Corea del Norte reta al mundo con sus misiles pero todo sigue igual

Armamento del ejercito de Corea del Norte
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Madrid. Corea del Norte sigue marcando la política del nordeste asiático, sigue ganando su particular “guerra mediática” y sigue desafiando a la comunidad internacional con un claro reto a Estados Unidos, mientras Rusia y China descalifican a Washington por responsabilizarles de la situación de la península coreana, la cual se agrava con el nuevo misil balístico internacional lanzado por Pyongyang el pasado día 29.

Pese a la gravedad de la situación, está lejos que se produzca un conflicto bélico o nuclear en la zona, lo que ocurre que a lo largo del año el régimen norcoreano no cesa en lanzar misiles que tienen más objetivo de consumo interno que provocar una “guerra nuclear”, pero que sí sirve para posicionar a las grandes potencias y con el lanzamiento de este último misil se está aniquilando la cierta “aproximación entre chinos y estadounidenses”.

El líder Kim Jong-un sabe a lo que juega y sabe perfectamente que, de momento, tiene detrás a Rusia y China, que no permiten que Estados Unidos les culpe de la situación que origina Pyongyang, pero de ahí a que vaya a cometer un ataque nuclear a sus “enemigos”, bien EEUU o Corea del Sur, está bastante lejos de la realidad.

Para empezar los mismos países que integran las conversaciones a seis bandas ni quieren ni desean un conflicto en el que Japón y Corea del Sur se llevarían la peor parte, pero lo más notorio que luego daría lugar a la caída del régimen norcoreano, que por ahora, nadie desea.

Es decir, hay demasiados intereses, incluidos los militares, donde todos intentan en reforzarse y preparar a sus “ejércitos para una guerra”, que no se va a producir, mientras en Corea del Sur, presionado por EEUU, ya opera el sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés), con la fuerte oposición de China y Rusia que los considera una amenaza grave. Obviamente EEUU no tiene que desplegar estos misiles para un enfrentamiento con Corea del Norte, dada su superioridad.

Kim Jong-un sigue una política de enorme tensión, debe mantener constantemente mentalizado a su pueblo de una amenaza exterior, bien de Estados Unidos o de Corea del Sur, una posibilidad bien remota pero que sirve a Pyongyang para seguir con su desarrollo nuclear.

Estados Unidos despliega bombarderos estratégicos B-1B en torno a la península coreana en respuesta al reciente misil intercontinental lanzado por Corea del Norte, China, advertida por Donald Trump que no permitirá la “pasividad” de Pekín al no presionar más a Pyongyang, realiza, con motivo de los 90 años de la fundación del Ejército Popular de Liberación (EPL), una auténtica muestra de su poder en un desfile militar que no ha pasado desapercibido, mientras Japón hace maniobras militares conjuntas con EEUU, que en esta ocasión se ha sumado India, país con bastantes “roces” con el ”gigante asiático” pero no precisamente por el problema nuclear norcoreano, todo un escenario bélico que sólo favorece a Pyongyang.

Expertos rusos coinciden que Corea del Norte no está en condiciones de un ataque nuclear a EEUU, aunque hiciera daño a sus vecinos, un mantenimiento del conflicto es imposible para el régimen, e incluso consideran que en Occidente hay una exageración al peligro norcoreano, de ahí que también haya quienes consideran cierto “cinismo” la paralización de las conversaciones a seis bandas (Rusia, EEUU, China, Japón y las dos Coreas), encaminadas a detener su programa nuclear a cambio de reconocimiento diplomático, petróleo y otras partidas para suplir su falta de energía y ayuda humanitaria.

Transcurridos ya varios días del lanzamiento del misil balístico intercontinental (ICBM), lanzado  por Corea del Norte el pasado 28 de julio, los expertos señalan que se desintegró al reentrar en la atmósfera, por lo que no habría servido para destruir un objetivo real.

No obstante, el ICBM, llamado Hwasong-14, recorrió unos 1.000 kilómetros y alcanzó una altura máxima de más de 3.700 kilómetros, lo que hace pensar a los expertos que tiene rango para alcanzar buena parte del territorio de EEUU, pero, sin embargo, una mayoría de analistas dudan que el régimen de Kim Jong-un pueda equipar aún cabezas nucleares en los misiles y lograr que éstas efectúen correctamente la reentrada en la atmósfera sin desintegrarse.

En el fondo nadie quiere cambiar nada, pero veremos si a mayor desarrollo económico (la economía norcoreana avanzó un 3,9 por ciento en 2016 pese a las sanciones internacionales), lo que supone su mayor ritmo de crecimiento en más de una década, se producen otros cambios, difíciles, pero con esto de la “globalización” todo puede ocurrir y sin olvidar que el PIB per cápita de un surcoreano es, de media, 22 veces mayor al de un norcoreano.

En suma, Corea del Norte proyectó el pasado viernes otro misil balístico internacional de largo alcance, el segundo del tipo Hwasong-14 lanzado en julio, que alcanzó una altura de 3.724 kilómetros y un recorrido de 998 kilómetros durante 47 minutos de vuelo, explicó la agencia norcoreana KCNA, antes de caer al mar de Japón (mar del Este), horas después de la conmemoración del 64 aniversario de la firma del armisticio de la guerra de Corea (1950-1953), que mantiene técnicamente en guerra -sin un tratado de paz- la península coreana.

El lanzamiento del misil de largo alcance (ICBM, por sus siglas en inglés) ha provocado la oposición de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, además de China, a la que el Gobierno de Donald Trump ha recriminado una vez más el apoyo explícito chino al régimen de Kim Jong-un, al tiempo que iniciaba ejercicios militares y balísticos en la zona junto al Ejército surcoreano. Esta nueva prueba encaja con la anterior -el 4 de julio, coincidiendo con el día de la independencia estadounidense- en el carácter festivo de la fecha, “continuando la tradición de mito de la victoria del 27 de julio”, en que en la pasada guerra coreana derrotó a los imperialistas norteamericanos que se jactaban de la “supremacía del mundo”, según el relato oficial norcoreano.

Donald Trump, desde que llegó a la Presidencia de EEUU, no ha dejado de “presionar” a China, bien por el asunto nuclear norcoreano o por las relaciones comerciales con el “gigante asiático, sin dejar de lado su otro gran problema como es Irán, enemigo de Arabia Saudí, dos países que luchan por la hegemonía en Oriente Próximo, y con Washington derribando lentamente todo lo que hizo Barark Obama con los iraníes, que siempre tendrán a su lado a los rusos.

Corea del Norte sigue a su ritmo, no contesta a Corea del Sur al ofrecimiento de nuevas conversaciones militares y de reunión de familias separadas. Sin embargo, se ve una cierta “debilidad” de EEUU por seguir liderando el mundo, sobre todo con su rechazo al libre comercio, pero cada vez hay más países que creen que China, y no Estados Unidos, es ahora la primera potencia económica mundial, lo que siempre favorecerá al régimen norcoreano.

En definitiva, si se hiciera caso a las conversaciones a seis bandas el tema nuclear norcoreano ya habría terminado, pero mientras tanto China ha sabido aprovechar la ciclotimia de la política exterior de Trump y cada vez desempeña un protagonismo más importante no sólo en el comercio sino en la firma de notables acuerdos en África, América Latina y gran parte de Asia, por lo que la pretensión “unilateral” del arreglo nuclear de Corea del Norte no es posible.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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1 Respuesta

  1. Rosa Moro dice:

    Excelente artículo !
    Muy bien documentado

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