La derrota del KMT taiwanés en los comicios municipales siembra inquietud en las futuras relaciones con China

Madrid. La derrota del gubernamental Partido Kuomintang (KMT), que defiende el acercamiento con China, en los recientes comicios municipales taiwaneses, los más amplios de la historia del país, y el triunfo del opositor Partido Democrático Progresista (PDP), partidario de la independencia de la isla, ha supuesto para el Kuomintang uno de los peores resultados desde 1949 y al mismo tiempo ha originado inquietud en lo que pasará a partir de ahora en las relaciones entre Pekín y Taipei.

Todo parece indicar que la derrota del KMT se debe principalmente a las políticas económicas de acercamiento a China del presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, argumento  principal de cuando ganó las elecciones en 2008 y luego reelegido en 2012, que no han proporcionado el resultado esperado y al mismo tiempo con un bajo índice de aceptación por parte de la ciudadanía.

Estas elecciones municipales, celebradas el pasado día 29 de noviembre, han sido consideradas como el preludio de las presidenciales de 2016 que serán claves en las relaciones con la República Popular China, pero la fuerte derrota del KMT ha originado también que el presidente Ma haya renunciado a su cargo como líder del Kuomintang y a la vez la dimisión del primer ministro del país, Jiang Yi-huah, con vistas a reorganizar el partido para afrontar la recta final de los comicios presidenciales, sobre todo cuando el castigo de la sociedad taiwanesas ha servido para advertir al Gobierno su descontento dando la victoria  a la oposición que ganó cinco de las seis principales municipalidades.

No obstante, el principal negociador taiwanés con China, Lin Join-sane, ya señaló que las negociaciones con Pekín han vuelto a su cauce tras la derrota en las elecciones locales, en las que el partido gobernante, Kuomintang, sufrió un fuerte revés electoral.

“Taiwán no es Hong Kong, son dos casos distintos. Hong Kong es una antigua colonia británica retornada a China en 1997 y Taiwán es un país que no está dispuesto a convertirse en un segundo Hong Kong”, llego a decir en octubre pasado el viceministro taiwanés de Asuntos Continentales, Chu Chia-lin. “Somos un país democrático, con sufragio universal directo y apoyamos sin fisuras los anhelos de libertad en Hong Kong”, puntualizó Chu.

Las relaciones entre ambas partes no van a verse profundamente deterioradas, en especial cuando 2014 ha sido un año crucial con dos encuentros históricos entre Taipei y Pekín que no se había producido desde 1949. Un acercamiento que ha supuesto protestas populares y parte de una de las causas de la derrota en los comicios locales del partido Kuomintang que gobierna la isla como una clara advertencia a los dirigentes taiwaneses.

Las relaciones entre Pekín y Taipei han mejorado muy notablemente desde la llegada al poder en la isla en 2008 de Ma Ying-jeou, del partido Kuomintang y en los últimos seis años se han firmado 21 acuerdos de cooperación y los contactos políticos han avanzado de manera progresiva, cuyo intercambio comercial ronda los 150.000 millones de euros anuales.

El presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, nacido en Hong Kong, de padres de la China continental, que representa a la nueva generación de taiwaneses, valora el buen momento de las relaciones mutuas y donde la paz y la intensificación de los lazos entre Taiwán y China se han intensificado en los últimos años, pero Ma ha reafirmado en más de una ocasión de que hay “una China”, pero “cada parte puede interpretarla a su manera”.

Y precisamente en el conflicto político en Hong Kong, Ma siempre dejó claro la postura taiwanesa en favor de la “democracia constitucional”, de ahí que también haya ofrecido su experiencia democrática a Pekín.

China quiere la unificación con la isla bajo el modelo de “un país, dos sistemas”, mientras que en Taiwán no hay acuerdo sobre el modelo futuro de relación con Pekín, aunque la gran mayoría favorece la actual independencia de hecho, como se ha reflejado en los pasados comicios municipales, por ello, las elecciones presidenciales de 2016 serán claves para el presente y futuro de Taiwán con China.

