El emperador Naruhito abre una nueva etapa en la historia de Japón

Madrid. Japón es un país que el modo de entender su vida, su historia y su vasta cultura está totalmente bañado por sus viejas y ricas tradiciones, esenciales para valorar y conocer el pasado, presente y ahora el futuro con la abdicación del emperador Akihito, que pone fin a la era Heisei y da inicio a la de Reiwa, que comienza su hijo, Naruhito, de 59 años y con ello abre una nueva etapa en la historia del “país del sol naciente”.

La nueva etapa de Reiwa, conocida como “Bella armonía”, formalizada con todo tipo de ritos sintoístas, marca un nuevo periodo en el país, la tercera economía del mundo, ultramoderno y tecnológicamente avanzado en una sociedad que nunca se ha despejado de sus tradiciones que siguen teniendo mucha validez.

Akihito, de 85 años, se va con una alta aceptación popular, un emperador que ha sabido marcar durante su reinado el acercamiento a los países vecinos con la intención de borrar y superar un pasado que ha tratado de eliminar con una armonía interior pero choca aún con la política nacionalista del primer ministro, Shinzo Abe, deseoso de reformar la Constitución pacifista que podría originar una preocupación innecesaria, de ahí que si Naruhito sigue los pasos de su padre, el país podría borrar históricamente un pasado bélico que aún le persigue.

Precisamente el emperador saliente sucedió a su padre, Hirohito, en cuyo nombre los japoneses combatieron en la Segunda Guerra Mundial y cuya línea hereditaria de la familia imperial japonesa se remonta 2.600 años, y ahora la nueva etapa imperial puede ser la mejor oportunidad para un cambio definitivo de un pasado que la sociedad nipona desea pasar página y más cuando la oposición a la reforma pacifista de su Constitución no deja de crecer.

Eso sí, Japón afronta una crisis demográfica sin precedentes. El país más envejecido del mundo gracias a una esperanza de vida altísima y a una tasa de natalidad siempre decreciente, cuyos últimos datos indican que su declive poblacional es aún más agudo de lo esperado y que por tercer año consecutivo, menos un millón de japoneses llegaron al mundo en 2018, cuando actualmente ya son 126 millones de nipones de una población que no aumenta.

Japón es un país cuyos ciudadanos dominan la arquitectura, la innovación, el cine, la gastronomía y sobre todo el poder económico y empresarial, donde sus productos están presentes a nivel internacional, pero además cuentan con numerosos Premios Nobel que muestran la fuerza de la tercera economía mundial.

Naruhito inaugura una nueva etapa en un mundo incierto para Japón, pero siguiendo a su padre, Akihito, el nuevo emperador traerá armonía y sosiego, sin olvidarse de sus vecinos, en especial de China y su nueva estrategia política en la zona, así como la incertidumbre que se vive en Asia o la situación de la península coreana, en la que Japón no se queda al margen.

Japón afronta nuevos retos y la era Reiwa, que comienza ahora, es el sueño de la sociedad nipona que aspira a superar el pasado y vivir un futuro sin sobresaltos pero sabiendo que el problema demográfico va a marcar parte de su historia en el nuevo siglo.

Habrá tiempo para reflexionar e inculcar los nuevos valores de la nueva etapa que comienza con Naruhito como nuevo emperador y su esposa, Masako, como nueva emperatriz, quienes ascenderán oficialmente al trono el 22 de octubre próximo en una gala a la que acudirán personalidades de todo el mundo.

Pero nadie va a cuestionar los buenos modales, la tolerancia, la limpieza (como se vio al caer eliminado en el Mundial de Rusia, cuya derrota ante Bélgica dolió pero no fue óbice para que sus jugadores abandonaran el vestuario dejándolo impoluto) o el respeto por las personas y la naturaleza de la sociedad japonesa son valores fundamentales en el sistema de formación nipón. Y ahora con la nueva era de Reiwa el sueño de seguir enriqueciendo sus tradiciones se fortalecen. Y el sueño de la nueva etapa que comienza Naruhito también está en organizar en 2020 los mejores Juegos Olímpicos de la historia.

Finaliza la era imperial Heisei y comienza la era Reiwa. Pero ahora con la llegada al trono Naruhito, su hermano menor, el príncipe Fumihito, se convierte en heredero, ya que el nuevo emperador no tiene hijos varones y Japón nunca ha cambiado sus leyes para permitir el ascenso imperial de una mujer.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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