¿Por qué aumenta el número de chinos en Japón?

Barrio chino de Kobe

Madrid. China, siendo probablemente el vecino más prominente de Japón, siempre ha tenido una inmigración bastante representativa en el país nipón, la cual en los últimos años, sin embargo, la cifra ha aumentado considerablemente.

Los estudios no mienten: en 1995 se calculó que había un total de 150.000 chinos residiendo en Japón, en el 2000 la cifra de la población china se elevó a 335.575, y en la actualidad el número se encuentra por encima de los 600.000. Estas estadísticas no incluyen a la inmigración ilegal ni a los nacionalizados japoneses, ya que una vez se obtiene la nacionalidad nipona, se pierde la anterior. Por ello, tampoco está claro el número de japoneses cuyos antepasados fueran de origen chino.

Población china en Japón en diciembre del 2015 (Fuente: Statistics Bureau, Japan)

Estado de residencia Número de personas
Residente permanente 225.605
Esposo/a  o hijo/a de residente permanente 11.889
 

 

Residente

Estudiante 108.331
Técnico en prácticas 89.086
Dependiente 64.492
Especialista en humanidades/ Servicios internacionales 60.504
Otros 44.027
Esposo/a o hijo/a de nacionalizado japonés 34.010
Residente a largo plazo (1) 26.626
Residente con permanencia especial 1.277
Total 665.847
1- Aquellos que son autorizados a residir en Japón por un período de estadía asignado por el Ministerio de Justicia, debido a circunstancias especiales.

 

¿A qué se debe este notorio incremento? Principalmente (y como puede apreciarse en la tabla anterior) por los estudiantes chinos, que acuden a las universidades japonesas atraídos por sus ofertas y estabilidad. Muchos de ellos son los que deciden quedarse una vez finalizado su período de estudio (las estadísticas chinas establecen que, de los casi 110.000 estudiantes que salen del país, solo unos 20.000 regresan). El objetivo de la mayoría es poder añadir experiencia en una empresa nipona para después aplicarla en Estados Unidos o en la propia China.

Se calcula que la mayor parte de estos estudiantes se mantienen por sí mismos, por lo que buscan un trabajo con el que poder obtener ingresos (en Japón el visado de estudiante permite desempeñar un trabajo a tiempo parcial o arubaito アルバイト). La mayor parte de estos puestos pertenecen al sector servicios, comercio y manufacturero. Esto causa un incremento de la competencia dentro de estos ámbitos, muchos de ellos ocupados por inmigrantes latinos, lo que a su vez conlleva altas dosis de precariedad laboral.

Otro número significativo es el de matrimonios oficializados, donde uno de los cónyuges es de nacionalidad china. En el 2008, las estadísticas calculaban que, de las más de 730.000 parejas que se casaban al año en Japón, casi 12.000 eran chinas, siendo la nacionalidad más alta de parejas formales interraciales, seguidas por los filipinos.

Todo ello suma para que China sea la comunidad inmigrante con mayor presencia en Japón, ocupando más del 28% del total de la comunidad extranjera. La mayor parte reside en centros urbanos como Tokio, Osaka o Yokohama, aunque las políticas migratorias se han vuelto asimismo más favorables en otras regiones menores.

Tradicionalmente, la comunidad china se asentaba en los llamados “barrios chinos”; aunque ahora ya no se encuentran tan concentrados en un mismo lugar. En el caso de Tokio, por ejemplo, el más conocido es el distrito de Ikebukuro, el cuarto más grande del país (por detrás del de Yokohama, el de Kobe y el de Nagasaki).

La mayor parte de población china acudía a estos asentamientos (originariamente portuarios) para hacer negocios, ya que tradicionalmente se trataban de mercaderes. En la actualidad, tal como comentábamos, son los estudiantes los que se congregan en estos sitios para la búsqueda de un trabajo por horas; aunque no sepan mucho japonés. En el caso de Ikebukuro se añade la ventaja de contar con numerosas academias de japonés para estos estudiantes.

A pesar de que las relaciones políticas entre China y Japón se han vuelto más tensas en los últimos años, debido principalmente a la lucha por la soberanía de las islas Senkaku (conocidas como Diaoyu en China o Tiaoyutai en Taiwán) y al armamento del ejército japonés (lo que el gobierno chino ha tomado como una provocación), lo cierto es que a la población japonesa le sigue interesando la cocina y cultura chinas. Prueba de ello es la afluencia de público en estos barrios chinos, llevándose Ikebukuro la palma. En cuanto a los chinos, está claro que tampoco desdeñan al país vecino, como así lo demuestran los números o la cantidad de estudiantes que se pasan por universidades japonesas.

Ana Alonso Giménez

Ana Alonso Giménez

Licenciada en Historia (especialidad en antropología), directora de Fantasy Cloud S.L y colaboradora en varios blogs que versan sobre Japón

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