Comida coreana, esa gran desconocida

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Madrid. Siempre se ha dicho que si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Pues bien, después de asociar la gastronomía asiática al arroz tres delicias y al boom de la comida japonesa, Corea del Sur llama a la puerta para hacerse un hueco en nuestros platos.

A espaldas de la Catedral de la Almudena en Madrid se encuentra el Restaurante Seoul. No te dejes engañar por su decoración sencilla, con toques de madera y luz tenue, la carta habla por sí sola.

Como era nueva en cuanto a comida coreana se refiere, me vestí de Indiana Jones y me aventuré a pedir un menú degustación, estaba en manos del chef.

Para hacer tiempo,  y para acompañar a la cerveza típica coreana (tienen varias marcas), tomamos ‘Mandú’, unas empanadillas fritas rellenas de carne con soja, deliciosas aunque el sabor es parecido al de las japonesas, ¡que me encantan!

Y empieza el baile. El primer plato, ‘Kimchi’, que en castellano se traduce como ‘vegetales salados’. En este caso, las verduras elegidas fueron zanahoria, lechuga, nabo y col. Estas vienen acompañadas con una salsa templada de sésamo, sémola y vinagre de arroz. La textura de la salsa es un poco granulosa con un toque picante, una buena contraposición con las de las verduras. El ‘Kimchi’ es uno de los básicos en Corea del Sur, y tienen mil maneras de servirlos, desde estofados hasta ensaladas.

El segundo plato de degustación consta de unos tallarines de batata, ‘Chapche’. Estos se sirven con ternera, verduras y aceite de sésamo. Después de probar todos los platos, éste sin duda, está entre los dos mejores, si inventamos un ranking. Un sabor totalmente nuevo puesto que la batata no es un ingrediente tan conocido y aprovechado en nuestra gastronomía.

Para seguir impregnándonos de Soeul, probamos otras de las bebidas típicas y, en mi opinión, para valientes, el ‘Soju’. Bebida blanca de arroz, con alto porcentaje de alcohol, y con un sabor parecido al vodka. Nos cuentan que en Corea del Sur se toma en chupitos acompañando a la comida. Mi humilde recomendación es, que si lo quieren tomar, den un par de platos de ventaja para hacerte a los sabores y para que no siente mal, a fin de cuentas, es alcohol.

Otro plus es el servicio, siempre muy amable y atentos en cuanto a los tiempos entre un plato y otro y pacientes en la explicación de lo que nos sirven.

El tercer plato, más sustancioso y elaborado que los demás se llama ‘Bibim Bap’. Este consiste en una cazuela con arroz, ternera, verduras de base y un huevo muy poco frito con semillas de sémola encima. Esto se acompaña con una salsa de tomate picante con licor de batata, y cuando digo picante, no me ando por las ramas. ¡Tengan agua a mano!

Bibim Bap. Comida coreana.

Bibim Bap. Comida coreana.

Aunque con ganas de más ‘Bibim Bap’, y pensando que no podía haber algo más delicioso, nos llega el último plato ‘Bulgogui’. Este consta de ternera marinada en soja con licor de sémola, cebolla blanca y, aparte, hojas de lechuga. Este plato se cocina sustituyendo el agua para hervir por sopa de buey y el resultado es espectacular. El sabor salado de la soja se combina a la perfección con el dulce del licor de sémola. La carne macerada se pone en la lechuga a modo de tostada, muy bueno, aunque la lechuga no sea de mis verduras predilectas.

Y, por último, el postre. Elegimos ‘Hottok’ y consiste en un pankeke de calabaza con helado, a elegir entre té verde, alubia roja y sémola negra. Nos decantamos por el último, ya que el de té verde lo hemos probado en japoneses y nos llama la atención que la bola de helado sea negro. Y siguiendo la línea del menú, increíble. Aunque en sí es delicioso, le pongo un chupito de ‘Soju’ al helado para que tenga más contraste de frío y calor del alcohol.

Ha sido una experiencia que sin duda repetiré. Las cantidades son las justas para no desperdiciar y también para sentirse satisfecho. Echando un vistazo último a la carta, sabiendo ya qué y cómo hemos comido, vemos una buena relación calidad precio. Para los más indecisos recalcamos que reservando con El Tenedor te hacen una rebaja bastante sustancial.  Y para terminar una noche perfecta, qué mejor que pasear por el barrio de los Austrias, que llegamos en diez minutos desde el restaurante. Y es que si nosotros no vamos a Seul, ¡Seúl viene a nosotros! Solo queda decir ‘Masique dseyo’, ¡buen provecho!.

Restaurante Seoul

Ronda de Segovia, 25 (Madrid)

Horario: De lunes a sábado de 12:00 a 16:00 horas y de 20:00 a 24:00.

Teléfono de reservas: 91 365 00 87 o en El Tenedor.

Paz del Olmo Valero

Paz del Olmo Valero

Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, Master en Marketing, periodista especializada en Cultura y Deportes.

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