África, los BRICS y el papel de China

Madrid. La inclusión del continente africano en los planes futuros del grupo de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha sido uno de los principales resultados de la décima cumbre de este organismo, recientemente celebrada en Johannesburgo, cuyas economías emergentes, lideradas por Pekín, han puesto el acento en África para un “crecimiento vital y una revolución industrial necesaria”.

Así es lo que dicta unos de los informes finales de una cumbre en la que también asistieron como invitados Namibia, Gabón, Angola, Senegal, Uganda, Togo y Ruanda, entre otros, pero con el objetivo de trabajar hacia la realización de las aspiraciones africanas, tal como se plasmó en las conversaciones entre los presidentes de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; Rusia, Vladimir Putin; China, Xi Jinping; Brasil, Michel Temer, y el primer ministro indio, Narendra Modi, con los restantes invitados, pero siendo el “gigante asiático” auténtico protagonista.

La incorporación de Sudáfrica en 2010 al BRICS fue considerado entonces un reconocimiento a ese país por su contribución al “renacer” de África y a su papel en iniciativas diplomáticas y de mantenimiento de la paz en esa región del mundo.

Precisamente de Sudáfrica radica el 68 por ciento de las empresas de Europa que operan en África, que aprovechan la moderna infraestructura sudafricana y sus servicios en el sector financiero, lo que constituye un puente entre el mundo desarrollado y el mundo emergente, según distintos expertos.

También estuvieron presentes países como la República de Mauricio, Lesoto, Botsuana, Zimbabue, Seychelles, Tanzania, Mozambique, Malawi y Madagascar, todos miembros de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), pero siempre siendo China el principal protagonista, cuyo presidente, Xi Jinping, en su viaje por el continente va a invertir en Sudáfrica 12.549 millones de euros, una serie de inversiones que también hará Pekín en otras naciones africanas, entre ellas Senegal y Ruanda, países que visitó reiterando el compromiso de reforzar los lazos económicos con ese continente.

El presidente chino considera a África un continente con futuro y quiere liderar, ante la ausencia de EEUU, “una sincera relación de desarrollo con los países africanos y precisamente la Ruta de la Seda es una de las vías de comercio por mar y tierra que salen desde China y benefician a muchas naciones africanas y que Xi quiere dotar de una importante red de infraestructuras.

China no sólo avanza en su infraestructura en el continente sino que es ya el primer socio comercial de África desde hace una década tras desbancar a Estados Unidos, pues además de los miles de millones de euros invertidos en la obtención de recursos naturales, sobre todo minerales, la zona se ha convertido en el gran campo de pruebas de la construcción de infraestructuras con tecnología y financiación china.

Por otra parte, las guerras comerciales desatadas por el presidente de EEUU, Donald Trump, han dado energía a las potencias emergentes de los BRICS, donde sus socios han hecho un frente común para condenar sus políticas proteccionistas y unilaterales.

Asimismo, no es la primera vez que la larga sombra de Trump planea sobre este nuevo organismo económico, cuya X Cumbre de los BRICS se ha celebrado en la ciudad sudafricana de Johannesburgo y que ha marcado un punto de inflexión en los diez años de historia de estas reuniones.

Trump sabe de la importancia de los BRICS, que representan algo más del 40 por ciento de la población mundial y el 23 por ciento del producto interior bruto del planeta, cuyo organismo ha defendido el “comercio multilateral” en aras de una “economía global abierta que respete las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)”.

Los BRICS, ante la actual incertidumbre del orden económico mundial y las dudas sobre la habilidad de Occidente para marcar la agenda internacional, sobre todo por el protagonismo de EEUU, han revitalizado que este organismo se haya marcada una finalidad común de todos sus miembros, a quien desafían en reforzar el libre comercio multilateral, en una clara advertencia al proteccionismo unilateral estadounidense.

Lo que está claro que China, con su pujanza económica, es pieza fundamental del bloque, y todos coinciden que la política de EEUU le sirve a Pekín para ocupar el vacío que va dejando a Estados Unidos por el aislacionismo que protagoniza Trump.

Mientras, el Reino Unido y China estudian, no es la primera vez, la posibilidad de negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre sus dos economías después de que el “brexit” se materialice el 29 de marzo de 2019.

Santiago Castillo

Santiago Castillo

Periodista, escritor, director de AsiaNortheast.com y experto en la zona

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