Crisis coreana: “Todo sigue igual bajo el Sol”

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Madrid. Pese a la tensa situación de la península coreana con el nuevo misil balístico de alcance intermedio disparado por Corea del Norte que voló por encima del territorio japonés, calificado por Tokio de “gravedad sin precedentes” y para los expertos como una maniobra para probar su capacidad de alcanzar la isla estadounidense de Guam, “todo seguirá igual bajo el Sol” que, de momento, su intensa luz sigue iluminando la perplejidad de Kim Jong-un que sabe que su régimen “caería” si ataca a EEUU, Japón o Corea del Sur.

Nadie duda ni de los progresos tecnológicos de Corea del Norte, cuyo misil balístico disparado sobrevoló la isla nipona de Hokkaido, en el norte del país, y cayó en aguas del océano Pacífico, a unos 1.180 kilómetros de la costa japonesa, ni tampoco queda fuera de sospecha que esta nueva provocación coincide con la celebración del Día Nacional del Ejército Naval norcoreano y las maniobras militares conjuntas entre EEUU y Corea del Sur, consideradas siempre por Pyongyang como ensayos para invadir el país.

En esta ocasión es la primera vez en que un misil norcoreano, en este caso, un proyectil Hwasong-12, pasa por encima de Japón en ocho años, sin contar otros lanzamientos que sobrevolaron pequeñas islas del sudoeste japonés, y después de que en 2009 y 1998 Corea del Norte lanzara sobre territorio nipón supuestos cohetes espaciales con tecnología de misiles balísticos.

La calma en la península coreana siempre ha sido difícil, pues la armonía o el entendimiento de Corea del Norte con su vecina del Sur o con EEUU ha estado siempre marcada de una enorme tensión, aunque eso sí, el país vive en permanente “estado bélico”, cuyos 25 millones de habitantes están ajenos a todo lo que ocurre fuera de sus fronteras y con una inexistente oposición política convierte a sus ciudadanos en una ensoñación utópica que ha salpicado de lleno a su población, sujeta al culto a la personalidad de la dinastía de los Kim y al mismo tiempo dependiente únicamente de los que dicte el “juche” o el propio régimen comunista que gobierna desde la partición de la península coreana tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, colonizada toda Corea desde 1910.

Las reacciones una vez más no se han hecho esperar, pero todo una vez más también es “más de lo mismo”, pues  Corea del Norte defiende su derecho a la autodefensa y advirtiendo de que no cederá en su política nuclear, cuando Pyongyang sabe que “nadie, absolutamente nadie le va a atacar”, lo que evidencia que todo lo que hace nuclearmente tiene como objetivo reforzar al régimen y a su líder Kim Jong-un, pero cada vez tensando más la cuerda, la cual se puede romper por una parte que originaría un conflicto que nadie desea dado sus monumentales consecuencias.

Corea del Norte necesita estar siempre alimentando su propio régimen, “todos son enemigos de la patria”, los tiempos son otros, el control exhaustivo, único en el mundo, que padecen sus ciudadanos más pronto que tarde puede sufrir fisuras, grietas que den ventilación para comprobar que el mundo de las redes sociales transmita a los norcoreanos pequeñas dosis de información que desconocen, de ahí que en Pyongyang cada vez haya un mayor impulso a la iniciativa privada incentivando una economía que no es igual en el resto del país pero que de momento “entretiene” a una parte de la población, que ve positivamente como el turismo empieza a ser una de sus mayores bazas de desarrollo.

Las sanciones no están dando resultados y eso que China ha prohibido a empresas y particulares de Corea del Norte realizar nuevos negocios en suelo chino, de acuerdo con las últimas resoluciones aprobadas por Naciones Unidas, pero es la población la que paga sus consecuencias por la política militar del país que destina al menos un 16 por ciento de su PIB.

Corea del Norte ya había amenazado a Estados Unidos con “hundir todo su territorio bajo el agua” en caso de que Washington intentara invadir el país asiático, lo que no va a ocurrir, aunque el imprevisible Donald Trump siempre desconcierta con sus retóricas belicistas, pero además, a la oposición de China y Rusia a una invasión de EEUU, se opone tajantemente Corea del Sur, cuyo Moon Jae-in ya ha señalado que no podrá realizar una intervención militar en Corea del Norte sin el consentimiento de Seúl.

