El éxito de Pokémon Go y la industria de los videojuegos en Japón

Madrid. Las décadas de 1980 y 1990 supusieron años prósperos para Japón y su economía, pero también lo fue para su industria de los videojuegos, donde SEGA, Nintendo y posteriormente Sony acaparaban los mercados dentro y fuera del país.

Sin embargo, llegó la crisis económica: la recesión, deflación y varias devaluaciones del yen y SEGA terminó cerrando su fábrica de consolas, mientras que Nintendo y Sony siguen intentando asegurar su futuro más allá de las fronteras niponas, ya que si algo demuestran los últimos números, es que las videoconsolas de sobremesa cada vez se venden menos en Japón. Por el contrario, móviles y dispositivos portátiles son cada vez más empleados para echarse unas partidas; mientras se acude al trabajo, por ejemplo.

Las cifras son reveladoras: Nintendo cerraba el último año fiscal con un 60,5 por ciento menos de ganancias, mientras que empresas consolidadas en la industria del videojuego como Square Enix hacían lo propio aumentando un 12 por ciento sus ingresos, pero a partir de las aplicaciones móviles y juegos para PC.

El nuevo fenómeno que nos ocupa recibe el nombre de Pokémon Go. No es un juego propiamente japonés, ya que su desarrolladora, Niantic, es una start-up (se fundó en el año 2010) radicada en San Francisco, Estados Unidos. La mente tras la idea y posterior ejecución es la de John Hanke, nativo de Texas y uno de los que ayudaron en la creación de Google Earth. Hanke había creado con anterioridad Ingress, un juego de rol para móviles que, al igual que Pokémon Go, utiliza la realidad aumentada para que cada jugador pueda crear su propia aventura basándose en lo que le rodea.

El hecho de que Tsunekazu Ishihara, CEO de The Pokémon Company, fuera fan de Ingress favoreció mucho las negociaciones sobre los derechos de uso de la franquicia para Niantic. Poco después, Nintendo, Google y The Pokémon Company acordaron invertir 20 millones de dólares americanos (con posibilidad de añadir otros 10 millones) para el desarrollo de Pokémon Go.

Sin embargo, la jugada maestra no le ha salido tan bien a Nintendo. Tras las pérdidas anunciadas durante el último año fiscal, y después de haber reconocido el fracaso en ventas que ha sido la WiiU (con 9,5 millones de unidades vendidas desde su salida al mercado en el año 2012, es la consola con peores números de la compañía), el lanzamiento de Pokémon Go le supuso un soplo de aire fresco: subió hasta un 120 por ciento en la bolsa de Tokio tras su salida al mercado el pasado 6 de julio.

No obstante, Nintendo en seguida admitió que el producto no era suyo, sino de Niantic, lo que ha provocado una huida de los accionistas y la consecuente explotación de la burbuja. En estos momentos, los valores de Nintendo en la bolsa de Tokio han caído hasta más de un 17 por ciento.

En realidad, la situación no es fácil para la compañía nipona: de todos los beneficios que pueda obtener The Pokémon Company con Pokémon Go, Nintendo solo percibiría hasta un 32 por ciento del total. Todo ello ha conllevado que hayan decidido no cambiar su pronóstico financiero, a pesar del aparente éxito que está cosechando el juego para móviles. Las previsiones de Nintendo son poco halagüeñas, vistas las últimas cifras, y dependen en gran medida del éxito comercial que pueda adquirir la futura Nintendo NX, cuya salida al mercado se prevé para marzo del 2017.

Sin embargo, su última consola portátil, la Nintendo 3DS, sigue siendo la más vendida en Japón, seguida por la Play Station 4 de Sony. Un ejemplo más de que los dispositivos portátiles parecen estar gozando de mejor salud en el país nipón que las consolas de sobremesa.

Solo recientemente han empezado a remontar las ventas de éstas, pero todavía se encuentran lejos del esplendor adquirido por la Play Station 3 (y más aún con la Play Station One y la Play Station 2). El hecho de que Sony decidiera mover el pasado mes de enero sus oficinas centrales de Play Station de Tokio a California es asimismo revelador. Entre las esperanzas de esta compañía se encuentran lanzamientos en los próximos meses de videojuegos de sagas de gran popularidad en Japón como el Persona 5 o el Final Fantasy XV.

¿Por qué está ocurriendo este traspaso en masa de las consolas de sobre-sobremesa a las portátiles y móviles en Japón? Como adelantábamos, por un lado se encuentra la cantidad de horas promedio que el sarariman (サラリーマhombre de oficina) pasa fuera de su casa. Por otro, los largos traslados habidos en tren, bus y metro en una gran urbe como Tokio. Todo ello hace que el móvil o las portátiles sean mucho más llevaderos y fáciles de usar, además de ser útiles para ocupar tiempos muertos como los mencionados desplazamientos.

Asimismo, hay que añadirle la cada vez mayor competencia en el sector de los videojuegos. Desde la incursión de Microsoft en el mercado japonés en febrero del 2002 con su X-Box, cada vez han sido menos los videojuegos exclusivos de Sony. Por ello, ambas compañías se encuentran, aún hoy en día, en una carrera por las mejores exclusivas, que en muchos casos no se dan, saliendo el mismo título para ambas consolas. Las compañías desarrolladoras de videojuegos buscan a su vez el mayor beneficio posible, y X-Box vende bastante bien en el mercado norteamericano. No así en Japón, donde sus beneficios nunca han alcanzado a los de Sony o Nintendo.

Ana Alonso Giménez

Ana Alonso Giménez

Licenciada en Historia (especialidad en antropología), directora de Fantasy Cloud S.L y colaboradora en varios blogs que versan sobre Japón

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso. Más información

Usamos cookies para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si continuas navegando en esta web aceptas su uso.

Cerrar