Corea del Norte quiere un tratado de paz pero, si no se desnucleariza, será imposible

 Madrid. El líder norcoreano, Kim Jong-un, tras varios meses de amenazas, pruebas nucleares y lanzamientos de misiles, prepara ahora otro escenario cuyo objetivo es la firma de un tratado de paz en la península coreana, pero para ello Corea del Norte tiene que renunciar a su armamento nuclear y desnuclearizarse, tal como está recogido en las conversaciones a seis bandas.
Reunión a seis bandas para la desnuclearización de Corea del Norte
Corea del Norte ha logrado a lo largo de todo 2013 sembrar la inquietud mundial y que la comunidad internacional estuviera pendiente de los avatares bélicos de Kim Jong-un y su Ejército, pero esta “guerra mediática” de Pyongyang tiene un camino muy corto y obviamente el régimen comunista necesita cambios y aperturas para que pueda sobrevivir y sus 24 millones de ciudadanos dejen de pasar miserias.
Expertos ya vienen insistiendo que el régimen norcoreano podría desmoronarse sin cambios, el desarrollo económico no puede avanzar sin cambios, la supervivencia del régimen es complicado en el actual panorama político. El país necesita reformas. Y sería una puerta abierta para entrar sin dudas en la comunidad internacional.
Corea del Norte tiene que volver a las negociaciones a seis bandas (China, EEUU, Rusia, Japón y las dos Coreas) sin ninguna clase de chantaje, la única vía para desnuclearizar la península coreana, clave también para la firma de un tratado paz, pero sin condiciones, ya que la solicitud de Pyongyang de que EEUU retire sus tropas de Corea del Sur es innegociable por parte estadounidense.
Pyongyang no puede gestionar por su cuenta –como desea- un tratado de paz con EEUU, ya que también están involucrados los países citados. El 60 aniversario del final de la guerra se cumple en julio próximo y el régimen norcoreano tiene una excelente ocasión de mostrar al mundo el inicio de una nueva etapa con la firma de un tratado de paz y más cuando decidió anular el armisticio firmado con Corea del Sur, pero para que tenga validez el Sur debe aceptarlo, lo que no ha hecho. Es decir, la ruptura se debe reconocer mutuamente.
Kim Jong-un tiene que amortizar toda esta larga “guerra mediática” que ha llevado a cabo en los últimos meses, aún sin experiencia suficiente para realizar los cambios que necesita el país, debe apoyarse en su tío Chang Sung-taek, casado con la hermana de su padre, el fallecido Kim Jong-il, partidario de aperturas y contrario a ensayos nucleares, aunque Chang tiene que sortear a los conservadores militares e inmovilistas y más teniendo en cuenta que los asesores del líder son muy mayores. Un cambio que necesita el país y que nunca vendrá por un golpe de Estado, aunque en ciertas zonas rurales hay impaciencia dada la grave situación económica, pero no hay oposición política en ningún aspecto.
Ahora el régimen norcoreano debe encontrar una fórmula que justifique, que no suponga ninguna humillación, después de la que ha armado, cómo abrir de nuevo el complejo industrial de Kaesong, tras su cierre sin analizar las graves consecuencias económicas que está creando al país, donde sus 54.000 trabajadores norcoreanos están padeciendo graves penurias, incluso en abril un alto funcionario norcoreano se desplazó a Dandong, la ciudad china fronteriza con Corea del Norte, para solicitar a los funcionarios chinos que dieran trabajo a estos empleados, pero China no prestó atención a esta demanda como una seria señal de advertencia a Pyongyang de que no es el camino correcto manteniendo cerrado Kaesong.
Pero la pronta liberación del ciudadano de doble nacionalidad estadounidense-surcoreana, Kenneth Bae, detenido en noviembre pasado de haber cometido crímenes contra el Estado, tras entrar en Corea del Norte como turista, y una clara voluntad de desnuclearización serán claves en las próximas semanas para comenzar a hablar de un tratado de paz, dejando en la cuneta otros asuntos como la retirada de las sanciones de la ONU, la suspensión de ejercicios militares estadounidenses en Corea del Sur o la normalización de relaciones diplomáticas con Washington.
La situación actual en Corea del Norte no la quieren ni los propios norcoreanos y pese a que los misiles son móviles y pueden llevarse a otra plataforma y dispararse sin advertencia previa, lo cierto es que la tranquilidad es notoria y no se observan movimientos inquietantes, aunque actualmente EEUU y Corea del Sur realizan unas maniobras navales para evitar ataques submarinos del Norte que finalizan este fin de semana.
Ya lo único que le queda a Corea del Norte es aplicar el modelo de Birmania (actual Myanmar), donde los militares al final entendieron que la única salida a la grave situación que vivía el país era la apertura, pero Pyongyang se opone, aunque, no obstante, en áreas muy reducidas se empieza a ver cierta venta ambulante autorizada por la Policía, pero insuficiente para mejorar la calidad de vida de los norcoreanos.
China quiere estabilidad en Corea del Norte. A China le interesa lo antes posible arreglar este problema norcoreano para afrontar otros menesteres y pese a las disputas de ciberataques entre chinos y estadounidenses y otras luchas por la hegemonía en la región, se entenderán en el conflicto norcoreano, en el que los puntos de vista para poner fin a la tensión en la zona coinciden, al igual que rusos y japoneses, donde Shinzo Abe visitó recientemente Moscú.
Algo se mueve en Corea del Norte, por un lado, Kim Jong-un ha nombrado a un general relativamente joven y desconocido, Jang Jong-nam, como ministro de las Fuerzas Armadas, en sustitución de Kim Kyok-sik, considerado un militar de la línea dura, lo que, según expertos, podría suavizar las políticas de defensa del país, sobre todo cuando recientemente Kim Yang-geon, alto responsable del comité central del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, visitó Pekín para sondear la posibilidad de que Kim Jong-un pudiera ser recibido por el presidente Xi Jinping, pero esta posibilidad fue rechazada ante el enfado permanente de China con el régimen norcoreano.
Y, por otro, Isao Lijima, asesor del primer ministro nipón, visitó esta semana Pyongyang,  y el jefe del Ejecutivo japonés, Shinzo Abe, no descarta una cumbre con Corea del Norte, aunque no quiso dar detalles sobre la visita de Lijima, quien también fue asesor del ex primer ministro Junichiro Koizumi y participó en las dos históricas reuniones, 2002 y 2004, celebradas con Kim Jong-il, padre de Kim Jong-un. No obstante, el asunto de los japoneses secuestrados por Japón estuvo, entre otros, en las conversaciones con las autoridades norcoreanas.
China es vital para el presente y futuro de Corea del Norte, participa en las sanciones contra Pyongyang, hasta el Banco de China, en señal de queja por las amenazas nucleares, cerró cuentas y cortó el negocio con el banco de Comercio de Corea del Norte, según medios surcoreanos, y es el mejor aliado y el más influyente de Corea del Norte.

 By Santiago Castillo

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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2 Respuestas

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