la protección de indicaciones geográficas europeas.

Precisamente la Nueva Ruta de la Seda ha originado otro frente después de que Italia se convirtiera en el primer país del G-7 en sumarse al plan chino y con ello romper la armonización económica del club comunitario en relación a China, donde Francia y Alemania tratan de que no se venga abajo la estrategia existente en el seno de la UE.

Aunque eso sí, además de Italia hay otros países que se han “rendido” a las expectativas que provoca la economía china y todos ellos analizan cómo ubicar el equilibrio entre los intereses económicos y financieros de estos países y los desafíos políticos y geoestratégicos de la UE.

Al mismo tiempo, Li instó a la UE a conceder “igualdad de trato” a las empresas chinas y aseguró que China continuará la apertura económica y dará reciprocidad a las compañías europeas. “La apertura nos ha traído prosperidad. Las empresas que vengan a China para invertir y operar, recibirán igual trato”, indicó Li, que concluyó dando la bienvenida a las empresas extranjeras.

En todo caso, la UE y China se esforzaron por aprovechar la cumbre para centrarse en intereses que les unen, ya que, como dijo el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean Claude Junckerla UE es el mayor socio comercial de China y el “gigante asiático” es el segundo mayor de Europa, donde el comercio diario de bienes entre ambas partes tiene un valor de más de 1.500 millones de euros.

Según datos de la CE, entre 2000 y 2018 la inversión china en la UE fue de 181.000 millones de euros y ya es equiparable a la europea en China, aunque, resalta la fuente comunitaria, la inversión europea se centra en la producción y la del “gigante asiático” en activos estratégicos y tecnológicos, pero lo más preocupante para la UE es que gran parte de la inversión china, el 60 por ciento, según las mismas fuentes, es de empresas con capital público, lo que siembra alarma en el seno comunitario.

La inversión comunitaria en China ascendió por primera vez en cuatro años en 2018, aunque, como apunta el presidente el Consejo Europeo, Donald Tusk, las negociaciones con China fueron “difíciles”, y sin olvidar, señaló en las conversaciones con Li “no han sido olvidados los derechos humanos”, sobre los que la UE mantiene “graves preocupaciones”, y matizó que para la UE es un tema “tan importante como el económico”, pero lo que tiene claro la UE es lograr de China el compromiso de que se permita un acceso recíproco a las inversiones europeas en el mercado asiático.

En el fondo en este mundo global la economía va en primer lugar al margen de otras muchas consideraciones y más ahora que con la crisis del Brexit y el distanciamiento de EEUU, la UE necesita reforzarse, además de profundas reformas, pero la consecución de acuerdos comunes con China favorecerá a ambas partes.

Y tampoco hay que olvidar esa supremacía de China en Inteligencia Artificial (IA), aunque para algunos expertos pueda estar exagerada, pero la realidad es que las compañías chinas han avanzado mucho en esta área de la tecnología del reconocimiento facial y, de momento, todo parece indicar que el país presenta un futuro muy sólido en la IA.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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