¿Sobrevivirá el régimen norcoreano más de 10 años?

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Madrid. Cada vez hay más especulaciones sobre el tiempo que puede durar el régimen de Kim Jong-un, cuyos vaivenes despiertan recelos, alimentan rumores y sobre todo producen todo tipo de comentarios cuando las últimas deserciones de norcoreanos a Corea del Sur, altos funcionarios en el extranjero que buscan asilo en Seúl o los últimos fusilamientos contribuyen a teorizar si el actual sistema político sobrevivirá más de diez años.

Todo parece indicar que ahora Corea del Norte somete a una vigilancia exhaustiva a sus trabajadores o funcionarios en otros países, están controlados para evitar futuras deserciones, según Seúl, pero sí es cierto que desde la llegada de Kim Jong-un al poder, en diciembre de 2011, tras la muerte de su padre, Kim Jong-il, en ese mismo mes, quien a su vez había sucedido a Kim Il-sung, fallecido en 1994, abuelo y padre, respectivamente de ambos, y fundador del país y de la única dinastía comunista que prevalece en el mundo, el actual régimen trata de sobrevivir sin realizar cambios y luchando contra la realidad que impera fuera de sus fronteras.

No obstante, Pyongyang ha atribuido los rumores y todas las especulaciones habidas a una “campaña de falsa propaganda” de los medios surcoreanos para “crear la impresión de que hay inestabilidad y terror en Corea del Norte, en un intento de lastimar  la imagen” del país, según la agencia estatal KCNA.

Todo es política interna, todo se cuece dentro de sus propias fronteras, todo está basado en reforzar un sistema que está creando verdaderos problemas de subsistencia en aras de crear en torno al joven líder Kim Jong-un una imagen de seguridad, firmeza y de estabilidad en medio de enormes limitaciones para que los 24 millones de norcoreanos puedan disfrutar de un mayor desarrollo.

Países como Myanmar (antigua Birmania), Camboya o Vietnam se abren y cambian sus políticas en beneficio de un desarrollo que económicamente produzca vivir mejor, pero en Corea del Norte la “guerra técnica” sigue en pie, los enemigos del exterior no disminuyen y el afán de que hay que estar preparados para una hipotética invasión sirven al régimen seguir gastando al menos el 16 por ciento del PIB en las Fuerzas Armadas y luego unas descomunales cifras de dinero para mantener un  programa nuclear que Kim Jong-un valora vital para su supervivencia y su seguridad personal.

En un país cuya renta per cápita ronda los 1.000 dólares y con grandes problemas alimentarios se hace difícil entender tanto dinero destinado a la modernización de las Fuerzas Armadas, que deben estar siempre alertas ante cualquier ataque exterior, que nunca se producirá y que sirve de argumento al régimen para sobrevivir de espaldas a la realidad.

Corea del Norte tiene que fijarse en lo que ha hecho Cuba con su inminente apertura de relaciones diplomáticas con Estados Unidos o Irán en sus negociaciones sobre su programa nuclear, que proporcionarán buenos ingresos económicos, y al mismo tiempo aceptar sin ningún titubeo las conversaciones a seis bandas (China, EEUU, Japón, Rusia y las dos Coreas), suspendidas desde 2008,  para desnuclearizar la península coreana, pero lo que no tiene sentido es seguir alimentando a la sociedad norcoreana con la teoría de una “guerra o invasión permanente” que sólo sirve para fortalecer a un Kim Jong-un, quien ve como cada vez le cuesta más trabajo controlar a sus ciudadanos, lo que no quiere decir que no los tenga controlados.

