El asalto a la Embajada norcoreana en Madrid recrudeció viejos tiempos de la “guerra fría” (II)

Adrián Hong-chang, cabecilla del asalto a la embajada

Madrid. La calle Darío Aparicio de la Legación estaba llena de policías, por lo que a pesar de que no sabían lo que estaba ocurriendo dentro del edificio les tenían rodeados. Pero los asaltantes no se atemorizaron con las fuerzas de seguridad españolas, tenían varios planes de huida planificados y los llevaron a cabo. Sobre las 21.00 horas se dividió el grupo y comenzaron a salir de la Embajada dejando inmovilizadas a las personas que se encontraban en el interior de la misma en el momento del asalto.

Primero salieron en un vehículo de marca Audi y una furgoneta Mercedes, pero no llamaron la atención de los agentes porque eran los mismos coches de la Embajada y portaban la matrícula de Cuerpo Diplomático. En el volante de uno de los coches fue cuando uno de los policías reconoció al hombre que le había abierto anteriormente la puerta diciendo que no pasaba nada fuera de lo normal. Sin embargo, dos miembros del grupo se quedaron dentro del recinto, siendo uno de ellos el líder del mismo. Tenían contratado un coche de Uber para que les recogiera en una rotonda cercana a la puerta de la Legación diplomática, pero debido al gran número de policías decidieron cambiar de plan y cancelaron el servicio para pedir que otro coche les recogiera en la calle de atrás, para así poder escapar por la parte trasera de la misión diplomática.

De camino al coche dejaron en el descampado rastros para entretener a la policía, como las armas simuladas empleadas en el asalto y la identificación falsa de uno de los asaltantes, una tarjeta de identidad italiana de uno de ellos que se hacía pasar por Matthew Chao. Los demás dejaron abandonados los coches diplomáticos que se llevaron en las proximidades de la Embajada abiertos y con las llaves puestas, y de ahí escaparon en taxi hasta Lisboa divididos en cuatro grupos, donde al menos el cabecilla del grupo cogió un avión destino New Jersey, llegando a Estados Unidos a las 14.00 del día siguiente del asalto.

Toda daba a entender que lo que había sufrido la Embajada no parecía un caso de robo normal y corriente en una residencia, los asaltantes no se llevaron objetos de valor, sino más bien electrónicos, tenían un objetivo fijado y estaban bien preparados. Sustrajeron de la sede  dos pendrives, dos ordenadores, un teléfono móvil y dos discos duros, en los cuales uno de ellos contenía almacenadas las imágenes de seguridad. Pero con lo que no contaron es que las cámaras tenían otro tipo de almacenamiento del cual se pudieron recuperar algunas imágenes del momento del asalto, por lo que cinco días después del suceso se había reconocido a todos los presuntos asaltantes.

Más tarde comenzaron las investigaciones sobre el caso y se empezó a sospechar de una posible injerencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, ya que parecía un grupo bien preparado y con la necesidad de una gran financiación para toda la actividad que tuvieron. Sin embargo, poco después el periódico The Washington Post negó esta conexión y cualquier otra participación de algún gobierno o agencias de inteligencia con el caso. Aunque las explicaciones fueron afirmadas de manera poco convincente y el diario inculpó del asalto al grupo conocido como Free Joseon incluso antes de que el propio grupo se atribuyera a sí mismo el suceso.

Poco más tarde llega la noticia de que el material extraído en el incidente por los asaltantes había sido entregado al FBI, la principal agencia de investigación criminal del departamento de Justicia de EEUU, 27 de febrero, aunque no fue informado a España hasta tres semanas después, aumentando las sospechas de la implicación del gobierno estadounidense, ya que se descubrió que dos de los asaltantes tenían conexiones con la CIA. El material robado durante el asalto fue entregado a las autoridades españolas y después devuelto a la sede diplomática de Corea del Norte. Desde España se niega cualquier manipulación de los elementos confiscados, aunque se duda de lo que haya podido pasar con ellos en Estados Unidos.

