Corea del Norte se asoma a tímidos síntomas de inestabilidad

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Madrid. Todo está bajo control, es realmente difícil atisbar movimientos en Corea del Norte que puedan debilitar los fuertes cimientos de la perfecta infraestructura norcoreana que fortalecen al régimen de Kim Jong-un, pero en los últimos meses tras las recientes pruebas nucleares, la decisión de China de reducir su comercio con Pyongyang o la deserción de trece norcoreanos a Seúl son avatares que pueden tímidamente obstaculizar el desarrollo de la vida política del país.

Pero en realidad lo que está haciendo Corea del Norte es preparar desde hace meses el primer congreso en 35 años del Partido de los Trabajadores (PT) a primeros de mayo, un evento que busca fortalecer al partido y al propio Kim Jong-un, que será el séptimo congreso del partido único de inspiración marxista-leninista desde su fundación en 1945 y en el que la rumorología dice que será la gran ocasión del régimen para anunciar importantes cambios de orientación estratégica en el país.

Durante 2016, el régimen comunista ha realizado su cuarta prueba nuclear, ha lanzado un cohete espacial con tecnología de misiles de largo alcance, ha efectuado seis lanzamientos de proyectiles balísticos de corto y medio alcance y además ha probado con éxito un motor para el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales, en un claro desafío a la comunidad internacional, harta de las provocaciones de Pyongyang, en especial, de China.

A nadie se le escapa que el presidente chino, Xi Jinping, está realmente harto de las provocaciones constantes de Corea del Norte y el hecho, llamativo y sorprendente, de que Pekín haya podido “hacer la vista gorda” para que los trece trabajadores norcoreanos, que trabajaban en un restaurante en China, que lograron pasar el férreo control del norte en China para trasladarse primero a Bangkok en avión y luego por tierra a Vientián, capital de Laos, donde ya contactaron con representantes surcoreanos que les facilitaron la ayuda para viajar a Seúl, es un claro aviso a Pyongyang del hartazgo de Pekín.

No obstante, en Corea del Sur esta llegada de norcoreanos a Seúl tuvo sus críticas de la oposición política en plena campaña de las elecciones parlamentarias al ser reveladas como un intento del Gobierno de influir en las votaciones, dado siempre el secretismo de estas noticias, pero lo que sí es evidente que pese haberse reducido el número de desertores con Kim Jong-un por su mayor control, 1.276 el pasado año frente a los 3.000 de 2009, cuando gobernaba su padre, Kim Jong-il, más flexible por la hambruna en el país, la situación interna parece mínimamente más vulnerable, lo que no quiere decir que se debiliten esos cimientos de la propia infraestructura norcoreana.

Las redes digitales, inexistentes en Corea del Norte, no tienen fronteras, mantener un control férreo de forma persistente en la sociedad norcoreana no sale gratis, China lo sabe y también sabe la incomodidad de las actuaciones del joven líder Kim Jong-un, cuya política nuclear está militarizando cada vez más la zona en contra de la opinión de Pekín.

La República Popular Democrática de Corea (RPDC) ha pedido a Corea del Sur que le entregue a los 13 ciudadanos que decidieron desertar al Sur, y que pida disculpas por secuestrarlos, un nuevo problema entre las dos Coreas que se añade a la deserción de dos altos cargos, uno de ellos un coronel de la inteligencia militar norcoreana a Seúl, que se ha conocido recientemente, pero desde el final de la guerra (1950-53) unos 30.000 norcoreanos han escapado al Sur, aunque las autoridades surcoreanas han rechazado devolver a estos trabajadores que acaban de desertar.

Obviamente hará bien el régimen de Kim Jong-un de cambiar su política a raíz del importante congreso de mayo del Partido de los Trabajadores, pues Corea del Sur va a seguir presionado al Norte para que modifique su estrategia y más cuando los conservadores de la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, el partido Saenuri, puede haber perdido la mayoría en la Asamblea nacional tras la elecciones parlamentarias del miércoles, en medio de la tensión con Corea del Norte.

Ya no sólo los más de 60.00 norcoreanos que trabajan en el extranjero, además de los que hacen sus labores en los 130 restaurantes abiertos en doce países que proporcionan divisas (más de diez millones de dólares al año) sino la “vigilancia” que existe en diplomáticos que ejercen sus funciones en otros países.

La idea de desertar cada vez es mayor, aunque sus temores son grandes, y el miedo que existe es que se derrumbe el régimen o en su caso, cambie, difícil, pero Corea del Norte tiene que modificarse y dejarse ayudar de una forma que dé más estabilidad a la zona y contribuya a mejorar el nivel de vida de los norcoreanos, pero mientras siga en ese “estado permanente de guerra”, al que  dedica en defensa el 15,8 por ciento del presupuesto estatal al año, así como su continuada política nuclear las posibilidades de cambios son escasas.

China ya anunció una reducción de su comercio con Corea del Norte y también dejará de vender combustible para aviones y otras materias primas como el carbón o el mineral de hierro, además se ha aliado con las sanciones de la ONU en represalia por el ensayo nuclear del régimen de Kim Jong-un en enero, el cuarto de su historia.

Hay que resaltar que pese al crecimiento del comercio entre China y Corea del Norte con un 12,7 por ciento en el primer trimestre, en relación al mismo periodo del año anterior, el anuncio de Pekín se produce antes de la entrada en vigor de las propias sanciones y reducciones de su comercio con Pyongyang. Unos intercambios comerciales entre ambas partes que ascendieron a 1.100 millones de euros, según datos oficiales desde Pekín.

En suma, Pekín busca mostrar más dureza ante Pyongyang, sabe que cada vez le incomoda más y las relaciones entre los dos países se han enfriado visiblemente desde la llegada al poder de Kim Jong-un y la ejecución de su tío, Jang Song-thaek, considerado el interlocutor de su país con China, que cada vez está más en sintonía con Corea del Sur, que visitó Xi Jinping, mientras aún no lo ha hecho a Corea del Norte.

La crisis nuclear norcoreana ha supuesto que la semana próxima Corea del Sur, EEUU y Japón se reúnan en Seúl para abordar el programa nuclear de Pyongyang y las sanciones, pero, de momento, la única solución a esta crisis pasa por reactivar las conversaciones a seis bandas (EEUU, China, Rusia, Japón y las dos Coreas) para poner fin al programa nuclear norcoreano a cambio de ayuda económica.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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2 de Respuestas

  1. José Antonio Estupiñán dice:

    Estimado Santiago:

    genial artículo. Sigo todo lo que escribes sobre Corea del Norte. Y aprovecho para consultarte donde puedo informarme del sistema educativo en Corea del Norte a nivel universitario. O si conoces algunas webs donde poder leer la información. Un saludo y mis mejores deseos de éxito.

    • Santiago Castillo dice:

      Hola José Antonio, perdona el retraso, decirte que seguimos en una buena dirección y al menos el tema coreano lo tratamos de forma más original y distinta de lo que vemos todos los días. El tema educativo norcoreano es muy complejo, sólo existe el material de los Kim, no hay otro, es adoctrinamiento absoluto, tanto en la enseñanza primaria como universitaria pero es fácil meterse en cualquier webs de corea del norte, pero seguimos en contacto.
      Gracias por seguirnos y suerte

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