La desnuclearización y el diálogo con EEUU, claves en la cumbre de las dos Coreas

Foto:LAVOZ.com.ar

Madrid. La tercera cumbre bilateral entre las dos Coreas concluyó con resultados optimistas sobre la desnuclearización de la península coreana y la importancia del diálogo con EEUU, en un encuentro en el que Corea del Norte quiere sin condiciones preservar su seguridad e incluso Kim Jong-un mantener una segunda cita con Donald Trump en las próximas fechas.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ha valorado las buenas intenciones del líder Kim Jong-un en completar la desnuclearización en fechas próximas y centrarse en el desarrollo económico, un aspecto vital para la propia supervivencia del régimen.

Por su parte, Donald Trump se ha mostrado satisfecho sobre los resultados de la cumbre entre las dos Coreas, tras valorar la propuesta de Kim Jong-un en desmantelar sus instalaciones atómicas en presencia de inspectores, una situación que sirve también para no descartar un segundo encuentro entre Corea del Norte y EEUU.

Por un lado, EEUU pide más pragmatismo a Corea del Norte para desarmarse nuclearmente, y, por otro, Pyongyang quiere garantías de seguridad para la propia supervivencia de su  régimen por parte de Washington, pero lo que está claro que esta tercera cumbre intercoreana de 2018, más eficaz que la dos anteriores (2002 y 2007), ha servido, tal y como se esperaba, para desatascar el diálogo EEUU-Corea del Norte, que puede ser definitivo para varios objetivos.

La firma de la paz entre las dos Coreas es un anhelo de ambas partes, el deseo es estamparlo cuanto antes y que sustituya al armisticio de 1953, además la posible visita a Seúl, antes de fin de año de Kim Jong-un sería histórica y supondría un espaldarazo casi definitivo al cambio que poco a poco se está produciendo en la península coreana.

Al margen de que permanecerán las tropas estadounidense en suelo surcoreano (28.500 soldados), el abandono del programa nuclear norcoreano y su uso atómico para la defensa del país irá desapareciendo de forma gradual, pese a las dudas sobre el cumplimiento de Corea del Norte para su definitivo desmantelamiento nuclear, además parte de sus propias instalaciones se han visto mermadas por la poca actividad desarrollada.

La supervivencia del régimen no se lo garantiza su programa nuclear, lo que sabe muy bien Kim Jong-un, pero eso sí, con esta nueva estrategia política de Pyongyang es China su principal valedor para que Corea del Norte siga por la senda que ha iniciado el régimen.

De momento, Kim Jong-un ha aceptado cerrar el sitio de pruebas de motores de misil y el paso de disparos de Tongchang-ri en presencia de expertos internacionales, un anuncio que Estados Unidos ha valorado altamente, pero no hay que olvidar que al menos diez años son necesarios para el desmantelamiento completo del programa nuclear norcoreano, además de un coste económico en torno a los 20.000 millones de dólares, coste que obviamente no va a pagar Corea del Norte.

Kim Jong-un se ha comprometido ante el presidente Moon a cerrar también Yongbyon, a 80 kilómetros de Pyongyang, donde el régimen produce el combustible para sus bombas atómicas, considerado el epicentro del programa nuclear norcoreano.

No obstante, no es la primera vez que Corea del Norte promete cerrar Yongbyon, donde en 2008 ya derribó ante observadores internacionales su torre de refrigeración para volver a levantarla poco después, pero su operatividad nunca creará los problemas de antes. Hay una nueva situación desde el punto de vista nuclear que no va a retroceder.

Otras de las consecuencias de esta cumbre intercoreana ha sido generar una confianza vital que personalmente el presidente Moon Jae-in trasladará la semana próxima a Donald Trump y aprovechará su intervención en la ONU para hablar por primera vez, tras el cambio político producido por Kim Jong-un en Corea del Norte, de una nueva relación entre las dos Coreas, separadas de ambas en 1948, que sigue siendo el único rincón del mundo en donde aún perdura la “guerra fría”.

El fin de la enemistad entre Corea del Norte y Estados Unidos está cada vez más cercano, una realidad que el propio Trump quiere consolidar antes de que termine su mandato presidencial en 2020 y presentarlo como su mejor éxito en política internacional.

Para mejorar la sintonía entre EEUU y Corea del Norte, tras la cumbre intercoreana, el secretario de Estado, Mike Pompeo, ha invitado a su homólogo, Ri Yong-ho, a encontrarse con él en el marco de la reunión de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York la semana próxima, mientras el propio Trump parece dispuesto a ver por segunda vez a Kim Jong-un. Es decir, todo en base a consolidar los lazos bilaterales.

La cumbre intercoreana terminó con ambos dirigentes en el monte Paektu, el pico más alto de la península coreana situado en la frontera con China, símbolo nacional a un lado y otro del paralelo 38, cuya montaña, de 2.744 metros de altura, está considerada sagrada por todos los coreanos, quienes cuentan que en esa colina nació Dangun, el fundador legendario del reino coreano.

Y, según las biografías oficiales norcoreanas, fue en esta montaña donde Kim Il-sung, fundador de Corea del Norte y abuelo de Kim Jong-un, dirigió la resistencia contra Japón, que colonizó la península coreana desde 1910 a 1945, al concluir la Segunda Guerra Mundial con la derrota de los japoneses.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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