Hasta China, el país que más puede influir en Corea del Norte y al que proporciona anualmente, entre otras ayudas, arroz, petróleo y carbón y le facilita el 90 por ciento del combustible, no vería mal que se mantenga el régimen norcoreano, pero sin Kim Jong-un,  una posibilidad compleja pero teniendo en cuenta los problemas alimenticios, de sanidad (escasez de medicamentos básicos) y sobre todo el hartazgo de Pekín de las incomodidades que proporciona Pyongyang con su política nuclear,  incluso el buen momento de las relaciones entre el “gigante asiático” y Corea del Sur, que en junio pasado firmaron un importante Tratado de Libre Comercio (TLC), también pueden favorecer a debilitar al “mariscal” norcoreano, que aún no se ha visto con el presidente chino, Xi Jinping.

Corea Norte empieza a inquietarse al ver como algunos funcionarios en el exterior pueden exiliarse, de ahí que desde hace ya un tiempo, según medios surcoreanos, gran parte de los diplomáticos que operan en el extranjero no estén con toda su familia, siempre quedan algunos en Pyon gyang, como rehenes, dicen los analistas, pero lo que sí está claro es que el régimen tiene que estar siempre impoluto y no se acepta ninguna queja, protesta, crítica o sugerencia que pueda socavar al actual sistema político imperante en el país.

¿Aguantará el régimen diez años más? De momento, las distintas deserciones (1.396 en 2014), entre ellas la inusual de un soldado norcoreano a través de la Zona Desmilitarizada de Panmunjom (ZDM), el lugar fronterizo donde se firmó el armisticio entre las dos Coreas en 1953, los fusilamientos, según Seúl, de unos 70 funcionarios en los últimos años, entre ellos el ministro de Defensa, Hyon Yong-chol, acusado de traición, en mayo pasado, son factores de riesgo para la estabilidad del régimen,

Pero también lo son el exceso culto a la personalidad de los líderes ya fallecidos y del actual, Kim Jong-un, cuya vida y obra del joven “mariscal” ya es una asignatura obligatoria en la enseñanza secundaria de Corea del Norte, así como la fuerte dependencia que tiene Corea del Norte del Programa Mundial de Alimentos (PMA) con una reciente fuerte sequía que ha destrozado gran parte de la producción agrícola, en especial la del arroz, indispensable en la alimentación norcoreana.

Al mismo tiempo, la poca luz existente, la oscuridad derivada de la falta de combustible, hace también factible que aumenten las dificultades para controlar la tecnología punta, casi toda desde Corea del Sur, pero un punto importante de inflexión es cuando cada vez hay más norcoreanos que usan la memoria USB y así obtienen y guardan información que es imposible de conseguir en Corea del Norte, incluso ver la televisión surcoreana, bajo pena de muerte, decía el rotativo surcoreano JoongAng Ilbo.

La reciente película “The interview”, sobre un complot ficticio para asesinar al líder norcoreano, Kim Jong-un, no pudo ser frenada y al final se intentó enviar desde Seúl miles de  globos con el filme, pero todo esto demuestra que la informática y las redes sociales no la podrán detener el régimen norcoreano y cada vez habrá más ciudadanos que deseen conocer más y mejor lo que ocurre fuera de sus fronteras. Todo está controlado, pero ¿habrá militares más jóvenes en los más de 1,2 millones de miembros de las Fuerzas Armadas que se atrevan a levantar la voz y solicitar cambios?

Corea del Norte necesita reformas, nadie está en guerra con Pyongyang, pero es lógico que a más reformas habrá más apertura y con más apertura más posibilidades de conocer más cosas, el régimen lo sabe y tal vez se lo explique a Kim Jong-un la viuda del ex presidente surcoreano y Premio Nobel de la Paz en 2000, Lee Hee-ho, cuando en agosto visite Corea del Norte y le pueda sugerir al joven líder que haga cambios antes de que sea más tarde e incluso explicarle que una apertura lenta tipo vietnamita o birmana no debería ser un colapso para el régimen, el cual tiene los años contados, en opinión de cada vez más expertos en asuntos coreanos.

Santiago Castillo, periodista, escrito, director de Asianortheast.com y experto en la zona

 

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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1 Respuesta

  1. 29 Julio, 2015

    […] ¿Sobrevivirá el régimen norcoreano más de 10 años? […]

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