China ante sus reformas económicas y la modernización de su Ejército

Madrid. Mientras Occidente contempla con escepticismo la volatilidad de los mercados a raíz de la crisis bursátil de China y la incertidumbre sobre el “llamado milagro económico chino”,  sin saber aún el daño real de su desaceleración en la economía mundial,  el “gigante asiático” afronta un nuevo reto para no perder protagonismo en el mundo con su impresionante muestra de poderío militar con motivo del 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (IIGM).

Las turbulencias en la Bolsa china y la reciente explosión en el puerto de Tianjin, con más de 160 muertos, no son asuntos ajenos a la realidad que se vive en China, que acaba de celebrar un magno desfile militar mostrando todo su sofisticado armamento como un serio aviso a sus vecinos con problemas territoriales y obviamente a EEUU, pero a la vez con la profunda preocupación de que la recuperación mundial quede dañada por un posible agotamiento del modelo económico chino que salpique a todas las economías del planeta.

Está claro que el éxito de la economía china y su enorme influencia en los mercados mundiales no debe ser óbice para que el país afronte otras reformas internas de carácter social, político y económico ahora que emprende una “cruzada” en su lucha hegemónica con EEUU,  que económicamente teme su contagio, pero sin olvidar que la crisis económica actual de China necesita reformas para no crear más inestabilidad al país y a la consolidación de la recuperación de la economía mundial.

China representa el 40 por ciento del crecimiento mundial y su PIB no crece más del 7 por ciento, la más baja en 25 años y esto se nota, por lo que origina que miles de chinos regresen de nuevo a sus pueblos ante la paralización de las empresas, además las exportaciones, aunque baratas, ya no son como antes y la manufacturera ha caído a niveles que no se veían hace años.

Ya conocemos lo que es el músculo económico chino, ahora empezamos a saber más y mejor el militar con motivo del 70 aniversario del final de la IIGM, pero ambos deben estar entrecruzados con fines menos hegemónicos y con objetivos más naturales que no exterioricen dominio y fortaleza.

La segunda economía mundial tendrá difícil superar el 7 por ciento de crecimiento en este año, lo que repercutirá en reducir desigualdades y pobreza,  pero no puede sólo modernizarse en el plano militar sino es importante atajar todos los elementos que han conducido a China a la actual situación económica.

La demanda ha caído, hay un exceso de capacidad productiva, sus productos disminuyen, la economía afectada por los desplomes bursátiles y la fuerte devaluación del yuan, que ha afectado a los mercados mundiales forman parte de los problemas reales de la economía china.

La explosión en el puerto de Tianjin sea posiblemente la mejor referencia para que las autoridades chinas modifiquen planes y proyectos sobre cómo deben llevarse a cabo las futuras infraestructuras de todo tipo de construcciones, licencias, medidas de seguridad y permisos de obras, a veces obtenido dentro de casos de corrupción y sobornos, que luego con facilidad se producen desastres industriales.

En definitiva, los costes de fabricación aumentan a causa de subida de salarios y la aplicación de nuevos estándares de modernización con muchas empresas vacías o abiertas de forma artificial, aunque lo mejor es que la vivienda empieza a recuperarse, pero China tendrá que afrontar, en opinión de los analistas, la modernización de su sistema financiero.

Pero China ha querido escribir su propia página en la historia y ha lanzado un mensaje claro al mundo con los recientes actos del final de la Segunda Guerra Mundial (IIGM) con un gran desfile militar en Pekín en sintonía con su poderío económico y militar mostrando su rápidos avances en tecnología militar, sobre todo en misiles balísticos y aviación en un claro aviso a EEUU o Japón, sus potenciales rivales en el futuro.

China reducirá el número de sus tropas (unos 2,3 millones actualmente) en 300.000 militares, una reducción que supone el 10 por ciento de sus Fuerzas Armadas, como primer paso a su modernización, y como dato comparativo con EEUU que tiene 2,2 millones de soldados incluyendo los 850.000 de la reserva, una reducción hacia la paz y nunca para buscar la hegemonía o al expansión, según el presidente chino, chino, Xi Jinping.

China tiene cada vez más capacidad para desafiar a Estados Unidos y a sus aliados en el nordeste asiático, pero usar esa capacidad se antoja algo más difícil, sobre todo cuando la economía sigue siendo una baza importante en las relaciones de Pekín con Washington o Tokio, pero al igual que el “gigante asiático” moderniza su Ejército, tiene también que profundizar en la modernización de las estructuras políticas y económicas en sintonía con el progreso para atajar las desigualdades sociales.

El G20, en su reunión este fin de semana en Ankara, ya ha señalado que la política monetaria por sí sola no basta para garantizar un crecimiento equilibrado y debe complementarse con reformas estructurales, mientras que el gobernador del Banco Popular de China( BPC), Zhou Xiaochuan, afirmó que el “proceso de corrección” en las Bolsas chinas ya casi ha terminado y auguró “estabilidad” en el mercado financiero a partir de ahora, después de que sus miembros manifestarán su preocupación sobre la situación en China. El tiempo nos sacara de dudas.

Santiago Castillo, periodista, escritor, director de AsiaNortheast y experto en la zona

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