China y Rusia deberían presionar a Corea del Norte para que la cumbre que propone a Seúl se celebre

Madrid. Corea del Norte ha vuelto a proponer a Corea del Sur un nuevo diálogo, pero con la diferencia que es la primera vez que el líder norcoreano, Kim Jong-un, plantea una cumbre con la presidenta surcoreana, Park Geung-hye, aunque para que esta cita tenga efectividad tanto Rusia como China deberían presionar a Pyongyang para que ese encuentro se celebre y marque el inicio de una serie de cambios que necesita el país.

Corea del Sur no va a obstaculizar el encuentro, siempre ha mostrado una predisposición al diálogo con Pyongyang, sus exigencias serán mínimas, en especial cuando Seúl acaba de proponer a Corea del Norte reabrir el diálogo para llegar a un acuerdo de un nuevo reencuentro de familias separadas, en febrero, por la Guerra de Corea (1950-53), así como tratar asuntos de la reunificación de la península coreana y celebrar como primer paso una cumbre ministerial en este mismo mes de enero.

No obstante, en distintas ocasiones Seúl ha manifestado el anacronismo que se vive en la península coreana con el programa nuclear de Kim Jong-un, pero el régimen norcoreano en varias ocasiones ha sido partidario de acudir a las conversaciones a seis bandas (China, Japón, EEUU, Rusia, y las dos Coreas), suspendidas desde 2008, y vitales para poner fin al programa nuclear norcoreano y ahora es cuando en esta hipotética cumbre a alto nivel este asunto no puede quedarse ausente.

Los discursos oficiales en el Año Nuevo siempre son notorios, pero luego certificarlos en hechos reales son más complejos, pues Kim Jong-un no es la primera vez que propone este tipo de encuentros, aunque éste ha sido más favorable a una reunión entre los dos máximos dignatarios de las dos Coreas.

El mismo Kim dijo en su discurso del Nuevo Año: “Dependiendo de los ánimos y las circunstancias que se creen, no hay razón para no mantener conversaciones del más alto nivel”.  Y en este momento no hay excusa alguna para que a última hora se cancele la cumbre por cualquier circunstancia ciclotímica que caracteriza en gran parte la política del régimen norcoreano.

“El brillante camarada” ya ha tenido una respuesta positiva de la presidenta de Corea del Sur, Park Geung-hye, que también pidió en su discurso de Año Nuevo poner fin a la división del país y a la “guerra fría” en la península coreana, dentro de la nueva dinámica de política exterior de Kim Jong-un cuando de forma sorprendente los considerados número dos y tres del régimen, Hwang Pyong-so, y Choe Ryong-hae, respectivamente, visitaron Incheon (Corea del Sur) con motivo de la clausura de la XVII edición de los Juegos Asiáticos, el pasado 4 de octubre, y solicitaron un encuentro entre las dos Coreas, que obviamente Seúl no se opone.

El hipotético encuentro entre Kim y Park sería el tercero, tras los celebrados en 2000 entre Kim Jong-il, padre del actual dirigente norcoreano, y el entonces presidente surcoreano, Kim Dae-jung, en Pyongyang, y luego un segundo encuentro en la misma capital norcoreana con Roh Moo-Hyun, presidente de Corea del Sur, en 2007.

Dos encuentros con la caracterización de que el primero fue más eficaz ya que sirvió para suavizar las graves tensiones habidas entre las dos partes, pero que nunca se han logrado que desaparezcan, sobre todo cuando Corea del Norte después siguió con sus pruebas nucleares, lanzamiento de misiles y el más grave de los incidentes de los últimos años como fue el hundimiento de la corbeta surcoreana “Cheonan”, que costó la vida a 46 soldados en 2010, un incidente que siempre negó Pyongyang y que Seúl quiere que reconozca su responsabilidad, que fue calificado como uno de los más graves entre las dos Coreas desde el final de la guerra en 1953.

El anuncio de un encuentro a alto nivel puede romperse en cualquier momento, tal como ha ocurrido en otras ocasiones, y ya veremos qué ocurre cuando a finales de este mes de enero un grupo de desertores norcoreanos desde Seúl pretende enviar a territorio norcoreano unos 100.000 DVD con copias de la película The interview” en globos a través de la frontera intercoreana. Un filme basado en una comedia sobre un complot ficticio para asesinar al líder norcoreano, Kim Jong-un.

