La mano de obra norcoreana en el extranjero proporciona divisas al país

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Madrid. La reciente resolución de Naciones Unidas que endurece las sanciones económicas contra el régimen norcoreano, además del cierre del complejo industrial de Kaesong, entre otras medidas, han supuesto que Corea del Norte sondee otros mercados que le proporcionen divisas extranjeras para seguir con sus actividades nucleares, en especial en África.

Las sanciones económicas del Consejo de Seguridad de la ONU a Corea del Norte han sido las más duras en 20 años, las cuales imponen por primera vez restricciones a las exportaciones norcoreanas de productos como el carbón, hierro, oro, titanio y tierras raras y al mismo tiempo se le prohíbe la venta de combustible para aviones y cohetes, veta la transferencia al país de equipos que puedan ser utilizados con fines militares.

Unas sanciones como consecuencia del lanzamiento de misiles y pruebas nucleares que también impone el embargo total de armas ligeras y sobre todo el bloqueo por primera vez de la comunidad internacional en la venta de minerales, la principal fuente de ingresos del régimen comunista, entre otras partidas, entre ellas las sanciones de forma unilateral de Seúl a Pyongyang.

En definitiva, Corea del Norte necesita divisas para seguir operando en sus actividades nucleares, pues acaba de dejar de ingresar más de 2.000 millones de euros por el cierre del complejo industrial de Kaesong (fronterizo con Corea del Sur, financiando por Seúl) y la maquinaria productiva norcoreana puede sufrir una verdadera parálisis con las sanciones y otras medidas internacionales contra Corea del Norte.

A causa de las sanciones impuestas a Corea del Norte se ha incrementado el nivel de dependencia de los trabajadores norcoreanos en el extranjero que son quienes envían parte de las divisas correspondientes que ganan.

Hace menos de un año la ONU ya reclamó a Rusia y a China que permitieran una investigación de los más de 60.000 norcoreanos que trabajan en el extranjero, dado los rumores de cómo realizan sus respectivos trabajos sin olvidar lo que Seúl ya había denunciado que parte del sueldo de los trabajadores norcoreanos de Kaesong se destinan a fines nucleares.

Todo parece indicar que el 70-80 por ciento del salario de los trabajadores norcoreanos en el extranjero va a parar al régimen de Kim Jon-un, bien para mantenerlo o bien para el desarrollo nuclear del país, pero al menos unos 2.000 millones de euros anuales es la cantidad que gana el régimen norcoreano con el trabajo de los que operan en el extranjero, señaló en octubre de 2015 el relator de Naciones Unidas para Corea del Norte, Marzuki Darusman, que son empleados en la minería, textil, tala y construcción.

Guinea Ecuatorial se ha convertido en una referencia para el ingreso de divisas extranjeras en Corea del Norte, país que ha visitado en dos ocasiones el presidente Obiang Nguema, pero además de la ex colonia española, otros norcoreanos son enviados a trabajar a Rusia, China, Argelia, Angola, Birmania (actual Myanmar), Libia, Camboya, Nigeria, Qatar, Polonia, Omán y Mongolia, ente otros, cuya parte del salario se lo lleva el gobierno norcoreano, tal como señaló Darusman en su momento en un informe de Naciones Unidas que siempre Pyongyang ha negado.

Precisamente el relator de Naciones Unidas para Corea del Norte, Marzuki Darusman, ya pidió a Rusia, país donde trabajan unos 10.000 norcoreanos, según la ONU, pero que muchos no desean regresar a Corea del Norte cuando finalizan sus contratos, que no les aplique la extradición para enviarlos de nuevo a Pyongyang, sobre todo cuando el régimen comunista ha firmado, el pasado 2 de febrero, con Moscú un nuevo tratado extradición para que aquellos ciudadanos norcoreanos que hayan salido del país ilegalmente y que se encuentren en Rusia puedan ser repatriados.

Por otra parte, según fuentes sobre Corea del Norte, una compañía norcoreana especializada en telecomunicaciones, “Korea Computer Center” (KCC), firmó un contrato con la Oficina de la Presidencia de Guinea Ecuatorial y está llevando a cabo un proyecto de establecimiento de un sistema de seguridad para el presidente Teodoro Obiang Nguema, que sirve para mantener una gran variedad de equipos de seguridad y vigilancia de tecnología sofisticada y las instalaciones de seguridad de comunicaciones del país, que Malabo contribuye con 3.000 millones de dólares.

Todo parece indicar que esta empresa norcoreana, especializada en informática, ha creado el sofisticado sistema de seguridad y telecomunicaciones del Palacio Presidencial de Obiang Nguema, señalan distintas versiones de la prensa, cuya prestación incluiría los sistemas de vídeo vigilancia e interpretación de las comunicaciones.

Distintas empresas norcoreanas de construcción (plantas de hormigón) también operan en Guinea Ecuatorial con diferentes obras públicas realizadas por trabajadores norcoreanos, aunque a causa de la crisis del petróleo la licitación de obras a favor de Pyongyang se ha reducido y Corea del Norte está viendo cómo enviar a los norcoreanos a otros países, pero aun así el país está recibiendo divisas desde Malabo.

Las buenas relaciones entre los dos países también se han visto fortalecidas con la visita a Malabo del viceministro de Exteriores norcoreano, Kim Hyong-jun, para ampliar las relaciones de cooperación en el campo económico, pero además el convenio para la construcción de viviendas tanto en la capital guineana, región insular de Bioko, como en Bata, parte continental de Río Muni, entre Corea del Norte y Guinea Ecuatorial, ha tenido gran éxito.

Al menos 400 trabajadores de Corea del Norte están en Guinea Ecuatorial trabajando en la construcción de obras públicas, empleados por empresas occidentales y de Corea del Norte, pero África es ya un continente con empresas y operarios norcoreanos, como Namibia, donde Pyongyang está involucrada en varios proyectos de la defensa del país africano, en especial en la construcción de la Academia militar y de la nueva sede del Ministerio de Defensa, señala una investigación de Naciones Unidas.

No obstante, el gobierno de Namibia ha confirmado siempre la existencia de relaciones comerciales con Corea del Norte, pero ha negado la construcción de una fábrica de municiones en la capital, Windhoek, lo que constituiría una violación de las sanciones impuesta por la ONU al régimen norcoreano por sus programas nucleares y de misiles.

Las relaciones comerciales con algunos países africanos son consideradas por los expertos de la ONU como una forma en la que Pyongyang trata de eludir las sanciones impuestas por la comunidad internacional.

Corea del Sur anunció los pasado días nuevas sanciones unilaterales contra Pyongyang y pidió a sus ciudadanos que boicoteen los restaurantes norcoreanos en el extranjero para cortar una de sus fuentes de divisas, pues, según Seúl, Pyongyang ingresa en torno a 10 millones de dólares anuales en 130 restaurantes abiertos en 12 países.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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