No obstante, la respuesta de Corea del Norte ante este caso no fue inmediata. Aunque las víctimas del asalto han seguido su rutina de manera discreta junto con una patrulla de la policía permanentemente por los alrededores, es de destacar que el Gobierno norcoreano no se pronunció hasta tiempo más tarde. La única declaración que se ha realizado por parte de Corea del Norte sobre el suceso fue el 26 de marzo a través del Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Norte que calificó los hechos como un grave ataque terrorista y una grave violación sobre las leyes internacionales. En ningún momento se hizo mención al grupo encausado del ataque pero se pidió que las autoridades españolas actuaran y buscasen a los responsables.

Finalmente, el asalto a la Embajada de Corea del Norte ha sido atribuido al grupo Free Joseon, que significa Libre Corea. ¿Pero qué se sabe de esta organización? Anteriormente conocido como Cheollima Civil Defense, es un grupo de opositores al régimen de Corea del Norte que se dio a conocer en 2017 tras involucrarse con la familia de Kim Jong-nam tras su enigmático fallecimiento en el aeropuerto de Malasia. Se definen como defensores de los Derechos Humanos para la liberación de Corea del Norte, para la cual incluso venden visados para la financiación del grupo.

Sin embargo, han decidido detener sus actividades debido a las especulaciones de los medios sobre el caso de la Embajada, ya que manifiestan que muchas de las declaraciones que se han hecho sobre el grupo son falsas y la exposición de los nombres de los acusados les pone en peligro. No obstante, han declarado que el asalto era una misión de rescate de los norcoreanos que se encontraban en la sede y que no les produjeron ningún daño ya que no se usaron armas de fuego, respetando así el reglamento de armas de España y que tampoco amordazaron a nadie, asunto con el que no coincide el juez español que instruye el proceso.

El juez de la Audiencia Nacional, encargado del caso, José de la Mata, solicitó la extradición a Estados Unidos de dos de los implicados identificados como cabecillas del grupo. El magistrado les acusa de los delitos de allanamiento de morada, detención ilegal, lesiones, amenazas, robo con violencia y organización criminal. Todo esto podría sumar una pena de más de sesenta años de cárcel. El principal sospechoso es el fundador del grupo Free Joseon, Adrián Hong-chang, alias Oswaldo Trump y Matthew Chao, de 1, 85 de altura y 100 kilos de peso, con pasaporte italiano falso pero que en realidad era un ciudadano de origen mexicano con raíces estadounidenses y coreanas y con residencia en Nueva York. Actualmente, se encuentra en orden de búsqueda y captura por el FBI a solicitud de las autoridades españolas junto a una orden de su extradición una vez sea arrestado.

A pesar de que la mayoría del grupo que asaltó la misión diplomática ha sido identificado por las autoridades, sólo uno de ellos fue detenido, cofundador del grupo del asalto, el exmarine Christopher Philip Ahn, el cual ha sido recientemente puesto en libertad condicional bajo fianza en Estados Unidos tras el pago de 1,3 millones de dólares tras permanecer dos meses en prisión después de ser arrestado en California. Aunque le ha sido retirado el pasaporte, todavía está a la espera de ser extraditado a España a petición del juez que instruye el caso. Pero no está claro que llegue a pasar, ya que su abogado, Lee Wolosky, ha solicitado que no le extraditen a España interpretando que los actos que había cometido eran de índole política y además sería un grave riesgo para su vida ya que podía ser víctima de un ataque de los servicios secretos norcoreanos o ser extraditado a dicho país, hecho desmentido por los expertos en materia jurídica, ya que España carece de tratado alguno con Corea del Norte para realizar el mencionado procedimiento judicial.

Pilar Calatayud Hernández

Pilar Calatayud Hernández

Graduada en Lenguas Modernas y sus Literaturas, Máster en La UE y el Mediterráneo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Estudiante del idioma y la cultura coreana e investigadora de temas relacionados con la península.

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