Hay que tener en cuenta que el 95 por ciento de los taiwaneses son chinos han, la etnia mayoritaria en China, además unos tres millones de turistas chinos visitaron la isla y unos 22.000 estudiantes cursaron estudios en Taiwán donde pueden ver programas de televisión con importantes debates políticos, pero aún a pesar de los excelentes lazos comerciales hay cierta desconfianza hacia Pekín que con el tiempo debe disiparse dado que ambas terminarán entendiéndose aunque políticamente tengan aún diferencias.

Por otra parte, una de las mayores inquietudes de Taiwán radica en el cada vez mayor peso de Pekín en América Latina, lo que podía perjudicar los intereses taiwaneses, ya que actualmente Latinoamérica y el Caribe es la zona del mundo en la que Taipei tiene mayor apoyo diplomático, donde alberga a 12 de sus 22 socios diplomáticos.

Taiwán, como dice Ma, no es sólo un “sólo un país rico en recursos naturales sino que también goza de un desarrollo democrático maduro”, como quedó reflejado en su reciente visita a Paraguay, el único aliado taiwanés en Sudamérica y uno de los 12 países latinoamericanos que mantienen lazos diplomáticos con Taiwán y no con China.

Taiwán y la República Popular de China saben que Latinoamérica y el Caribe constituyen un bastión de la diplomacia taiwanesa, ya que más de la mitad de los 22 países con los que mantiene relaciones diplomáticas están ubicados en la zona.

Pero las relaciones entre Taipei y Pekín son aceptables y por ahora en el campo diplomático, al menos desde que llegó Ma al poder, se ha establecido una tregua en la disputa por lograr aliados con China, en la que Taipei y Pekín gastaban sumas millonarias para ganarse los favores de los líderes de los países en cuestión. Obviamente a ninguno les interesan ni tensiones y enfrentamientos cuando la realidad es la que se impone teniendo en cuenta como va el desarrollo global mundial.

El 40 por ciento de las exportaciones de Taiwán van a China y de Pekín procede el 60 por ciento de sus importaciones y lo más destacado que hasta 2008 volar de Taiwán a Shanghái suponía pasar por Hong Kong y tardar, en vez de los 90 minutos de un vuelo directo, más de seis horas, pero desde la llegada de Ma al poder ese mismo año establecieron vuelos regulares y enlaces marítimos directos. Está claro que la armonía y el entendimiento entre ambas partes no se va a venir abajo y más cuando China tiene cada vez más peso en la economía y la política mundial.

China no tiene dudas de que las relaciones con Taiwán continúen siendo “pacíficas” tras las elecciones locales con la derrota del gubernamental KMT, que defiende el acercamiento con Pekín, pero los comicios pasados son considerados vitales ya que esta derrota del partido del Gobierno debe servir para preparar con base las elecciones de 2016 con vista a que no peligre los actuales lazos entre Taiwán y China, ese acuerdo de “una China y dos interpretaciones” que el opositor e independentista Partido Demócrata Progresista (PDP) y ganador de los comicios municipales no acepta.

Y pese a que el diario Global Times, perteneciente al PCCh, criticó el sistema electoral de Taiwán tras al derrota del partido del gubernamental Kuomintang, de momento, no peligra un grave deterioro en las relaciones entre ambas partes, pero si determinará una importante advertencia que no suponga riesgos que rompan la normalidad entre Taipei y Pekín, una normalidad que se sabrá si se enriquece o se fractura cuando vengan las próximas elecciones presidenciales de 2016.

El PDP, que gobernó la isla entre 2000-2008, se ha hecho eco del malestar de los taiwaneses y las suspicacia hacía Pekín que originaron a comienzos del presente año una serie de protestas contra un acuerdo comercial entre la República de China y la República Popular de China, acuerdo que a fecha de hoy sigue bloqueado, que culminaron con una ocupación de la sede del Legislativo taiwanés por parte de grupos estudiantiles que se prolongó durante tres semana.

Santiago Castillo, periodista, escritor, director de Asianortheast y experto en la zona

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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1 respuesta

  1. 18 diciembre, 2014

    […] reformas en el sistema de sanidad o resolver las negociaciones para la formación del área de Libre Comercio Alianza Transpacífica (TPP), un objetivo que está a medias dado que este proyecto depende mucho de EEUU, su principal […]

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