China es el mejor aliado de Corea del Norte y el más influyente para impedir que siga con sus pruebas nucleares

Madrid. China es el país que más puede influir en Corea del Norte para que el régimen de Kim Jong-un desista en seguir amenazando al mundo con nuevas pruebas nucleares, tras realizar la tercera, el 12 de febrero, y anunciar para los próximos días nuevos ensayos en claro desafío a la comunidad internacional.
Panmunjom, la frontera más militarizada del mundo, ubicada a 50 km de Seúl y a 167 km de Pyongyang

 

China ha condenado al igual que el resto de la comunidad internacional la última prueba nuclear del régimen norcoreano, pero la enorme dependencia económica que tiene Pyongyang de Pekín es más que suficiente para que Corea del Norte se lo pensase dos veces si realmente el Gobierno chino le cortase toda la ayuda económica que le proporciona si no desiste en su “alocada megalomanía” de hacer más ensayos y lanzamientos de misiles.  China es el mejor aliado de Corea del Norte y la supervivencia del régimen de Kim Jong-un depende prácticamente de Pekín, hasta tal punto que si llegara el momento de que las autoridades chinas le cortarán el grifo a Pyongyang el país no podría mantenerse de pie.

China proporciona anualmente a Corea del Norte, entre otras ayudas, arroz, petróleo y carbón. Es decir, en alimentación le da entre 300.000 ó 400.000 toneladas de productos alimenticios, además le facilita el 90 por ciento del combustible que consume el país (más de 500.000 toneladas) y luego le concede 1.300.000 toneladas de carbón, según relataba recientemente el Chosun Ilbo, uno de los diarios más importantes e influyentes de Corea del Sur.

Corea del Norte, cuyo sistema productivo es prácticamente obsoleto, con una infraestructura llena de grietas y deficiencias para salir de las grandes carencias que tiene el país, invierte casi todo el dinero que recibe en su desarrollo nuclear cuando todavía al menos seis de sus 24 millones de habitantes sufren una aguda hambruna.

De esta forma, cuando todavía sigue destinando el 16 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto militar (1,2 millones de soldados), antes estaba en el 23 por ciento, pero la crisis económica mundial hizo que redujera este enorme porcentaje para seguir manteniendo vivo el espíritu “bélico de guerra fría” que vive Corea del Norte y afrontar con seguridad sus hipotéticos e imaginarios “enfrentamientos militares” con Estados Unidos y Corea del Sur, países con una mayor superioridad militar que Pyongyang.

Corea del Norte, cuya renta “per cápita” está en torno a los 1.200 dólares, en comparación con la de su vecina, Corea del Sur, que ronda entre los 28.000 y los 30.000 dólares, tiene como objetivo, al menos de momento, en ir desarrollando su capacidad nuclear y a la vez mostrar al mundo que es capaz de hacer estallar un artefacto con uranio enriquecido, más fácil de miniaturizar y ocultar a la vista de los satélites espías.

Sin embargo, pese a su actual vorágine por convertirse con sus pruebas nucleares e incluso con adelantos más sofisticados en sus aplicaciones como el país más desarrollado, todavía, según técnicos, se duda que Corea del Norte esté capacitado montar cabezas nucleares a sus misiles, incluso ni el propio Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lo sabe con exactitud.

Mientras los norcoreanos celebran con grandes actos el éxito de su tercera prueba nuclear,la ONUimpondrá un duro castigo al régimen de Kim Jong-un con sanciones más contundentes que las habidas tras el lanzamiento del cohete de largo alcance el pasado 12 de diciembre, incluso el Banco Asiático de Desarrollo (BAsD), cuyos principales accionistas son EEUU y Japón, estudia imponer medidas firmes a Pyongyang.

Pero Kim Jong-un tiene que aprovechar el momento actual de transición política en Corea del Sur y China, ya que ambos países tendrán en los próximos días nuevos presidentes y sobre todo para regresar con firmeza, tras sus ensayos nucleares, a las negociaciones a seis bandas (EEUU, Rusia, China, Japón y las dos Coreas) para negociar con fuerza la desnuclearización de la península coreana, única vía para lograr la paz en la zona.

La nueva presidente surcoreana, Park Geun-hye, tomará posesión el 25 de febrero, mientras el chino Xi Jinping lo hará en marzo, pero ambos serán más contundentes con Corea del Norte y el nuevo presidente dela República Popularde China sabe que la comunidad internacional conoce lo mucho que puede influir para que Pyongyang deje de seguir con sus “pruebas y ensayos nucleares” y se dedique a mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.

Kim Jong-un se prepara con firmeza dentro y fuera del país ante el nuevo panorama político que se le avecina en el Nordeste asiático, donde también Japón con su recién (16 diciembre de 2012) elegido primer ministro, Shinzo Abe, está dispuesto a justificar la modificación de su Constitución de 1947 y así transformar las denominadas Fuerzas de Autodefensas niponas en Ejército como medio de defensa ante los posibles ataques nucleares de Pyongyang, pero a la vez para estar más seguro en aras de proteger su posición en relación a las islas en disputa que mantiene con China y Corea del Sur, contrarios al rearme japonés.

By Santiago Castillo.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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