Corea del Norte usa los hacker para financiarse nuclearmente

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Madrid. Corea del Norte viene ocupando desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca una prioridad importante, tal como se ha visto en estos días de periplo asiático del presidente estadounidense, donde el tema nuclear norcoreano estuvo presente en todos sus encuentros, pero además ahora de la amenaza nuclear, EEUU observa con inquietud cómo Pyongyang con sus más de 6.000 hackers repartidos por el mundo ataca y roba millones de dólares que le sirven para financiar su programa nuclear.

La escalada diplomática y militar entre los dos países se ha acentuado aún más tras las revelaciones del diario The New York Times que señala que el pasado año Pyongyang robó millones de dólares y atacó a empresas y administraciones públicas enemigas, una táctica reciente del régimen norcoreano que le sirve para ir más allá de lo que ya viene haciendo con su amenaza nuclear, además de ser una importante fuente de ingresos para programa nuclear.

Todo parece indicar que los hackers norcoreanos han entrado en las cuentas de bancos en Filipinas, Bangladesh y Vietnam, y al mismo tiempo han infectado los sistemas informáticos de bancos centrales como el de México, Venezuela o Brasil, según la información del diario neoyorquino.

Lazarus, un grupo pirata informático vinculado a Corea del Norte, puede haber estado detrás del robo en octubre de 60 millones de dólares del Far Eastern International Bank Ltd, de Taiwán, según investigadores de BAE Systems Plc, una compañía británica con base en Farnborough, ubicada en la región del Reino Unido de Hampshire y con intereses en todo el mundo, considerada el segundo mayor contratista militar del mundo. No obstante, el Far Eastern dijo después que se recuperó la mayor parte del dinero.

El ciberataque, en el que se utilizó el malware (programa maligno que tiene como objetivo infiltrarse o dañar una computadora o sistema de información sin el conocimiento de su propietario) para robar el dinero a través de la red internacional de banca Swift, que se utiliza para realizar transferencias internacionales de dinero, tenía “algunos de los sellos distintivos” de Lazarus, según una entrada en el blog de BAE publicada en octubre pasado.

Los piratas informáticos robaron 81 millones de dólares del banco central de Bangladesh el pasado año, lo que llevó a Swift a desarrollar medidas para ayudar a los prestamistas a defenderse contra los ataques cibernéticos.

Los hackers del grupo Lazarus han sido en distintas ocasiones responsables de ataques que van desde el atraco del año pasado del banco central de Bangladesh, Nepal, Sri Lanka o Camboya a los ataques contra los intercambios de criptomonedas (medio digital de intercambio) y los cajeros automáticos de Corea del Sur.

E incluso se sospecha que estos grupos (Lazarus), patrocinados por Pyongyang, fueron el artífice del ciberataque con el virus Wannacry, en mayo pasado, que afectó a unos 300.000 dispositivos de unos 170 países, y dejó fuera de la red a organismos como el Servicio Nacional de Seguridad británico, señaló la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, una acusación que siempre negó el régimen norcoreano.

Corea del Norte está siendo cada vez más privada de divisas por las sanciones de la ONU en medio de un enfrentamiento con Estados Unidos sobre el programa de armas nucleares de Kim Jong-un y obviamente necesita dinero y los ciberataques del régimen comunista tratan de “coger” millones como sea, es decir, los hackers patrocinados por el régimen comunista cada vez buscan más dinero que secretos, una tendencia que se ha visto incrementada por las últimas y fuertes sanciones impuestas a Pyongyang.

“No tenemos indicios de que nuestros servicios de red y mensajería central se hayan visto comprometidos”, dijo Swift, cuyo nombre completo es Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales, en una respuesta enviada por correo electrónico recientemente a preguntas sobre el incidente de Taiwán, que no es la primera vez que Lazarus apunta a la isla taiwanesa.

Al mismo tiempo, la policía de Sri Lanka arrestó a dos personas en conexión con el robo en el banco Far Eastern, en el que  piratas informáticos enviaron el dinero a cuentas en Asia y Estados Unidos y el banco recuperó aproximadamente 60 millones de dólares o los congelaron en bancos receptores, dijo recientemente el Buró de Investigaciones Criminales de Taiwán.

Está claro que las sanciones no llegan a mermar la capacidad total nuclear norcoreana, y los hackers, según el citado diario neoyorquino, están distribuidos en numerosos países como Mozambique, India, Nueva Zelanda o Nepal, entre otros.

Al contrario que sus vecinos japoneses o surcoreanos, Corea del Norte no destaca por su sofisticación tecnológica y tampoco alberga entre sus fronteras a ninguna gran compañía del sector como Samsung, Sony o Tencent, y sus ciudadanos gozan de un limitado acceso a Internet, pero el régimen norcoreano ha sido capaz de dar forma a un poderoso “ejército cibernético” especializado en irrumpir en los sistemas informáticos de medio mundo.

El fallecido líder Kim Jong-il, padre del actual Kim Jong-un, sabía de la importancia de esta tecnología, de su poder y de su control, lo que originó que fuera creando un “ejército” de expertos informáticos que se inició con equipos selectivos que se formaban en las escuelas como la de la ciudad norcoreana de Kumsong.

En definitiva, luego con la llegada al poder de Kim Jong-un se produjo un empuje para el programa, que pasó de servir sólo como arma de guerra a dedicarse también a tareas de robo y acoso, según recogieron distintos medios. “La guerra cibernética, junto con las armas nucleares y misiles garantizan la capacidad de nuestro Ejército de atacar implacablemente”, dijo en su momento el líder norcoreano. Pero, sin embargo, a diferencia de las sanciones impuestas a Corea del Norte por su desarrollo nuclear, los ataques cibernéticos se están salvando de cualquier “castigo” que venga de fuera.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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