Boonen-kai: ¿Dónde está Japón?

Celebración del Boonen-kai
Celebración del Boonen-kai

Madrid. No lo sabemos pero lo celebramos igual. El “Boonen-kai” es una de las celebraciones del fin del calendario. En Japón y aquí. Nuestra Navidad, y ellos su Christmas Party. Fin de año de jolgorio occidental y allí 108 silenciosas campanadas budistas. Año Nuevo aquí más breve, y allí parón total hasta el cinco o seis.  Papá Noel sí idéntico. Y los Reyes sólo nuestros.

“Boonen Kai”, reunión tradicional japonesa para recomentar y regozar el año fugitivo. ¿No nos suena a  nuestras reuniones de empresa, antiguos amigos, clubs, asociaciones… Las aprovechamos para criticarnos como de refilón, incluyendo a los jefes, porque con la andorga repleta y los espirituosos en vena, la lengua se suelta mejor, mientras  la piel  se vuelve queratina. Y todo queda ahí, en ese día o noche.

Se echan las miradas atrás con benevolencia de lo que fue, lo que pudo haber sido, y se proyectan deseos hacia un mejor próximo año. Hasta haciendo planes o proponiendo soluciones. Y sobre todo surgen muchas preguntas, porqués de lo sucedido.

Preguntas variopintas que se hacían algunos japonófilos en su “Boonen-kai” en España con restaurante japonés y sake incluido. Preguntas sobre el pasado año mediático Nippónico y hasta diseños para el que llega.

En el guirigay internacional ¿ha resonado la voz de la  tercera potencia PIB del mundo en el 2016? Voz de la que en el último cuarto del XX se había posicionado para subir al podio del oro como primera potencia del XXI? La misma que sí apareció como campeona imbatible del orden cívico ante la tragedia del tsunami de 2011.

Para los más pesimistas, Japón había vuelto a su “sakoku”,  o aislamiento internacional voluntario, de siglos pasados. Otros, apoyándose más en rasgos de su cultura, pensaban que se había retirado inconscientemente a esa comodidad de un tercer plano en su caminar internacional. Al clavo que sobresale se le remachará, aprenden  desde niños. ¿Lo han aplicado a su actuación internacional? Sin embargo, hoy día las responsabilidades de una tercera potencia PIB conllevan buenas obligaciones de voz y posicionamiento en el concierto político, económico y de pensamiento universal. Poderoso caballero es Don Dinero. Y precisamente por ello también es obligado caballero en otras muchas líneas.

Echábamos de menos el cumplimiento de esa obligación japonesa en el 2016. Sabíamos de tanto como puede aportar Japón al nuevo concierto internacional de pueblos y naciones. Precisamente porque esperamos mucho de otras maneras renovadoras globales todavía inéditas. ¿Por qué no las orientales? Y especialmente de Japón, séptima cultura tan viva como desconocida?

Leyendo prensa extranjera más relacionada con problemas de Oriente, la impresión es que Japón aparece poco en la escena internacional, pero sí que se le espera. Ni siquiera apareció relevantemente en su papel a jugar en el desarrollo de los nuevos bloques asiáticos emergentes. Una tercera potencia no puede hablar tan bajo, sólo para sí. Ese era el sentimiento que flotaba en este “Boonen kai” de amigos con afecto mutuo hispano japonés.

Quisimos ver un detalle de su concienciación de voz internacional al recordar su reciente compra del poderoso e influyente Financial Times por su poderoso periódico económico Nihon Keizai. Es un ejemplo solitario pero pudiera ser significativo. Sobre todo mucho más arriesgado y efectivo que cuando adquirieron el Empire State en la burbuja de fin de siglo. Podríamos añadir la superinversión de 50.000 millones de dólares del empresario Masayoshi Son en EEUU para crear 50.000 puestos de trabajo expresamente para los americanos. Una superlocalización de Japón con resonancias internacionales. Pero todo esto, incluida la visita de  su Primer Ministro Abe a Trump, siendo el primero, era algo más de lo mismo, en la línea del poder PIB. ¿No resonará en el 17 otra voz más original, más clara sobre sus actitudes y creencias apoyada en ese su poder real y reconocido?

Estos tres años largos que quedan hasta agosto de 2020 podrían ser aprovechados para que la voz de Japón resuene al fin internacionalmente. El Dios Deporte tiene hoy voz más potente que la del coro de los doce dioses del deporte griego. ¿Qué escaparate está preparando para sus Juegos Olímpicos?  ¿Trenes de superlujo? ¿Gadgets de comodidades inesperadas en sus hoteles? ¿Cos-guirls por sus calles, y anime y mangas a go-go por las redes sociales? ¿Demostraciones o visitas a todos sus sitios “cool”? ¿Apertura de Casinos? ¿Atletas super campeones o equipos sorpresivos de futbol o baloncesto? ¿Sus templos de oro, paisajes dibujados con campos de arroz o delicadeza infinita de sus alojamientos rurales….? Basta con manejar medianamente internet para hacer casi interminable esa lista. Todo ello, magnífico, imprescindible, pero ya nos lo sabemos. Es lo de siempre del bellamente estereotipado Japón.

En el “Boonen kai” mandaban sin embargo deseos de otras voces japonesas con manifestaciones claras, posicionamiento definido y actuaciones distintas ante los citados problemas globales de lo nuclear, la inmigración, el papel de la mujer, el “over work”… Temas tan delicados como  definitorios de la personalidad nacional y, por tanto, de profundo calado y eco internacional.  De eso sí que preguntan los amigos a los que creen estamos más ligados con Japón. Lleva Japón, por ejemplo, años en una lucha sin tregua, aunque no se vea, para lograr una perfecta limpieza de los reactores de Fukushima. Lo mismo que en lograr materializar las directrices para lograr las “shining women” (mujeres iluminadoras) preconizadas por el Primer Ministro Abe. Avanzar a velocidad de crucero en una legislación generosa y práctica para la incorporación de extranjeros a la vida laboral japonesa. Estos sí que serían poderosos, por tan esperados, gritos de verdadera potencia internacional. Y en los que la voz de Japón gozaría de una autoridad incluso más que de tercera potencia. El oro.

Sus políticos lo saben. Poderosos “thinking tanks” tiene Japón que sepan conjugar sus poderes  con sus deberes internacionales. Poderosos y obligados caballeros a los que se les espera. ¿El sueño de una noche de Diciembre? De aquí al 2020 lo veremos.

Pedro Gallo

Pedro Gallo

Sociólogo y empresario especialista en relaciones hispano japonesas, con más de 14 años viviendo en Japón

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