El hecho de que haya finalizado el luto oficial de tres años por la muerte de Kim Jong-il (padre del actual líder) puede originar que el régimen sea más activo en su política exterior para evitar su continuo aislamiento, en especial cuando tiene encima de la mesa las sanciones de la ONU por violación de derechos humanos y las económicas por sus pruebas nucleares y lanzamiento de misiles, unido ahora por las de EEUU a causa del ciberataque contra Sony Picture Entertainment por la proyección del filme “The interview”, que siempre negó Pyongyang y que afectan a empresas norcoreanas al bloquear cualquier activo en EEUU de funcionarios y responsables de esas compañías.

Distintos expertos resaltan que en esta ocasión si se podrán dar los primeros pasos para que tras un hipotético encuentro entre el líder norcoreano y la presidenta Park tuviera más efecto,  incluso si Corea del Norte decidiese suspender su programa nuclear a cambio de más ayudas y acudiendo a las conversaciones a seis bandas sin condiciones, tal vez Seúl se plantearía seguir con las maniobras militares conjuntas entre EEUU y Corea del Sur, que tanto molesta al régimen comunista, dado que al desaparecer cierto “peligro”, los ejercicios castrenses ya no tendrían esa vitalidad, pero es importante que antes Pyongyang asuma de forma definitiva que con su actual política nuclear el país no va a poder progresar ni cambiar en beneficio de los 24 millones norcoreanos.

Las esperanzas e incertidumbres en la política norcoreana tiene que certificarse sobre hechos tangibles que no supongan más dudas, de ahí la importancia que tienen, por un lado, China, el país que más puede influir en Corea del Norte, quien le proporciona el 90 por ciento del combustible que consume, además de otras ayudas como arroz y carbón.

Y, por otro, Rusia, donde su presidente, Vladímir Putin, no quiere quedarse fuera de todo lo que acontece en la península coreana y acaba de invitar a Kim Jong-un a Moscú en mayo próximo para asistir a la conmemoración del 70 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Una importante visita, que en el caso de que acepte el joven Kim sería la primera que haría al extranjero y con un valor económico crucial teniendo en cuenta que en los últimos meses Rusia y Corea del Norte han estrechado sus puentes por los que Pyongyang quiere cruzar para reducir su dependencia económica de China y más cuando Putin quiere el apoyo de Pyongyang de cara a construir un gasoducto que transporte energía a Corea del Sur, pero antes debe pasar por suelo norcoreano.

Y sin olvidar toda la estrategia del presidente ruso en impulsar el nacimiento de una “Unión Euroasiática”, tocada por la crisis económica rusa, por lo que su influencia en la península coreana siempre le será rentable con una Corea del Norte que no le dará la espalda a Moscú cuando se intensifican las relaciones económicas entre ambos países, tras la visita del considerado número tres del régimen comunista, Choe Ryong-hae, a la capital rusa en noviembre pasado.

De esta forma, Pekín y Moscú pueden hacer mucho e influir para que esta posible cumbre no quede en “agua de borrajas”, se celebre sin condiciones, dé resultados eficaces y suponga un pequeño paso hacia un cambio político y económico de Corea del Norte, cuyo régimen sabe perfectamente las excelentes relaciones que mantiene Corea del Sur con China y Rusia.

Corea del Norte tiene una buena oportunidad para ofrecer en esta posible cumbre una mejor imagen a la comunidad internacional, pues su régimen contempla como Cuba –su fiel aliado- rearma su política exterior acercándose a su peor enemigo, EEUU, y al mismo tiempo La Habana que mira más desde el punto de vista económico a Vietnam que a China, por lo que Pyongyang debe decirse si el modelo vietnamita le sirve o tal vez le compense el actual modelo político-económico de Myanmar (Birmania) o de Camboya.

Corea del Norte necesita cambios. Y necesita dejarse ayudar sin condiciones. La hipotética unificación -cada vez con menos adeptos en Corea del Sur por temor a vaciarse sus bolsillos, entre otras razones- haría ver que el país social, económico y psicológicamente sufre carencias que están perjudicando a la formación y desarrollo de jóvenes y menos jóvenes bajo un adoctrinamiento único en el mundo con una casi nula infraestructura de país.

Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra ya que el conflicto que las enfrentó entre 1950 y 1953 se cerró con un armisticio en vez de un tratado de paz.

Santiago Castillo, periodista, escritor, directo de Asianortheast y experto en la zona

 

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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2 Respuestas

  1. 27 marzo, 2015

    […] en el plano político y militar. Desde la caída de la URSS en 1991 hasta la llegada de Putin al poder hace 15 años, ambos países vivieron prácticamente de espaldas, ya que Rusia dio […]

  2. 17 mayo, 2015

    […] su vigilancia tras incidentes pasados como los sucedidos del hundimiento de la corbeta surcoreana Cheonan, que Seúl culpa a Pyongyang, pero que el régimen comunista niega su culpabilidad, y el bombardeo […]

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