Fukushima, cinco años después

Estimación de la exposición a la radiación en el primer año (ISRN).

Madrid. Cinco años después de la mayor catástrofe nuclear del presente siglo y la segunda más grave tras el escape radiactivo de Chernóbil (Ucrania), los efectos y las consecuencias producidas por tan severo accidente siguen ocupando titulares de todo el mundo.

Desde que un terremoto de 8,9 grados de magnitud en la escala de Ritcher cerca de la costa noroeste de Japón y un posterior tsunami afectaran gravemente la central nuclear de Fukushima Dahiichi, (región de Tohoku) la incertidumbre sobre la seguridad de las centrales nucleares y los daños causados al medio ambiente y a la salud humana ha reabierto el debate sobre el uso de esta forma de producción de energía.

La fusión del núcleo de los reactores 1, 2 y 3 fue la causa de las explosiones posteriores, así como del incendio del reactor 4, por lo que el gobierno de Japón tuvo que evacuar las poblaciones situadas en un radio de hasta 40 kilómetros. El accidente se consideró inicialmente de escala 4 en la Escala Internacional de Eventos Nucleares –escala INES con sus siglas en inglés-, aunque llegó a alcanzar el nivel 7 como en el accidente de la central nuclear de Chernóbil.

Cinco años y 160.000 evacuados después, ha quedado confirmado que el impacto sobre la salud de la población residente en las zonas próximas al accidente no se vio severamente afectada. De acuerdo con el profesor Koichi Tanigawa, de la Universidad de Medicina de Fukushima, la mayoría de la población estuvo expuesta a muy pequeñas dosis de radiación –el 60 por ciento estuvo expuesta por debajo de un milisievert por año– y en la actualidad, se sigue analizando la situación a largo plazo.

El estudio, sin embargo, sí refleja el aumento de desórdenes mentales a consecuencia del accidente en enfermedades asociadas a estrés post-traumático, ansiedad crónica o depresión. Del mismo modo, refleja la tasa de cáncer como equivalente a la del resto del país y establece un preocupante deterioro en la salud de los 160.000 evacuados debido al drástico cambio de vida que sufrieron, de los cuales 70.000 aún no han podido regresar a sus hogares.

Los daños causados al medio ambiente son una realidad. El escape de isótopos supone impactos más graves sobre los ecosistemas marinos que sobre los ecosistemas terrestres. Según los investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA) y del Departamento de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona, el estudio de presencia y dispersión de estroncio 90 en el océano Pacífico durante los tres meses posteriores al accidente, estimaban su cantidad entre 90 y 900 TBq (terabecquerelios), lo que suponía un aumento de los niveles previos al accidente en dos órdenes de magnitud.

Estimación de la exposición a la radiación en el primer año por el ISRN.

Estimación de la exposición a la radiación en el primer año (ISRN).

La exposición continuada de árboles, pájaros y mamíferos de los bosques a la radiación superó cien veces el umbral de normalidad, mientras que los peces y algas marinas incrementaron los niveles previos en tres órdenes de magnitud.

Radioecologistas en colaboración con el Instituto Francés de Radioprotección y Seguridad Nuclear (IRSN), tomaron muestras de suelo dentro de la zona forestal contaminada al noroeste de Fukushima, y muestras de agua marina proveniente de la región cercana al reactor de la central. Así descubrieron cincuenta tipos diferentes de radioisótopos, siendo el yodo 131 y el cesio 137 los más abundantes y este equipo, desarrolló un software denominado ERICA –Environment Risk from Ionising Contaminants– para especificar los daños reales sobre los organismos. Los resultados arrojados establecieron que los moluscos, los crustáceos y las algas pardas se verían gravemente afectadas e incrementaron su tasa de mortalidad. Además, los organismos terrestres, aunque en menor medida, se vieron perjudicados al reducirse el éxito de la reproducción en especies de pájaros, roedores y árboles.

El Instituto Nacional de Estudios Medioambientales (IES) en colaboración con el Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas y el Gobierno del Departamento de Fukushima, han concluido a través de una investigación sobre los efectos ecológicos tras el accidente nuclear que la radiación ha supuesto un decrecimiento desde 2011 en la biota intermareal, siendo ésta más acusada en las proximidades a la central nuclear y afectando especialmente a crustáceos –caracoles herbívoros y carnívoros– y gasterópodos –cangrejos, cangrejos ermitaños y ligia–.

Sin embargo, queda lugar para el optimismo. Numerosas especies terrestres se han recuperado del escape radiactivo como consecuencia de que éste se produjera en el inicio de la floración de las plantas. Asimismo, esta catástrofe nuclear para el medio ambiente ayuda también a los científicos a comprender mejor los efectos de la radiación nuclear en la fauna y el medio ambiente.

Fukushima es, ante todo, el epicentro del desastre nuclear que conmocionó y dividió a un país como Japón en lo concerniente a su modelo de producción de energía en centrales nucleares. Aquel 11 de marzo de 2011 cambiaría no sólo la concepción de la seguridad de las centrales nucleares y su vida útil en este país asiático, sino que transmitiría la preocupación a lo largo del planeta, viendo hoy en día cómo se establecen medidas y nuevas barreras para poder controlar cualquier fallo en el sistema.

Centrales nucleares en Japón.

Centrales nucleares en Japón.

En estos últimos días, el mundo vuelve a mirar hacia Japón que, con esfuerzo y trabajo, ha logrado salir adelante. En el punto de mira legal se encuentran tres antiguos ejecutivos de la empresa japonesa Tokyo Electric Power Co. (Tepco) acusados de no haber tomado medidas para prevenir la tragedia y ocultar la gravedad de lo ocurrido en 2011.

Capacidad de generación de energía nuclear por paises segun FEPC

Capacidad de generación de energía nuclear por países (FEPC).

Rocio Burgos

Rocio Burgos

Master Universitario en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Madrid. Graduada en Ingeniería del Medio Natural, actualmente trabaja en el sector de energías renovables en Europa, Oriente Medio y África.

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1 respuesta

  1. maria dice:

    GENIAL.rocio

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