Hong Kong se opone a la ley de extradición que propugna China

Manifestación contra la ley de extradición China
Protesta en Hong-Kong contra la ley de extradición de China. Foto: dailysabah.com

Madrid. La antigua colonia británica sigue viviendo sus altibajos políticos desde que en 1997 pasó a depender de China, pero la sucesión de enfrentamientos entre la ciudadanía y Pekín siguen siendo constantes y ahora el último episodio ha sido la protesta (unas 500.000 personas) se manifestaron en contra de la propuesta de ley de extradición que permitiría que Pekín pueda acceder en territorio hongkonés para que ciudadanos de la isla sean juzgados en China.

Por su parte, la jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, resaltó que seguirá adelante con la polémica propuesta de ley de extradición a pesar de las multitudinarias protestas en contra de la legislación por la que los sospechosos de cometer delitos en el territorio serían devueltos a la China continental.

Sin embargo, los propios jueces de Hong Kong han expresado su preocupación por la posible entrada en vigor de la ley, e incluso un miembro del Alto Tribunal de Justicia llegó a ser amonestado por la magistratura del Supremo tras conocerse que había firmado una petición pública para detener el proceso de aprobación de la polémica ley, la cual abre las puertas a que Hong Kong extradite a prófugos requeridos por la justicia de países con los que no tiene un acuerdo, entre los que se encuentra China.

La nueva ley, propuesta en febrero y cuya votación final se haría en de julio, permitiría a la Jefatura del Ejecutivo hongkonés y a los tribunales de la isla tramitar las solicitudes de extradición de jurisdicciones sin acuerdos previos, en especial, China y Taiwán, sin supervisión legislativa.

No obstante, este plan ha chocado con la oposición de periodistas, políticos extranjeros y empresas que han expresado su preocupación por el riesgo de que residentes en Hong Kong, que pertenece a China pero cuenta con autonomía en campos como las leyes o la moneda,  acusados de delitos sean trasladados a la parte continental de China y al mismo tiempo también activistas locales y disidentes residentes en Hong Kong podrían ser enviados a Pekín para ser juzgados.

En realidad, los tribunales locales revisarían los casos de manera individual y podrían usar poder de veto para impedir ciertas extradiciones, y el Ejecutivo hongkonés insiste en que el texto intenta tapar un vacío legal. El régimen chino, carente de mecanismos de fiscalización y sin separación real de poderes, se comprometió en 1997 -cuando la soberanía de Hong Kong le fue devuelta de manos de Londres- a mantener el sistema dejado por los británicos hasta 2047, aunque la presión de Pekín sobre el archipiélago aumenta progresivamente todos los años.

Hong Kong, con una población actual superior a los siete millones de habitantes, pasó a dominio del Reino Unido en 1842 con el final de la primera guerra del opio, iniciada en 1839. La tensión entre partidarios y opositores a Pekín guía un debate que determinará el futuro de la isla con vistas a 2047, fecha fijada para la caducidad de la fórmula ”un país, dos sistemas”, cuando la autonomía de la isla pasará por completo a manos chinas.

El presidente de China, Xi Jinping, hizo su primera visita a Hong Kong en medio de protestas prodemocracia y reclamos independentistas, en julio de 2017, en un viaje de tres días que conmemoró el vigésimo aniversario del retorno de la isla a manos chinas tras 150 años de colonización inglesa.

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