La tensión que se vive en la península coreana siempre favorece al régimen de Kim Jong-un, además este mes de agosto ha sido posiblemente el más “guerrero” desde los peores tiempos de “guerra fría” en la zona, que se mantiene con un armisticio pero no un tratado de paz, la cual es siempre débil cuando la semana pasada tras un corto periodo de tranquilidad armamentística Corea del Norte volvió a lanzar tres misiles de corto alcance sin consecuencias graves tras tres semana de “calma nuclear”.

En opinión de los expertos, Corea del Norte ha querido demostrar su capacidad para alcanzar la isla de Guam, que se encuentra a unos 3.200 kilómetros al sur de la costa este norcoreana, pero finalmente optó por no dirigir el misil en dirección a ese territorio estadounidense para evitar el ataque de EEUU, pero es evidente que Pyongyang juega con “mucho fuego”.

Incluso ha sido notorio el alto presupuesto para 2018 de Corea del Sur, el mayor en nueve años, 382.700 millones de dólares, de los que a la defensa nacional creció un 6,9 por ciento, hasta los 38.450 millones de dólares para así aumentar las capacidades militares contra posibles ataques nucleares y de misiles de Corea del Norte. Es decir, China y Japón elevan sus presupuestos militares, ahora Seúl tiene con el enfado de Pekín y Moscú los escudos estadounidenses THAAD en Corea del Sur, lo que evidencia una mayor militarización de la zona, que siempre favorecerá al régimen norcoreano, pero tras el misil norcoreano que sobrevoló territorio japonés antes de caer en el Pacífico, el Ejército surcoreano llevó a cabo ejercicios de bombardeos aéreos próximos a la frontera con Corea del Norte como señal de respuesta a Pyongyang.

Rusia se opone a nuevas sanciones y a la vez está en contra “tajantemente” del uso de la fuerza contra Corea del Norte, mientras China ve cómo las sanciones no solucionan el problema a la crisis coreana, Japón y EEUU quieren más presión a Pyongyang, pero no es tampoco la solución y Corea del Sur coincide con Alemania en más diálogo como mejor solución diplomática.

En definitiva, para que “todo deje de seguir igual bajo el Sol” hay que reactualizar las paralizadas, desde 2008, conversaciones a seis bandas (Rusia, EEUU, China, Japón y las dos Coreas), encaminadas a detener su programa nuclear a cambio de reconocimiento diplomático, petróleo y otras partidas para suplir su falta de energía y ayuda humanitaria, es la principal vía para poner fin a la tensión en la península coreanaTodas las partes tienen que convencer a Pyongyang para que vuelva a estas conversaciones.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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1 Respuesta

  1. Jose dice:

    Buenos días Santiago,
    en primer lugar agradecerle que comparta su opinión sobre este tema, muchas gracias por escribir de verdad, cuesta mucho encontrar valoraciones interesantes ajenas al copia y pega de los medios periodísticos populares. Buscando información sobre el conflicto, encontré una entrevista suya del 3 de Agosto de la web actualidad.rt.com y a través de ahí, dí con usted. Me tranquilizó mucho el leer lo que decía pero quería seguir escuchando que decía una vez la última hora de hace 2 días, la cual desde fuera me pareció de gran alarma, nunca he seguido el tema por eso busco a gente especializada como usted para leer y saber realmente que es lo que pasa. En Octubre me tengo que desplazar 15 días a Japón y quieras que no sin saber de que iba la cosa, te preocupas y empiezas a dudar si realmente hacer o no este gran viaje que tanta ilusión tenía. Leyendo lo que dice, me preocupa más la reacción que pueda hacer Trump que el propio Presidente de Corea del Norte. Desde fuera se ve que un personaje como el Coreano que parece de película cómica, pueda llegar a tener la inteligencia para este tipo de perversiones, dudas por momentos si es todo un paripé o estamos a punto de un grave conflicto, siempre me he identificado en mi pensar “No basta con decir la verdad, sino que también hay que aparentarla. ” , gracias por su información, desde ayer un seguidor suyo, me gustaría preguntarle realmente que haría usted en este momento si viajar o no.

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