Kim Jong-un y la nueva diplomacia norcoreana con sus repercusiones

Madrid. El líder norcoreano, Kim Jong-un, ya ha ganado dos importantes guerras, una la mediática, donde la comunidad internacional sigue de cerca los avatares de Pyongyang ante las dos previstas cumbres con Corea del Sur y EEUU, y luego la diplomática, con su sorprendente viaje a China, donde se vio por primera vez con Xi Jinping, y clave para el éxito de las dos citas históricas, que a la vez ha originado una nueva situación política en la zona.

Desde la fundación de la República Democrática Popular de Corea, en 1948, nunca la península coreana ha tenido una ocasión tan vital como la que se está viviendo actualmente con el giro espectacular de Kim Jong-un a su política exterior que ha dejado perplejos a gran parte de la comunidad internacional y que podría echar los cimientos para una soñada reconciliación entre las dos Coreas con la firma de un definitivo tratado de paz y una demora “sine die” del programa nuclear norcoreano.

No obstante, esta “perplejidad política” de Kim Jong-un está llena de racionalidad, sobre todo al ser tildado en numerosas ocasiones de tirano, egocéntrico, bélico, bravucón, asesino, entre otros calificativos, cuando lanzaba misiles o hacía pruebas nucleares desafiando al mundo, que contemplaba también con “perplejidad” las amenazas a EEUU, Corea del Sur o  Japón, pero tras la participación de Corea del Norte en los recientes JJOO de la ciudad surcoreana de Pyeongchang, unido a las fuertes sanciones económicas y la presión de China, el joven “mariscal” ha optado por revolucionar su política exterior que también ha dejado “perplejos” a la comunidad internacional.

Tras el anuncio del encuentro entre las dos Coreas, previsto para el próximo 27 de abril, donde Kim se verá por primera vez con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y poco después, en mayo, sin fecha concretada, con Donald Trump, el líder norcoreano sorprendió a todos en su primero y misterioso hermético viaje en tren a Pekín a través de la frontera con China desde que llegó al poder en 2011 para involucrar al “gigante asiático” en sus citas históricas con Seúl y Washington.

No ha sido casual que Kim Jong-un haya dado el primer paso en su nueva estrategia diplomática eligiendo China para hacerle partícipe de la importancia que tiene Pekín para su país y al mismo tiempo verse por primera vez con Xi Jinping, quien en numerosas ocasiones le enfadó con sus lanzamientos de misiles que originaban una enorme inestabilidad en la zona.

De esta manera, la habilidad diplomática de Kim Jong-un ha contribuido por ahora en eliminar los numeroso periodos de tensión política que Pyongyang ha creado a Pekín, incluso en momentos muy graves de amenazas de Corea del Norte con sus utópicos ataques nucleares a EEUU, Japón y Corea del Sur o la contumacia verbal de Trump en “destruir” sus arsenales atómicos. Una situación prebélica que a Xi se le escapaba de las manos y le inquietaba.

Esta nueva revolución diplomática de Corea del Norte ya le ha servido al régimen norcoreano para estrechar lazos sus China, país clave en todo lo que se cueza en la península coreana y más cuando el 90 por ciento de su economía depende del “gigante asiático”, que dentro de los cauces diplomáticos informó a EEUU de la visita de Kim a Pekín como previo paso para  asegurar el “éxito” del encuentro entre el líder norcoreano y el presidente estadounidense.

Corea del Norte ha establecido relaciones diplomáticas formales con más de 160 países y mantiene 55 embajadas y consulados en 48, mientras al menos unos 25 Estados tienen misiones diplomáticas en Corea del Norte, incluyendo Reino Unido, Alemania y Suecia, pero tras la crisis nuclear norcoreana varios países expulsaron a sus embajadores, entre ellos España, Perú, México, Italia, Kuwait y Myanmar, y es obvio que ahora con la nueva “revolución diplomática” Pyongyang quiere que sea reconocida como una nación “sería” y al mismo tiempo recuperar la confianza de la comunidad internacional.

