La crisis demográfica en China y sus consecuencias

Madrid. Dos expertos chinos han revelado en un trabajo de investigación reciente que China experimenta un grave proceso de reducción de población que puede tener serias consecuencias en su economía y en su posición como posible potencia económica mundial en el futuro próximo.

Se trata de Yi Fuxian, académico de la Universidad de Wisconsin-Madison en Estados Unidos, pero de nacionalidad china, y de Su Jian, economista de la Universidad de Pekín. Los autores de este estudio sobre población aseguran que China sufrió en 2018 su primera caída demográfica en al menos 70 años, a pesar de que el gobierno abandonó la política del hijo único, iniciada en 1979 bajo el mandato de Den Xiaoping, en enero de 2016, lo que podría generarle serios problemas a la economía del país asiático si no se logra darle un giro.

Según los datos que se desprenden de este estudio, la República Popular de China experimentó un crecimiento de 15 millones de personas en 2018, una reducción del 15 por ciento respecto a 2017, cuando tuvo un crecimiento de 17,23 millones de personas.

Yi Fuxian, autor del libro Big Country with an Empty Nest, publicado en 2013, asegura, además, que China ya ha perdido la oportunidad de superar a Estados Unidos como potencia económica mundial en favor de India.

Por su parte, Hua Changchun, economista jefe de Guotai Junan Securities, empresa radicada en China,  corrobora las conclusiones de Yi y Su  y prevé un largo periodo de reducción de la población en China, lo que unido al envejecimiento de la población y a un menor número de personas en la franja de 20 a 50 años de edad sin duda afectará a la economía china.

La reforma legislativa en vigor desde enero de 2016, que abrió la puerta a que las parejas puedan tener dos hijos, tras 40 años de control, ha tenido un efecto menor por el costo de la educación y la sanidad, además de la incorporación de la mujer al mercado laboral y por las expectativas que éstas tienen respecto a sus posibles parejas.

Para intentar paliar esta situación, algunos expertos y gobiernos locales – por ejemplo, las autoridades de la provincia de Liaoning – han propuesto crear impuestos a la soltería o a las parejas sin hijos, ahondando así en los estereotipos tradicionales, que del hombre y de la mujer sin hijos.

En lo que se refiere a los hombres, éstos son percibidos socialmente como personas de bajos ingresos y escaso nivel de estudios, residentes en zonas rurales o emigrantes a las grandes ciudades; se los conoce generalmente como guang gun , ramas secas.

Las mujeres tienen un nivel alto de estudios, no quieren emparejarse y prefieren seguir sus carreras a formar una familia y, cuando alcanzan los 30 años de edad, son calificadas despectivamente como sheng nü, mujeres sobrantes.

Otro factor que disuade a los hombres de emparejarse y tener descendencia es la costumbre de pagar una dote a la familia de la novia, aunque ésta es una costumbre que hoy día está menos arraigada en las zonas urbanas y, en general, los encargados de  buscar las mujeres adecuadas para sus hijos son los padres. No obstante, en los ámbitos urbanos, la mujer busca hombres con niveles de estudios que las estimulen intelectualmente, lo que, en la tradición de la familia china, no es del todo bien recibido por los hombres, cuya intención es crear una familia clásica, con todas las implicaciones que uno pueda imaginarse para la futura madre.

De acuerdo con todos los indicios previstos por los expertos, la reforma del Código Civil estaría lista en 2020 y, de ser así, significaría la eliminación del sistema de control de natalidad y el fin de las multas – según el Diario del Pueblo, en 2010 China ingresó 20.000 millones de yuanes (2.500 millones de euros) en sanciones por la ley del hijo único -, las esterilizaciones y los abortos forzados.

En opinión de los expertos que se han manifestado a este respecto, el control de natalidad ha sido la principal causa del envejecimiento de la población y ha evitado el nacimiento de 400 millones de personas en estos 40 años.

A principios de 2018, la Academia China de Ciencias Sociales instó a las autoridades a adoptar una política demográfica más eficaz al constatar que la tasa de fertilidad en el país es de 1,4 hijos por mujer, muy próxima al 1,3, un umbral que en los países que lo han alcanzado ha impedido la recuperación del crecimiento demográfico pese a los incentivos a la natalidad desarrollados.

Por otra parte, un grupo cada vez más numeroso de críticos al sistema de planificación familiar, advierte de los riesgos que éste representa para un régimen de seguridad social débil, cuya estabilidad económica se basa en gran medida en la institución de la familia.

Finalmente, el Informe más reciente de la ONU sobre perspectivas de población, publicado en junio de 2017, revela que el 16,8% de la población china es sexagenaria o aún mayor y que esta franja de edad se disparará al 45% en 2050 y al 56% en 2100 y añade que, desde 2012, no deja de reducirse la población en edad de trabajar, lo que pone en peligro el sistema de seguridad social y hace que aumenten las tensiones sobre el régimen de pensiones, el sistema de salud y la atención a los ancianos, entre otros sectores. 

Juan de Castro Pita

Juan de Castro Pita

ex consultor de Naciones Unidas

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