La isla surcoreana de Yeonpyeong no olvida el tercer aniversario del bombardeo norcoreano con 4 muertos

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Madrid. Cuando se cumplen tres años -23 de noviembre de 2010- del ataque norcoreano con artillería a la isla surcoreana de Yeonpyeong, que provocó cuatro muertos, entre ellos dos civiles, y 18 heridos, sus 1.700 habitantes tratan de pasar página pero no olvidan el inmenso daño que hicieron los 175 obuses que cayeron sobre la población y que a punto estuvo de provocar una nueva guerra entre las dos Coreas.

Bombardeo de la isla surcoreana de Yeonpyeong en 2010

Bombardeo de la isla surcoreana de Yeonpyeong en 2010

Este grave incidente, junto con el hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan, en marzo de 2010, que causó 46 muertos, pero que Pyongyang siempre negó, forma parte del largo rosario de incidentes entre las dos Coreas y que ahora ya una vez agotadas, al menos de momento, las amenazas norcoreanas, el régimen de Kim Jong-un, ya reforzado tras las pruebas nucleares y lanzamiento de misiles en los últimos meses, tiene como objetivo relanzar la economía y efectuar ciertos cambios que favorezcan a mejorar el nivel de vida de los 24 millones de norcoreanos, sobre todo cuando China le presiona para que no vuelva a realizar nuevas provocaciones y cuando el país económicamente depende en un 90 por ciento de la ayuda de Pekín.

La excusa que siempre argumentó Corea del Norte es poco verosímil, pues decir que se justificó ese bombardeo de noviembre de 2010 a la isla ante el temor de un ataque de  Estados Unidos y Corea del Sur no son creíbles, dado que todo se basó en unreforzamiento del propio régimen, en acallar cualquier fricción interna entre los propios dirigentes comunistas y más cuando el sucesor del líder Kim Jong Il, su hijo, Kim Jong-un, no estaba, en principio, en la quinielas iniciales para convertirse en el nuevo líder del país en momentos claves –de luchas internas- poco antes de la muerte de Kim Jong-il.

En suma, fue un grave ataque a Corea del Sur, ya que era la primera vez que se hizo en suelo surcoreano desde la guerra de 1950-1953, pero transcurridos ya tres años del aquel grave incidente, el régimen comunista no puede seguir distrayendo a sus ciudadanos usando la cuestión bélica como su principal baza para reforzar su imagen  interior y al mismo tiempo tampoco puede seguir mostrando constantemente que todos son sus enemigos.

Al régimen norcoreano no le queda otra opción que la de aceptar el diálogo y renunciar a su programa nuclear si realmente quiere que el país salga de la grave crisis económica que atraviesa.

La visita del pasado 13 de noviembre del presidente de Rusia, Vladimir Putin, a Seúl sirvió para pedir, junto con la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, a Corea del Norte de que abandone su programa de armas atómicas y aplicar los acuerdos internacionales sobre desnuclearización y en este campo, las negociaciones a seis bandas (China, EEUU, Rusia, Japón y las dos Coreas), estancadas desde 2008, son claves para la desnuclearización del país, pero desde entonces Pyongyang ha sabido compaginar los avances en su programa nuclear con su intención de retomar esta mesa de negociación.

Por su parte, la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, acaba de ofrecer a Corea del Norte “diálogo” para hacer realidad el proyecto de abrir en el futuro la “Ruta de la Seda Express”, una conexión ferroviaria con Rusia y Europa a través de territorio norcoreano y el régimen de Kim Jong-un no debe desaprovechar la actual coyuntura cuando acaba de reabrir el complejo industrial de Kaesong y planea una serie de proyectos turísticos, entre ellos recuperar las actividades del Monte Kumgang, cuyas visitas proporcionan muchas divisas al régimen norcoreano.

Pero pese a este tercer aniversario del bombardeo de la isla de Yeonpyeong, la presidenta Park Geun-hye ya ha repetido en varias ocasiones que está dispuesta a mantener una cumbre de conversaciones con Kim Jong-un como un gesto de conciliador para mejorar las relaciones entre ambas partes, lo que no debe rechazar el joven líder norcoreano.

Además, Corea del Sur, que ha logrado un superávit en su balanza comercial de 4.900 millones de dólares en octubre, sigue enviando ayuda humanitaria a Corea del Norte y en todo 2013 ha ascendido a 12,4 millones de euros, lo que supone un 26 por ciento más respecto al año anterior, según fuentes del Ministerio de Unificación de Seúl.

La isla de Yeonpyeong se ubica en el mar Amarillo (mar Occidental), a escasos 12 kilómetros de la costa norcoreana bajo la Línea Limítrofe del Norte (LLN), la frontera marítima de facto establecida tras el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea (1950-53) pero no reconocida por Pyongyang.

El 23 de noviembre de 2010 el Ejército norcoreano lanzó a Yeonpyeong desde tierra unas 175 disparos de artillería, que acabaron con la vida de dos civiles y dos soldados en el primer ataque directo a territorio surcoreano desde el conflicto bélico entre las dos Coreas. Ambas Coreas permanecen técnicamente enfrentadas desde la Guerra de Corea, que finalizó con un armisticio nunca reemplazado por un tratado de paz definitivo.

 Santiago Castillo, periodista y escritor, expertos en asuntos del Nordeste asiático

www.asianortheast.com

 

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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