La casualidad ahora es que mientras la nueva política de Kim Jong-un, con su acercamiento a China y sus encuentros con los presidentes de Corea del Sur y EEUU, puede servir para poner “momentáneamente” el fin a la “guerra fría” en la zona, surge un Vladimir Putin a recrearla con la reciente expulsión de decenas de diplomáticos de los países, en su mayoría de la Unión Europea (UE), que se solidarizaron con el Reino Unido por el caso Skripal.

Prácticamente todas las partes están de acuerdo en una solución política a la situación actual,  donde la desnuclearización de la península coreana, el asentamiento de una paz definitiva y acentuar las relaciones intercoreanas”, forman parte de lo que se hablará en los próximos días, sabiendo además que Pyongyang exigirá la inviolabilidad de su propio régimen, lo que nadie discutirá, aunque con el tiempo, ganada cierta estabilidad y reduciendo el estado prebélico del país, habrá cada vez más reformas económicas para la supervivencia del país.

De momento, Kim ha logrado que todos tengan su protagonismo. El líder norcoreano ha sido aclamado en su país con programas de televisión de más de 40 minutos en su visita secreta a China y con imágenes de su reunión con Xi Jinping, luego su nueva política diplomática ha acercado a Pekín y Seúl, cuyas relaciones estaban deterioradas a raíz del despliegue del escudo antimisiles estadounidense THAAD en Corea del Sur.

Al mismo tiempo, el reciente encuentro del presidente surcoreano, Moon Jae-in, con Yang Jiechi, el enviado de Xi Jinping, por la reciente cumbre entre Xi y el líder norcoreano, Kim Jong-un, además de la cita entre las dos Corea para el 27 de abril ha acercado a Pekín y Seúl, que prácticamente coinciden en el contenido de estos encuentros.

Todo ello ha supuesto que China revise la prohibición, en marzo de 2017, de la venta de paquetes de viajes del turismo chino a Corea del Sur, se suavice también las ventas en las tiendas chinas de Lotte Mart o se reanude la construcción de un Lotte Town en Shenyang y a los subsidios para vehículos eléctricos con baterías surcoreanas, dado que todo ello quedó cancelado por la instalación de los THAAD en suelo surcoreano.

Gracias a Kim Jong-un EEUU ha calificado de un “paso histórico” el encuentro entre el líder norcoreano y Xi Jinping y el propio Trump ha señalado quiere reunirse lo antes posible con el “mariscal”, pero sin confirmar el lugar y fecha, que podría ser a finales de mayo, aunque también han surgido algunos comentarios en Washington que el acercamiento entre Kim y Xi pueda repercutir en una mejora de las posibles condiciones para la cumbre entre Trump y el líder norcoreano, pero tal dilema no debería existir y analizar luego todos sus resultados posteriores.

También la nueva diplomacia norcoreana ha arrastrado a Japón, cuyo primer ministro, Shinzo Abe, podría reunirse con Kim Jong-un en junio próximo y de esta manera Tokio dejaría de tener un papel secundario en todo este movimiento ajedrecístico que ha iniciado el régimen de Corea del Norte, el cual tampoco descartaría más adelante y tras ver cómo se han desarrollado todos los movimientos móviles del juego del ajedrez un encuentro con Vladimir Putin, quien tampoco quiere quedarse al margen de todo lo que está sucediendo en la península coreana.

De momento, la nueva ofensiva diplomática norcoreana ya ha provocado que el primer ministro nipón, Shinzo Abe, viaje a Estados Unidos entre el 17 y el 20 de abril para tratar con el presidente estadounidense, Donald Trump, su política común con respecto a Corea del Norte, antes de las dos cumbres previstas entre Pyongyang y Seúl y Washington.

Kim Jong-un ha tomado la iniciativa y esta vez no ha sido nuclear, sino diplomática con resultados que se irán viendo en los próximos meses, pero lo que si es cierto que la península coreana vive un momento histórico, pese a las actuales maniobras militares entre Seúl y Washington, reducidas y con menos motivación militar para no perjudicar estas citas y también pese a que Corea del Norte insiste en seguir con su programa nuclear, pero la nueva realidad empuja a un cambio que puede ser definitivo en lo político, económico y nuclear.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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