La escasez de terrenos para cementerios da paso a nuevas variedades de entierro en China

Cementerio de Hong Kong | Wikimedia.

Madrid. Las autoridades chinas llevan varias décadas induciendo a los chinos a hacerse quemar a su fallecimiento  y -desde 1991- a esparcir sus cenizas en el mar como alternativa a la escasez de terrenos para sepulturas, método tradicional chino de entierro, que empieza a prohibirse en algunas grandes ciudades de China.

Precisamente, hace ahora un año que el gerente de un cementerio de Shanghai lanzó un plan de sepulturas para familias que ofrecía espacios de entre 20 y 40 centímetros cuadrados en los que podrían caber las cenizas de hasta seis personas, un ahorro de tierra considerable si se tiene en cuenta que, hasta el lanzamiento de esta campaña, el enterramiento de las cenizas de una sola persona se hacía en parcelas de 50 centímetros cuadrados.

El asunto tiene preocupada a una parte importante de la población, cuya tradición consiste en hacerse un ataúd a medida y guardarlo en casa hasta el fallecimiento de la persona en cuestión, como garante de una larga vida y portador de buena suerte. Muchos ciudadanos chinos consideran la prohibición de los entierros como un ataque intolerable de las autoridades a sus tradiciones.

La escasez de tierra en los cementerios, que podría agotarse definitivamente en un plazo aproximado de diez años, parece que pondrá fin a esta tradición. Así, en una de las provincias más pobres de China, Jiangxi, en el sudeste del país, las cuatro ciudades más grandes –Yingtan, Yichun, Shangrao y Ji’anhan prohibido los enterramientos tradicionales, que serán ahora sustituidos por cremaciones, para lo cual las autoridades locales se proponen construir crematorios. En el origen de esta prohibición se halla un informe elaborado por Ouzi, una empresa de análisis de datos, en el que se afirma que todas las sepulturas disponibles en China se habrán agotado en 2022.

En todo caso, ni siquiera el entierro de las cenizas de los finados parece suficiente -siempre según el informe de Ouzi- por lo que se insta a los familiares de los fallecidos a esparcir sus cenizas en el mar -como ya se hiciera con los dirigentes Zhou Enlai y Deng Xiaoping, en otro alarde de economía. En 1991 se legalizó el entierro marino por considerarlo una forma de entierro aceptable y respetuoso con el medio ambiente y, de hecho, este año se hizo a la mar el primer crucero de entierros marinos, aunque no es el entierro más popular hasta el momento: sólo el tres por ciento de los entierros llevados a cabo en Pekín han adoptado la modalidad marina.

Se da el caso de que algunos gobiernos provinciales, como el de Wenling, en la provincia de Zhejiang, dan una cantidad mensual a los ancianos que opten por el entierro marino: 100 yuanes -algo más de 13 euros- si tienen 70 años o más de edad y 400 yuanes si ya han cumplido los 100 años.  

Otros han escogido la variedad floral que consiste en esparcir las cenizas entre las flores y otras empresas funerarias están empezando a hacer ataúdes biodegradables, que también son respetuosos con el medio ambiente.

Juan de Castro Pita

Juan de Castro Pita

ex consultor de Naciones Unidas

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