El “Koan” de Japón: guerra sin guerra

Tokio
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Madrid. Me recuerda uno de esos dichos enigmáticos que proponen los maestros de Zen a sus discípulos para que perdiéndose en su nada mental alcancen el “satori” o iluminación, “La puerta sin puerta”.  Y a darle al magín hasta que me llegue la visión nueva de las cosas.

Aparentemente cuadraría con todas las teorías de las artes marciales japonesas. Autodefensa sin ataque.  En la Edad Media serían: escudos si, lanzas no. Hoy: barreras antimisiles sí, pero plataformas de lanzamiento no. Ni para disuadir. Y el artículo 9 de su Constitución nipona puede interpretarse que así se lo manda.

Que Japón y EEUU son pareja se ha cantado de siempre, y Abe y Trump en do mayor no hace ni dos meses. Que China va con Corea del Norte, y que el mejor fan de esta es Rusia, ni que decir. Y así es como los más grandes pueden luchar por su preponderancia en el Este Asiático sin peligro de su casa, en campo ajeno. Ahora la marioneta amenazante es el iluso megalómano líder coreano. Sus misiles que todavía no llegan a EEUU pueden alcanzar sus bases niponas.

Cada uno tiene su papel en esta guerra de amagos. Corea del Norte aterrorizar, y llegar hasta donde le permitan. Japón protegerse, sin mostrar ni un diente, y EEUU atacar cuando lleguen hechos consumados. Por tanto, paraguas antimisiles para Japón, el famoso THAAD (Terminal High Altitud Area), un escudo, vamos. Incluso sistemas Aegis de destrucción de misiles pero ya en vuelo  atacante, diez o quince minutos antes de tocar tierra.

¿Esperar hasta que lancen sus misiles y caigan en mi campo? De momento, ya caen en mi zona económica del mar de Japón (mar del Este). Pero es que no hay paraguas anti misiles tan grande ni tan invulnerable que cubra todo el país, ni menos le haga acorazadamente perfecto. Admitido por todas las partes. De hecho, ya han parado los trenes en varias ciudades japonesas como entrenamiento civil, ante un posible misilazo en tierra. Y sálvese quien pueda en cuanto la Secretaría de Estado dé la J-Alert a los gobiernos locales…

¿Hasta dónde llega la definición de defensa propia en cuanto a medios a disponer y acciones a tomar? ¿Incluye las acciones disuasorias preventivas? Porque las operaciones intimidantes ofensivas del atacante si parecen tolerables según los hechos que cada día vemos.

Japón por la Constitución no puede tener armas ofensivas. Ni mucho menos ejercer acciones ofensivas disuasorias ante la provocación continua. Eso sí sería una provocación, desestabilizaría toda la región, rompería el sistema pactado con EEUU de, “tú te defiendes y yo contraataco”. Casi desde el siglo XVI viene tratándose el tema. Cansino ya para todos. Y Japón sabe bien que hasta en las artes marciales, básicamente de auto defensa, hasta la actitud de ataque disuade y debilita al contrincante. ¿Cómo mostrársela al descarado enemigo en claro son de guerra sin lanzar ningún misil  ni siquiera donde él los está lanzando?

La resolución del koan “guerra sin guerrear”, sigue siendo un secreto sin revelar por los iluminados que soñamos hubo. Eso sí, la guerra de escudos sin misiles puede costar muchos miles, o millones, de vivos iluminados.

Y la solución estaría en lo que pide Shinzo Abe, que se sienten todas las partes a negociar hasta que se les cuezan las posaderas y resuelvan sus ambiciones sin amagarse criminalmente en casa de otros. Bueno, él lo ha dicho más finamente. ¿Logrará el espíritu asiático lo que no logró Occidente a pesar de saberlo?

Pedro Gallo

Pedro Gallo

Sociológo y empresario especialista en relaciones hispano japonesas

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