Byung Chul-han, un coreano estrella de la filosofía alemana

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Madrid. Byung Chul-han llegó a la filosofía tras pasar por la Metalurgia y la Literatura. Y a partir de ahí, cada uno de sus libros, brevísimos, porque considera que lo importante se dice en pocas palabras, se ha convertido en un best seller. En los últimos meses se han publicado en España dos libros de Chul-han –La sociedad del cansancio– y La sociedad de la transparencia-, mientras en abril aparecerá un tercero –La agonía de Eros y varios más serán traducidos pronto.

Curiosamente, el símbolo chino para “Chul” significa, según el sonido, “hierro” o “metal”, pero, según el sentido, también “luz”. En coreano filosofía significa “Chul-hak”, es decir, “ciencia de luz”. “De esta manera, seguí en mi vida, sin saberlo, el significado de mi nombre”. Así define el camino que lo ha llevado a pensar, y a difundir sus pensamientos, sobre los males que aquejan a la sociedad actual.  Llegó a Alemania porque ser admitido para estudiar Metalurgia. Entonces tenía 22 años. Ahora es profesor de Filosofía en Berlín.

En sus libros analiza los males del presente. Sostiene que el hombre contemporáneo ya no sufre de ataques virales procedentes del exterior; se corroe a sí mismo entregado a la búsqueda del éxito. Un recorrido narcisista hacia la nada que lo agota y lo aboca a la depresión. Es la consecuencia insana de rechazar la existencia del otro, de no asumir que el otro es la raíz de todas nuestras esperanzas. Más aún, solo el otro da pie al eros y es precisamente el eros el que genera el conocimiento.

Cree que en la antigüedad, lo importante era el ser, pero el capitalismo impuso el tener. En la actual sociedad del espectáculo, sin embargo, domina la importancia del parecer, de la apariencia. Así lo resume Chul-han: “Hoy el ser ya no tiene importancia alguna. Lo único que da valor al ser es el aparecer, el exhibirse. Ser ya no es importante si no eres capaz de exhibir lo que eres o lo que tienes. Ahí está el ejemplo de Facebook, para capturar la atención, para que se te reconozca un valor tienes que exhibirte, colocarte en un escaparate”. En el mundo virtual el “otro” desaparece. Y el mundo de la apariencia se nutre de las aportaciones de los medios de comunicación.

Afirma que entiende muy bien a los españoles,  porque lo mismo que sufre España ahora es lo que ya sufrió Corea del Sur. “Después de la crisis financiera asiática vino el Fondo Monetario Internacional (FMI) como un diablo que nos dio dinero pero nos robó el alma. Ahora los coreanos sufren una enorme presión competitiva y de rendimiento”. Todo esto trae consigo que la solidaridad se desintegre y la gente se deprima, porque no puede aguantar ese estrés.

Para Byung-Chul-han, nos hemos convertido en “homo laborans”, con un modo de vida poco interesante, “la mera vida frente a la vida buena”, la mera supervivencia. Y a todo ello ayuda la “neolengua”, que, según él, tiene como objetivo limitar el espacio del pensamiento.

El suyo, su pensamiento, no está limitado, y sigue escribiendo para agitar nuestras conciencias, para que no triunfe el cansancio y para que “el otro” no sea una imagen virtual, ni un potencial competidor, sino una persona más con la que compartimos espacio en el mundo.

Byung-Chul-han dice que “algunos leen mis libros como una Biblia, pero otros los rehúyen como el diablo de agua bendita”.  Nacido en Seúl en 1959, engaño a sus padres cuando les dijo que iba a proseguir sus estudios de Metalurgia en Alemania, y se ha convertido de uno de los filósofos más importante del momento, que, en opinión de los críticos, es uno de los pensadores de lectura obligada para entender el paso del siglo XX al XXI.

Psicopolítica es el último título de Byung-Chul-han publicado en España, una especie de cartografría de los males del siglo XXI”. “La aparente libertad del sujeto esconde una trampa, pues se ha convertido en coacción”, dice. Pero esta última obra ha fascinado tanto, pero al mismo tiempo también ha recibido sus críticas. “Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder”.

En definitiva, una sociedad cada vez más positiva que tiende a esconder o mitigar los sentimientos negativos. La crisis actual se encuadra en un sistema neoliberal como un aparato inteligente cuya finalidad está enfocada a convertir al ciudadano en consumidor, relata Chul-han.

Mª Ángeles Santos Martínez, periodista

 

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