China e India intentan limar asperezas en la cumbre informal de Wuhan

Narendra Modi y Xi jinping. Wikimedia Commons

Madrid. El presidente de China, Xi Jinping, y el primer ministro de India, Narendra Modi, acaban de celebrar una cumbre de dos días la en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la que trataron variados asuntos que entorpecen el desarrollo de unas relaciones de amistad y de vecindad necesarias en un contexto internacional en el que los países que ambos líderes dirigen representan el 40 por ciento de la población mundial – más de 2.600 millones de personas – y el 20 por ciento de la economía global.

A este propósito, Modi propuso un Orden del Día para la reunión de cinco puntos: una visión común de los asuntos, mejor comunicación, una relación estrecha, un proceso de pensamiento compartido y una determinación conjunta de solucionar los escollos.

Este encuentro, que los expertos han denominado cumbre informal al carecer de los rasgos protocolarios habituales en las reuniones internacionales celebradas en China, ha servido para mostrar una cara más amable de ambos y para tratar de llegar a acuerdos sobre los asuntos de fricción surgidos entre las dos potencias en los últimos meses.

Durante la primera jornada de esta cumbre, la semana pasada, Xi y Modi conversaron, mientras paseaban a orillas del lago Este y visitaban el Museo Provincial de Hubei, acompañados tan sólo por sus respectivos intérpretes, con el objetivo que la cita sea el comienzo de unas “buenas relaciones entre los dos países”.

Al interés de Xi en que la reunión marque un nuevo inicio en las relaciones entre los dos países, Modi hizo un ofrecimiento para que el próximo encuentro se celebre en territorio de India, con la intención de institucionalizar este tipo de cumbres, donde los dos líderes podrán hablar de las inquietudes que afectan a las dos naciones vecinas.

En las conversaciones del pasado fin de semana, Xi y Modi acordaron aumentar la comunicación entre sus Fuerzas Armadas para evitar que se vuelvan a producir incidentes como el sucedido el pasado mes de junio en Doklam, en la región del Himalaya, al suroeste de China, en que una intervención de tropas del ejército indio trató de impedir los trabajos de mantenimiento de una carretera por los chinos en una zona reclamada como propia por Bután, reino aliado de India, y ocupada por China, que estuvo a punto de convertirse en un enfrentamiento bélico.

Sin embargo, existe un grado de desconfianza mayor entre las dos naciones en aspectos más ambiciosos de sus respectivas relaciones internacionales. Así, mientras que India ve con suspicacia los movimientos internacionales de China para desarrollar su proyecto de las nuevas rutas de la seda, China, a su vez, observa con desconfianza el eje Índico-Pacífico en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, querría involucrar a India junto con Australia, Japón y el propio EEUU.

Respecto a las Nuevas Rutas de la Seda, India está en desacuerdo en que China desarrolle este vasto proyecto de inversión en infraestructuras y telecomunicaciones con Pakistán, conocido como el Corredor Económico China-Pakistán, ya que incluye la región de Cachemira, reivindicada como propia por India y le preocupa que pueda verse afectada su soberanía y China, por su parte, considera que el proyecto de cooperación entre Japón, Australia, Estados Unidos e India, si ésta finalmente decide incorporarse y el eje se materializa en proyectos tangibles, es un intento de contrarrestar su cada vez mayor influencia política y económica en todo el mundo.

Por otra parte, el hecho de que China e India compartan 3.500 kilómetros de frontera mantiene vivas gran número de reclamaciones fronterizas a lo que se une el que India da cobijo al Dalai Lama desde que los chinos se hicieron con el Tíbet hace más de cincuenta años.

En general, todos los expertos consideran que este encuentro y los sucesivos – si estas cumbres llegan a institucionalizarse – tendrán un efecto positivo en las relaciones entre los dos Estados asiáticos y entre éstos y el resto de la comunidad internacional.

Boris Volkhonsky, profesor del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Estatal de Moscú, en una entrevista concedida a la agencia oficial de noticias china Xinhua, destacó que no es posible abordar los problemas de desarrollo global sin la participación de China e India.

En su opinión, construir confianza entre los dos países más grandes en la región contribuirá a la paz y estabilidad globales ya que su rápido crecimiento les permite jugar un papel cada vez más activo en las relaciones internacionales, lo que, a su vez, está contribuyendo a un orden internacional más equitativo y recordó que ambos países tienen una relevancia excepcional en los foros en los que participan, entre los que destacó las cumbres de los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái.

Juan de Castro Pita

Juan de Castro Pita

ex consultor de Naciones Unidas

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