Corea del Norte lanza un nuevo misil y enfada a toda la comunidad internacional

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Madrid. Corea del Norte sabía el momento adecuado para volver a ser protagonista en su permanente desafío a la comunidad internacional, en su particular “guerra mediática”, y con el lanzamiento de un nuevo misil balístico, en coincidencia con la cumbre Internacional sobre la Nueva Ruta de la Seda (conocida por las siglas OBOR) en Pekín, ha lanzado un claro mensaje de su relevancia y notoriedad en todo lo que suceda en la península coreana, no sólo a China, sino al nuevo presidente surcoreano y a EEUU, cuyo régimen le ha ofrecido conversaciones pero con condiciones.

Con este nuevo misil, lanzado desde la localidad norcoreana de Kusong, el régimen de Kim Jong-un logra su objetivo al convertirse en protagonista de la cumbre de la Seda que organiza China.

Corea del Sur señaló que el misil recorrió más de 700 kilómetros antes de caer en aguas del mar de Japón (mar del Este), por lo que se trataría de una prueba completada con éxito con un proyectil balístico, aunque las pesquisas sobre este nuevo lanzamiento están siendo investigadas.

Tanto el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, han expresado su preocupación por la escalada de tensión en la península coreana, tras realizar Pyongyang la nueva prueba balística, que al parecer ha tenido más éxito que en otras ocasiones, pero también ha querido poner a prueba al nuevo presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, que ha condenado fuertemente a Corea del Norte, así como al propio Donald Trump, que ha pedido endurecer las sanciones a Pyongyang.

Corea del Norte sabe que hay una gran ocasión en la península coreana con la llegada del nuevo presidente Moon Jae-in a la Presidencia de Corea del Sur, pero al igual que muchas ocasiones anteriores todo aquello que traiga calma y sosiego a la zona no parece comulgar con el régimen norcoreano, que siempre que hay una predisposición general o en particular de su vecina del Sur tiene que hacer algún movimiento para originar una tensión innecesaria que rompe toda esperanza en la búsqueda de acuerdos, como ha ocurrido con esta última prueba, la primera desde que Pyongyang lanzara un misil balístico de alcance intermedio Pukguksong-2, conocido también como KN-15, el 12 de febrero pasado.

Realmente es contradictorio en todos los aspectos, por un lado, las dos Coreas se han visto las caras en esta cumbre de la Ruta de la Seda en Pekín, y tanto la delegación de Corea del Sur como la de Corea del Norte se ha reunido brevemente resaltando la preocupación sobre la situación en la península coreana.

Y, por otro, si Corea del Norte está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, como dice Pyongyang, “bajo condiciones apropiadas”, esta provocación sólo tiene como objetivo seguir en su particular “guerra mediática”, que va cosechando éxito tras éxito, pero ahora con un nuevo presidente en Corea del Sur, dispuesto a relajar la tensión entre las dos Coreas y sobre todo dialogar al máximo involucrando a China y a EEUU, esta nueva acción del régimen comunista es otra intentona como en casos anteriores de lo difícil que siempre ha sido sentarse en una misma mesa para lograr objetivos claros y contundentes en la solución nuclear norcoreana.

El permanente “estado bélico” que vive Corea del Norte, mejor lo que transmite desde hace muchos años el régimen norcoreano, es una muestra más de contemplar dos realidades bien distintas, ya que, por un lado, nadie va a declarar ninguna guerra, ni tampoco Pyongyang va a atacar a nadie y, por otro, tampoco el país va a ser invadido por ningún otra nación, aunque eso sí, cada vez tensa más la cuerda y Donald Trump por su cuenta podría hacer “cualquier cosa” que no daría solución al problema de la desnuclearización norcoreana.

En definitiva, no va a ocurrir nada de nada, Corea del Norte ha hecho lo que sabe hacer cuando hay acontecimientos importantes como la cumbre de la Ruta de la Seda y además el régimen comunista no puede desaprovechar la ocasión que le ha brindado el nuevo presidente surcoreano, pero parece ser que la armonía, el sosiego y la paciencia son conceptos complejos, pero muy confucionistas,  y necesarios en el régimen norcoreano para poner fin a esta larga situación que vive la península coreana desde el fin de la guerra civil (1950-53).

Una nueva situación se va a producir en la península coreana con el nuevo presidente Moon Jae-in, que puede “asustar” un poco al régimen norcoreano, que se verá muy presionado, pero que tiene el visto bueno de China, país que está “harto” de las incomodidades que le origina Pyongyang, pero el cambio político que se avecina en la península coreana será importante no sólo estratégicamente sino que Corea del Sur quiere profundizar las relaciones con Pekín tras la instalación de los misiles estadounidenses THAAD y al mismo tiempo llegar a importantes acuerdos con Estados Unidos.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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